
Los habitantes y autoridades de la Delegación Álvaro Obregón no han podido encontrar la fórmula para evitar que las siete barrancas de la demarcación sean contaminadas con diversos desechos.
A pesar de que hay denuncias, se colocan mallas ciclónicas, muros de contención e, incluso, los vecinos han puesto imágenes de la Virgen de Guadalupe, nada ha funcionado.
Existen barrancas, como la de Tarango, que fue recuperada por la Delegación y declarada área de valor ambiental en noviembre del 2009; sin embargo a la fecha, uno de sus cuerpos, conocido como la barranca Mina Diamante-Mina del Cobre, está llena de cientos de toneladas de desechos como cascajo, residuos de basura de todo tipo, chatarra y hasta animales muertos.
Durante un recorrido por la zona, aproximadamente un kilómetro lineal de extensión, se observó que las personas tiran los desperdicios sin enfrentar ningún problema.
De acuerdo con Alejandro Montes, director de Preservación y Conservación del Medio Ambiente delegacional, tirar basura o cualquier otro contaminante en un área ambiental es un delito grave que no alcanza fianza.
"Como Delegación estamos haciendo recorridos, tratamos de inhibir que se tire la basura y hemos logrado que se reduzca, pero no se acaba, entonces eso afecta a la barranca, que tiene un valor ambiental y ayuda a la producción de oxígeno, pero se deteriora con la contaminación antropogénica.
"Cuando una barranca está contaminada no puede atrapar algunos contaminantes como las partículas menores a 10 micras, éstas son causantes de enfermedades pulmonares, incluso generan la muerte", explicó Montes.
Actualmente la Delegación planea destinar recursos para limpiar las barrancas porque es un proceso caro, pues por cada kilómetro a sanear se necesitan 1.8 millones de pesos.
De los 140 kilómetros lineales de barrancas que tiene la demarcación, sólo se han saneado 10 desde el 2007 a la fecha.
"Parecería poco, pero es una gran acción, primero porque se tienen que destinar recursos de otro programa, porque no sólo es extraer la basura, el cascajo, también hay que limpiar, reforestar y forestar y poner los elementos para evitar que lo sigan haciendo, como una barda", indicó el funcionario.
Aurelia Silva y Margarita Cruz, vecinas de la colonia Tlacuitlapa desde hace 40 años, se han visto afectadas por la contaminación de la barranca, pues se ha originado fauna nociva como ratas y cucarachas, así como malos olores y ráfagas de polvo.
Y aunque han realizado más de 150 denuncias, ninguna a desencadenado la detención de alguna persona.
"La última vez que denunciamos fue hace dos días, vino un camión y estaba tirando cascajo, fuimos por la patrulla y si llegaron los policías, pero no hicieron nada, dejaron que estuvieran tirando y los perjudicados somos los vecinos", manifestó Silva.
De no tener los suficientes recursos para el rescate y saneamiento de las barrancas, la Delegación proyecta incluir a vecinos y trabajadores de limpia para realizar las labores mediante cooperativas de reciclaje, para después concretar programas de agricultura urbana.
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