
Quedó debajo de un microbús. Junto a su cuerpo, la compañera de todos los días, su bicicleta, con la que había recorrido la ciudad entera, la que se volvió su medio de transporte, de esparcimiento, su vida. Encima de ambos, un camión repleto de pasajeros y un conductor dispuesto a huir pese a los gritos de la gente que exigía ayuda para Maximino Mendieta, quien la noche del 29 de septiembre se dirigía a casa luego del trabajo y no llegó.
Max no se levantó del cruce de San Antonio y Alta Tensión. Perdió la vida, a pesar de que a él no le faltaba pericia, habilidad, ni fuerza para conducir la bicicleta. Formaba parte de una asociación civil llamada Biciperros, hábil con los pedales, conocedor de las calles, diestro en el tráfico y precavido. Max forma parte de una cifra negra en México, la de 24 mil muertos al año por accidentes viales según cifras del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP, por sus siglas en inglés). Aunque la Secretaría de Seguridad Pública del DF (SSP-DF) no distingue entre los que mueren a pie y los que son atropellados a bordo de una bicicleta, asociaciones como Bicitekas han decidido, a manera de homenaje y protesta, crear monumentos con bicis blancas para los ciclistas muertos.
Hasta hoy, han colocado ocho por toda la ciudad, sólo una muestra de los 65 que murieron al día en el 2010. Los Bicitekas convirtieron a los caídos en fantasmas de dos ruedas. Con una bicicleta colgada recuerdan a los que concluyeron su camino en algún punto de la ciudad de México, interrumpido por la imprudencia de un conductor, por la mala infraestructura de la ciudad, por la falta de respeto hacia peatones y ciclistas o por la nula educación cívica. La idea es de un ciclista canadiense.
Causas diversas
Para Areli Carreón, fundadora de Bicitekas, los casos de ciclistas atropellados son difíciles y no tienen castigo porque generalmente no hay testigos a favor de los muertos, ni apoyo de la SSP-DF ni del ajustador de seguros porque ellos sólo quieren salvar a sus clientes.
“La muerte llega a los ciclistas por excesos de confianza, abuso del uso del espacio, infraestructura mal diseñada, un pésimo uso del vehículo e incluso porque a veces el ciclista no ha desarrollado pericia para andar en el tráfico “, dice.
El 80% de accidentes en los que está involucrado un auto y una bici es porque el automovilista no te ve y entonces “te empuja, te arrolla, y a veces ni siquiera te ayuda”, explica la también líder de la Red Nacional de Ciclismo Urbano.
“Es muy importante que la bicicleta tenga luz blanca en la parte delantera y luz blanca trasera, que tengas reflejantes en el casco, los pedales, la chaqueta, y llevar ropa clara”, asegura.
A Max lo mató un microbús, igual que a Christian Mazas, quien iba hacia Miramontes sobre Calzada del Hueso, y a Jonathan Sánchez, que apenas era un niño. Los otros cinco murieron golpeados por automovilistas que lo mismo han provocado la muerte de niños que de policías o vendedores de pan. Hoy, los responsables están libres; algunos fueron detenidos y liberados bajo fianza y de otros nunca se supo nada.
La lista “blanca”
La primera “bici fantasma” fue la de Liliana Castillo, una joven de 23 años que murió en la esquina de Universidad y Mayorazgo de la Higuera. Su muerte es un tributo a la corrupción en el DF, dicen. Fue atropellada el 15 de mayo de 2009 por un automovilista joven y bien asesorado por sus abogados. Después del impacto, permaneció siete días internada en el Hospital de Xoco, pero su muerte no se documentó como atropellamiento por no haber fallecido al momento del impacto.
“Es uno de los primeros casos donde los Bicitekas nos unimos para pedir justicia, nos manifestamos afuera de la Procuraduría de Justicia del DF para exigir que se castigara al responsable, pero nunca pudimos encerrarlo, no se supo de los policías, ni de los paramédicos porque nunca aparecieron”, dice Ernesto Corona, vocero Biciteka.
La segunda bicicleta fantasma se la dedicaron a Esthela de la Luz Valles, quien murió a bordo de una bicicleta prestada al bajar el puente que atraviesa el Periférico, a la altura de Chapultepec y que forma parte de la Ciclopista de la Ciudad de México, pero que no cuenta con ningún señalamiento de disminución de velocidad.
La tercera víctima fue Ignacio, un policía que patrullaba a bordo de una bicicleta, de los comúnmente conocidos como “policleto”. De 24 años y padre de familia, la muerte le llegó el 18 de julio del 2009. Fue arrollado por un automovilista que conducía borracho un sábado de quincena en la Condesa.
Le siguió un fotógrafo, Óscar Estevez, mejor conocido en el mundo del fotoperiodismo como “Pokemon”, quien murió rumbo a la colonia Roma.
La quinta bicicleta fantasma fue retirada por el gobierno del DF luego de que los Bicitekas la pusieran en Reforma en honor a Rubén Vázquez, un menor de edad que repartía pan en bici. Del culpable de arrancarle las piernas nadie sabe nada.
Sus vidas acabaron en la bici
En practicamente todas las ciudades del mundo se sufre de este mal, aunque es claro que en latinoamérica y de modo particular en México es un tema que ya debieran estasr discutiendo las autoridades facultadas para ello.
Es un problema de mucho fondo al que ningún partido político le quiere apostar porque todo lo que tiene que ver con aspectos humanisticos realmente no interesa. Este problema es un asunto de "conciencias" principalmente porque es con lo que más se tiene que "luchar", despertar conciencias debe ser un proceso muy largo en términos de plazos políticos y son ogras que "NO SE VEN" y a los políticos les interesan las Grandes obras para "ganarse" la simpatía del pueblo.
Tambien este problema tiene que ver con infra estructura, la cual tampoco está en las prioridades de ningún partido político porque seaplican las leyes de la mayoría. Los ciclistas son "minorías" y aun no tiene el peso ni legal ni ideosincrático para catalogarlo como el TRANSPORTE ALTERNATIVO.
En Bogotá me pareció muy interesante como la población ha ido tomando conciencia paulatinamente del respeto a los ciclistas, y allá las ciclovias están en el medio de las aceras, no en el arrollo vehicular como lo han hecho aqui en algunas ciudades de México, lo más impresionante aun, que un peaton le da prefrencia al cruce de la ciclo via y no la invade, salvo para cruzar la banqueta y tiene qu voltear a ver si no viene cinclista para poder atravesar, tal cual si fuera un peaton cruzando la avenida.
Nos faltará mucho tiempo para que logremos tomar conciencia del respeto al ciclista en la calles y avenidas de cualquier ciudad de la República Mexicana, en principio es menester hacer mencion en las leyes respecto a las garantias de proteger y dar certidumbre juridica a los ciclistas y por su parte los ciclistas organizarse y formar verdaderas asociaciones donde se tenga por objetivo darle toda la capacitacion al ciclista pero por personal experto en el tema, urgir a las autoridades los tramites legales para la difusión de políticas públicas en el uso de este vehiculo, señalamientos viales y lo más dificil, adiestrar a las policias para que verdaderamente le brinden proteccion al cicilista.
Al ciclista le pasa lo que al peatón, el peatón cruza la calle a paso lento aunque el semaforo este en luz verde para los vehiculos, pero el peaton se toma "su tiempo" para cruzar, bajo la excusa de "el peaton tiene la preferencia" porque asi lo ha divulgado la autoridad, pero no es así, La cultura peatonal, enseña al peaton que es mejor cruzar por las esquinas, esperar a que el semaforo rojo detenga detenga el tráfico y si no hay semáforos, entonces cruzar solo cuando no vengan autos. O bien, cruzar rapidito, cosa que no sucede.
Considero que es importante empezar con la educacion a peatones por un sencillo principio lógico: "Todos somos peatones" dentro de ese gran universo esta un sub segmento inmediato que son los automovilistas, le sigue el sub-sub segmento de los moto cicilistas y por último el de los ciclistas.
Gracias por leerme, quedo a sus órdenes.
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