
Durante el primer día hábil de los cierres vehiculares en el Periférico se registraron los asentamientos vehiculares cotidianos, y sólo los estruendos de los taladros hidráulicos barrenando el pavimento rompían con el ambiente al que los capitalinos están acostumbrados.
Arturo Ángel, chofer de la ruta 1 que corre de el Auditorio a Valle Dorado por el Periférico Norte, reconoció que el impacto de las obras sobre el tráfico no fue como se esperaba, aunque aseguró que ahora deberán ser más precavidos, ya que los trabajadores de la construcción se cruzan repentinamente sobre los carriles habilitados.
Explicó que otro de los contratiempos es saber cuáles son las calles que cambiaron de sentido y por dónde podrían bajar o salir algunos autos, pues aunque saben de las modificaciones no es lo mismo en la práctica.
El conductor aseguró que otro de los cambios que notaron ayer lunes es que el número de pasajeros bajó levemente, tal vez por el temor de las personas a circular por la zona de obras, así también el conductor notó menos automóviles particulares desplazándose por la zona del Periférico.
En el lugar se pudo observar la coexistencia inusual de automóviles, microbuses, peatones, y trabajadores de la construcción, habilitados con cascos amarillos, y chalecos de colores fosforescentes, además de materiales de construcción, montículos de tierra, y los estructuras metálicas de gruesas varillas que una vez que sean coladas con concreto servirán de columnas.
Por ello, se habilitaron tres carriles provisionales en los camellones laterales que actualmente existen en ambos sentidos de dicha arteria y que separaban los carriles centrales y laterales, por ello, el impacto en el tráfico vehicular disminuyó considerablemente.
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