
Todos los domingos, el tianguis de La Lagunilla sufre una transformación: pasa de bazar a un gran bar callejero.
Entre sus pasillos, cientos de visitantes consumen cerveza en la vía pública, mientras realizan alguna compra u observan los distintos productos que se venden en el tradicional tianguis de la Colonia Morelos.
En medio kilómetro de largo, en la calle Comonfort, entre Avenida Paseo de la Reforma y Eje 1 Norte, REFORMA contabilizó ayer 36 puestos que venden alcohol en la calle y sin el permiso correspondiente.
Incluso, hay zonas del tianguis donde los paseantes pueden encontrar en menos de 30 metros hasta cuatro puestos que venden micheladas, cuya venta mínima es por "caguama", es decir, 940 mililitros de cerveza por persona.
"Es una tradición de hace años, vienes por tu "caguama" y te la tomas en lo que recorres el tianguis; cuando se te acaba, compras otra y otra, así hasta que ya andas medio borracho y compras lo que sea", comentó Carlos, comerciante de ropa.
La oferta, dicen sus comerciantes, es para todos los gustos: cerveza "sola", micheladas picantes, con salsa inglesa e, incluso, con gomitas de azúcar para los más jóvenes.
Y es que en La Lagunilla la edad no es un problema para consumir cerveza, pues su venta se realiza indiscriminadamente y sin solicitar previamente un documento que avale la mayoría de edad del comprador.
"La verdad no pedimos IFE, como nadie pide, uno no puede ponerse sangrón porque pierde al cliente", admitió un expendedor de cervezas.
"Además, la neta, es bien fácil decir: "yo no le vendí a este chavo" porque todos los puestos tenemos casi los mismos envases, así que cualquiera le pudo vender la "chela" y es su palabra contra la mía".
En algunos puestos, quienes entregan la cerveza por 35 pesos en un vaso destapado son menores de edad acompañados por sus familiares.
Justo enfrente de la Dirección de Recursos Materiales de la Secretaría de Medio Ambiente del DF, y a sólo 15 metros de oficinas gubernamentales, hay dos puestos atendidos por menores, cuya edad no rebasa los 16 años.
"La verdad, se hace un bar enorme, como si fuera un Cervantino pero en el DF y todos los domingos. Hay música, ambiente, a veces vienen grupos y se echan unas rolitas", comentó "Lolo", quien afirmó que para sus amigos ya es costumbre "chelear" en La Lagunilla.
Sin embargo, algunos locatarios ven con recelo esta actividad, ya que el efecto diurético de la cerveza provoca que en la salida del tianguis los visitantes orinen áreas verdes, casas y hasta autos.
"A mí me da tristeza porque este es un tianguis tradicional, desde la época prehispánica hay comercio aquí, y se ha perdido ese espíritu, ya sólo vienen los chavos a perderse en el alcohol", lamentó Don Miguel, vendedor de muebles antiguos.
Y ofrecen pipas "especiales"
Además de ropa, discos, cerveza y muebles antiguos, en el tianguis de La Lagunilla se venden pipas para fumar mariguana, piedra o crack.
A la vista de todos, puestos que en apariencia venden incienso, comercializan instrumentos para magnificar los efectos de drogas que se fuman o inhalan.
Ya sea en pipas o en pequeños contenedores conocidos como "hitters", los vendedores recomiendan el uso de drogas con sus productos, los cuales ofertan como "discretos" e "ideales para cargarlos en las calles".
Los costos son para cualquier tipo de bolsillo: entre 60 y 800 pesos, que van desde simples cámaras hasta pipas con varias mangueras para las personas que gustan de drogarse en "equipo".
Además de dichos productos, en los puestos se venden diferentes tipos de papel para hacer cigarros de mariguana y aromatizantes para disimular el olor de la cannabis.
Calculan 14 años a "baño" de SMA
El edificio de la Secretaría del Medio Ambiente que era utilizado como sanitario público en el tianguis de La Lagunilla era ya un viejo conocido de los bebedores cerveceros del lugar, pues presumía al menos 14 años de "funcionamiento".
Por ello, ayer que estuvo fuera de servicio el "mingitorio ecológico", los paseantes del tradicional mercado que tienen bien identificado el lugar extrañaron las coladeras y arbustos que ofrecía el patio de ese inmueble.
Las puertas del edificio de oficinas administrativas de la Secretaría del Medio Ambiente, localizado en la calle Comonfort número 83, en el corazón de la Lagunilla, permanecieron ayer cerradas al público, luego de que REFORMA dio a conocer que ese lugar era utilizado por los visitantes para orinar, previo pago de 3 pesos.
"Lo cerraron y todo por un periodicazo que seguramente pidieron los que tienen baños públicos más adelante; sí, seguro fueron esos ojetes", expresó indignada y molesta "Chabela", quien vende caguamas en vaso, justo frente al inmueble.
"Ya tenía mucho tiempo. Yo tan sólo llevo 14 años y cuando llegué ya lo usaba la gente. A mí me convenía por mi clientela", añadió la vendedora informal.
Justo a un par de metros del edificio de Medio Ambiente, sobre la calle Matamoros, hay un WC cuya tarifa también es de 3.50 pesos, pero aún así varios de los paseantes se acercaron al portón del inmueble público para pedir que los dejaran pasar, aunque ayer nadie abrió ni se asomó.
Hubo algunos comerciantes que se mostraron optimistas en que en un par de semanas el lugar será reabierto al público, pues consideran que sólo es una medida temporal.
Hacen negocio con los WC
Sin la competencia de los "sanitarios" en las oficinas del GDF, varios vecinos de La Lagunilla aprovecharon para abrir las puertas de los baños de sus casas a los visitantes, quienes evitaban orinar en las áreas verdes ante la presencia de policías en las inmediaciones de la Colonia Morelos.
Casas, talleres mecánicos, tiendas, locales con muebles antiguos y hasta una sastrería recibieron ayer, por primera vez, un ingreso extra por prestar sus letrinas.
"Ahora sí, como debe ser: les damos su papel y que hagan en un baño bien, no como animales orinándose todos en un patio", dijo Amalia, quien convirtió su tienda de abarrotes en WC público.
Y es que, sin "el monopolio del baño de Medio Ambiente", vecinos y comerciantes de La Lagunilla pudieron encontrar en los sanitarios públicos otra forma de ganar dinero los domingos... a 4 pesos por "chelero".
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