
Las lluvias son un factor de riesgo que incrementa los accidentes de tránsito hasta en un 20 por ciento, por lo que automovilistas deben extremar precauciones mientras conducen y no descuidar las condiciones de sus vehículos, recomiendan especialistas y grupos de seguridad vial.
El pavimento mojado, las altas velocidades, la deficiente visibilidad y las malas condiciones de los neumáticos son elementos que se conjugan para causar accidentes, destacó Arturo Cervantes Trejo, director general del Centro Nacional para la Prevención de Accidentes (Cenapra).
"Cuando el pavimento está mojado, la adherencia de los neumáticos al pavimento se ve seriamente comprometida y las distancias de frenado se pueden incluso duplicar.
"Por ejemplo, cuando de manera normal vas a unos 50 kilómetros por hora puedes usar hasta 25 ó 30 metros para frenar, al momento de que está mojado esta distancia puede incrementarse hasta los 45 ó 60 metros", explicó.
El funcionario recomendó a los automovilistas circular respetando los límites de velocidad conforme a los señalamientos, mantener la distancia respecto a otros vehículos, pero además señaló que es necesario evitar distractores como el teléfono celular y el alto volumen de la música.
"La recomendación es que los conductores asuman una conducta preventiva, esto quiere decir que mantengan la distancia entre el vehículo delantero cuando menos unos 3 segundos, esto equivale a una distancia suficiente para poder detener el vehículo en caso de cualquier imprevisto", subrayó Cervantes Trejo.
Sin embargo, aseguró que las malas condiciones de los neumáticos son el factor más recurrente entre las fallas atribuibles a las condiciones físico-mecánicas de un accidente.
Cervantes Trejo lamentó la poca atención que los automovilistas le destinan a este elemento.
"No es nada más por las condiciones del dibujo de las llantas, sino que en los estudios en México precisan que 8 de cada 10 vehículos tienen mal las llantas y las llantas son el factor más importante para evitar accidentes de tránsito ocasionados por fallas físicas-mecánicas.
"Las fallas van de cosas tan sencillas como la presión del inflado a cosas como el rayado, cuando están gastadas, así como la alineación y balanceo. Es necesario hacerlo, cuando menos, una vez cada 15 días y cambiar de neumático en cuanto tengan menos de 3 milímetros de espesor los canales que tienen las llantas", finalizó.
El Centro de Experimentación y Seguridad Vial México (Cesvi) advierte que la lluvia mezclada con los residuos que dejan los vehículos generan una capa de suciedad peligrosa y ocasionan charcos, lo que puede derivar en que los automóviles pierdan estabilidad debido a la hidroplaneación.
Además, existe menor visibilidad cuando se empañan el parabrisas por el cambio de temperatura entre el interior y el exterior y, pueden fallar los frenos por acumulación de agua, por lo que es necesario bombear el pedal hasta que funcionen correctamente.
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