
A diferencia de la Estela de Luz, el monumento de cuarzo de 104 metros de altura con el que el gobierno federal conmemorará el Bicentenario de la nación mexicana, que lleva un avance cercano al 30 por ciento a escasos 42 días de la fecha anunciada para su inauguración, el 16 de septiembre, hace un siglo ya se erigía la Columna de la Independencia que celebró el Centenario de este movimiento.
De hecho, según consta en fuentes hemerográficas, el 12 de agosto de 1910 se terminó la edificación del monumento emblemático diseñado por el famoso arquitecto Antonio Rivas Mercado y sólo faltaba colocar las esculturas de José María Morelos y Vicente Guerrero, “que ya están terminadas”, y concluir la segunda mitad del Ángel Dorado que corona el conjunto ubicado en el Paseo de la Reforma.
La construcción del Ángel de la Independencia, como se denomina actualmente a esta escultura que se ha convertido en un símbolo fundamental para los mexicanos, se terminó a tiempo a pesar de la difícil cimentación que requirió, la cual tuvo que realizarse dos veces, en 1901 y en 1906.
La cimentación original estuvo conformada por una plataforma de tres capas de viguetas de acero superpuestas, con una profundidad de 25 metros, y después recubiertas con concreto, lo que permitió que el entonces presidente Porfirio Díaz colocara la primera piedra de la obra el 2 de enero de 1902, ocho años antes de la efeméride centenaria.
La segunda cimentación consistió en un entramado de pilotes de madera fijos, que fueron hincados mediante un martinete de vapor que los enterraba con un émbolo de una tonelada de peso; de hecho, para hacerla, se tuvo que demoler todo lo construido hasta esa fecha (la base, el zócalo y el pedestal) y retirar unas dos mil 400 piedras de cantera.
Pero el talento del ingeniero Roberto Gayol, quien dirigió la obra, y el artista italiano Enrique Alciati, que se encargó de los grupos escultóricos, sacaron adelante a la pieza que se inauguró en todo su esplendor el 16 de septiembre de 1910.
La Estela de Luz, diseñada por el arquitecto César Pérez Becerril, que se edifica actualmente frente a la Puerta de los Leones del Bosque de Chapultepec, aún no muestra su verticalidad debido a que se encuentra en su etapa de cimentación.
Desde que la Secretaría de Educación Pública (SEP) tomó el control de las fiestas del Bicentenario, el pasado 1 de julio, no ha dado a conocer públicamente el avance de la obra conmemorativa. “Sobre la Estela de luz ya hablaremos más adelante, por el momento me estoy empapando del tema”, ha dicho el titular de la dependencia, Alonso Lujambio, en sus dos comparecencias sobre la efeméride, los pasados 21 y 28 de julio.
De acuerdo con los datos más recientes que ha hecho públicos José Manuel Villalpando, coordinador de la Comisión Federal del Bicentenario, la Estela lleva un avance de 30 por ciento y decenas de trabajadores laboran a marchas forzadas para cumplir con el compromiso de tenerla lista el próximo 16 de septiembre.
Además de edificar los 104 metros de la torre –que costará 762 millones de pesos– y forrarla con piezas de cuarzo, falta construir el Espacio Conmemorativo, donde desplantará la columna, en el que habrá un salón de usos múltiples, una sala de exposiciones y lugares para servicios como bodegas y sanitarios.
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