
La noche de viernes 13, la caravana de autos avanza bordeando Ciudad Universitaria esquivando otros vehículos más lentos.
De Delfín Madrigal se da vuelta a la derecha hacia avenida del IMAN, y ahí aparece el despliegue de autos en batería.
Son alrededor de 60 vehículos. Aquí no hay el glamour que se observa en la serie de las películas Fast and Furious. No hay autos Nissan Skyline ER34, Subaru WRX STI, un Porsche Cayman o un mítico Ford Torino de 1972.
Aquí hay chevys, jettas, taxis Tsuru, camionetas con carrocería oxidada, Volkswagen sedán, Phantom.
A estos autos que parecen comunes y corrientes los delatan los roncos motores que rara vez son apagados, los equipos de sonido que aumentan el escándalo, las pantallas de laptops en los tableros y las luces que se instalan por debajo de las carrocerías.
A medianoche del viernes, los autos aparcados en batería con las luces encendidas en Avenida del IMAN recuerdan aquellas imágenes vistas desde 2001 en la serie de películas Fast and Furious, cuya quinta entrega está actualmente en pantallas de salas de cine capitalinas.
La adrenalina tras la caravana se incrementa cuando los conductores, jóvenes en su mayoría, bajan de sus vehículos para iniciar una efímera fiesta callejera. Se bebe cerveza, se cruzan apuestas, una pareja finge un coito entre los autos, otros exhiben sus motores modificados.
Huele a hule pulverizado, a aceites mal quemados, a gasolinas evaporadas, y una carga eléctrica que surca la atmósfera.
Desde el fondo de la calle se escucha el ruido de los neumáticos y un par de autos emergen a toda velocidad en dirección hacia Insurgentes Sur. Los espectadores celebran al Jetta y al Dart K que, a decir verdad, apenas alcanzan unos 120 kilómetros por hora mientras pasan frente al panteón Mausoleos del Ángel.
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Fallarbill Castañeda es director de Seguridad en Coyoacán, y tiene más de una década en corporativos policíacos. Sabe que cuando en cine aparecen las películas de Rápido y furioso se desata el furor en las calles del sur de la Ciudad.
“Sí, definitivo, eso es de rigor”, reconoció Castañeda y explicó cómo operan.
Las convocatorias se realizan mediante las redes sociales de internet, se pasa la voz en los talleres de tuning y en los puntos donde acostumbran reunirse las noches de jueves, viernes y domingo.
Hacia la medianoche, en el punto de reunión se da la señal de avanzada e inicia la caravana. La comunicación entre los líderes se realiza a través de Nextel.
“Porque esos no los podemos rastrear, ni siquiera tenemos escáneres. Hemos detectado a cuatro motociclistas que van adelante marcando el paso, son los únicos que saben dónde se va a correr. Ellos traen los radios”, explicó.
Cuando son detectados por la policía se desperdigan para reunirse de nuevo minutos más tarde en otro punto.
“De rigor los hacen en Eje 10, de tope a tope, hasta 600 personas se reúnen en el camellón.
“Se hace el operativo y se ahí se van, por ejemplo a Aztecas, o a la Carmen Serdán, cerca de Canal Nacional, que es zona de narcomenudeo, para seguir”, explicó Castañeda. “Tlalpan sólo lo toman de paso, no sirve para arrancones porque no pueden reunir gente ahí en el camellón”.
El funcionario señaló que la única forma de combatirlos sería con la participación activa de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).
Sin embargo, aceptó Castañeda, ha sido difícil coordinar operativos y poner a disposición de las autoridades delegacionales en las madrugadas camiones para crear cercos, grúas para trasladar vehículos a corralones y contar con policías que levanten infracciones.
Esta falta de coordinación provoca que haya caravanas y arrancones en varias zonas de la Ciudad. En Coyoacán se realizan en avenida del IMAN, Aztecas o Carmen Serdán; en Gustavo A. Madero, en Eduardo Molina o avenida del Gran Canal; en Benito Juárez en la zona de Río Churubusco.
En el Estado de México no es diferente. Los arrancones en la Colonia El Sol, cerca del cruce de Calle 7 y el Bordo de Xochiaca; y en la avenida Central, cerca de Las Américas, en Ecatepec, son otros de los sitios donde cada fin de semana se realizan caravanas y arrancones.
C.A. (se llama Cristian, pero pide que no pongamos su apellido) organiza y participa en arrancones. Reconoció que el imaginario creado por las películas Rápido y furioso hace que los arrancones en la Ciudad de México se hayan arraigado. Explicó que se llegan a cometer excesos como romper los candados de las entradas del estacionamiento del Estadio Azteca para introducir hasta 250 motocicletas para realizar exhibiciones y carreras en la explanada.
Evadir a la policía es parte de la cultura de los arrancones. Se apostan “vigias” cerca del punto donde se desarrolla la jornada y avisan vía el Nextel de la proximidad de las patrullas.
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La madrugada del sábado 14 por ejemplo, en avenida del IMAN, los espectadores saltaron a los autos, encendieron motores y emprendieron la huída cuando la torreta de dos patrullas apenas asomaban en el semáforo de Delfín Madrigal. Castañeda y C.A. combaten cada fin de semana. El jefe policíaco tiene de su parte otra arma: un infiltrado.
Se trata de un motociclista que se integra a las caravanas y da el aviso de dónde se encuentran rodando con la intención de que en algún punto con vehículos se cierre el paso y se pueda confinar a los automovilistas y motocilistas.
“Gracias a eso, en una ocasión en Churubusco pudimos hacer el cerco. De los 70 vehículos que confinamos, cuatro tenían reporte de robo.
“Nos encontramos a policías, e incluso a mujeres con niños que decían que cometíamos un error, que ellas no participaban en los arrancones pese a estar a bordo de los autos tuneados”, explicó Castañeda.
Las faltas por las que los participantes en caravanas y arrancones pueden ser llevados al juzgado cívico son escandalizar en la vía pública, ingerir bebidas alcohólicas en la vía pública, o bloquear vialidades.
“Es difícil porque últimamente no participa la SSP”, enfatizó Castañeda.
Los participantes en este despliegue, además, “son agresivos. Retan acelerando los motores y los cláxones, avientan los coches”, explicó.
“En Ciudad Neza y Ecatepec es donde se les da manga ancha y prácticamente no se les persigue”, dijo Castañeda.
C.A. confirma que en Neza y Ecatepec se realizan concursos que consisten en quién puede abrir más rápido las puertas de un auto, o quién puede sustituir un volante en el menor tiempo posible.
“Obvio, quienes participan en eso son chavos que se dedican a robar autos, por eso, al menos en esta zona vamos a seguir combatiéndolos, porque si no lo hacemos es dejarles la puerta abierta para la impunidad”, recalcó Castañeda. “Además, es peligroso para quienes participan y para quienes se los encuentran a toda velocidad, en sentido contrario, o para quienes les cierran las calles.”
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El domingo por la noche el centro de Coyoacán se estremece. La calle Cuauhtémoc se convierte en un estacionamiento de autos modificados y motos. Los capotes se levantan para dejar ver los motores y sus piezas cromadas. De las cajuelas aparecen speakers que abarcan toda la cajuela. Suena hip hop y reguetón. Las chicas en pantalones ajustados, tops, tacones, hacen pensar por un momento que desde un sitio escondido, una cámara de cine filma una escena de Fast and Furious con los cafés coyoacanenses como escenario.
A medianoche es hora de partir en caravana en busca de una calle vacía para competir.
Entre las preferidas
Con 145 millones 701 mil 294 pesos en su segunda semana en cartelera, Rápidos y furiosos 5in control se colocó entre las películas preferidas del espectador mexicano.
De acuerdo con el reporte emitido por la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma (Canacine), del 6 al 12 de mayo, el filme de aventuras y romance comienza a ascender en el top de las sorpresas con mejores ingresos en taquilla.
El público se ha volcado a presenciar el enredo en el que se ha metido un ex policía (Paul Walker), quien se asocia con un prófugo (Vin Diesel) para tratar de resolver un caso más. Dwayne Johnson, Jordana Brewster, Chris Ludacris Bridges, Tyrese Gibson, Sung Kang, Gal Gadot, Matt Schulze, Tego Calderón y Don Omar complementan el elenco de estrellas que participan en esta carrera de alto riesgo.
Asimismo, Thor, otra de las megaproducciones de este verano que han acaparado la atención del cinéfilo mexicano, recaudó en el mismo periodo 103 millones 691 mil pesos en las salas de formato convencionales. Aunque también logró ingresos de 66 millones 388 mil 441 pesos en los complejos con tecnología 3D.
Cabe destacar que el filme sobre el héroe mitológico se ubica en el primer lugar de la taquilla en cines de Estados Unidos, con 66 millones de dólares, según el reporte del 6 al 8 de mayo pasado.
Canacine dio a conocer que el filme mexicano Salvando al soldado Pérez, con Miguel Rodarte, Jaime Camil, Jesús Ochoa y Joaquín Cosío, entre otros actores, ha acumulado 89 millones 379 mil 984 pesos durante cinco semanas en la cartelera nacional.
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