
Los módulos de atención ciudadana de los 66 diputados la Asamblea Legislativa del DF (ALDF) carecen de un marco normativo que regule las actividades que realizan y la forma en que deben ejercer el presupuesto que se les asigna.
Aunque el Reglamento para el Gobierno Interior de la ALDF establece en su artículo 56 que los módulos están bajo la responsabilidad y coordinación del Comité de Atención, Orientación y Quejas del mismo órgano Legislativo, cada diputado asume por cuenta propia qué tipo de actividades deben realizar, así como el control y funcionamiento presupuestal de su módulo.
REFORMA realizó un recorrido por algunos de estos lugares para conocer la forma en que funcionan y el resultado fue una diversidad de actividades: Lo mismo sirven para dar cursos de macramé, piano o zumba que para instalar centros de atención social o fungir como un club social.
Según el reporte presupuestal de la página de internet de la ALDF, mensualmente destina 990 mil pesos al pago de los 66 módulos, lo que equivale a 11 millones 880 mil pesos anuales.
Además, cada uno de los diputados recibe 7 mil pesos mensuales para los gastos de operación de sus módulos, que equivalen a poco más de 5.5 millones de pesos al año.
Por ejemplo, en el caso del módulo ubicado en Calle Gómez Farías No. 39, Col. San Rafael, c.p. 06470, Delegación. Cuauhtémoc, el inmueble lo renta al Diputado local del PRI Gilberto Sánchez a la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado con el contrato ALDF/VL/M/I-63/10, pero no se detalla el monto.
En cuanto a los recursos que eroga la ALDF para salarios del personal de estos módulos, la página de internet reporta 2 millones 843 mil 906 pesos al año, a razón de 4 asesores por cada módulo.
Sin embargo, en módulos como el del Diputado del PT, Adolfo Oribe o del priista Leobardo Urbina trabaja más personal al cual se le paga, sin aparecer en nómina.
En cuanto a la regulación de actividades, nadie lleva una supervisión de que sean las que la ciudadanía requiere.
En el módulo de la perredista Alejandra Barrales, en la Colonia Tránsito, se ofrecen talleres de verano, cursos de recuperación de materias para estudiantes de primaria y secundaria y una vez a la semana, se dedica una tarde bohemia, a la que asisten los vecinos con sus grupos musicales o de baile.
El módulo de la panista Mariana Gómez del Campo, en Álvaro Obregón, ofrece el trámite de la CURP, asesoría jurídica, atención médica y dental, y promueve los programas del Instituto Nacional de Educación para los Adultos (INEA) del Gobierno federal.
De los 66 diputados, un total de 31 arrendan su módulo, 2 los subarrendan y 33 lo tienen en comodato; es decir, instalaron su módulo en un inmueble de su propiedad o un tercero, pero aún así reciben los 15 mil pesos que les da cada mes la ALDF para renta.
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