México sí puede ser un país ciclista, Holanda es la muestra

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Desde hace varios años, Ciudad de México ha impulsado la cultura ciclista. Con la creación de Ecobici, ciclopistas y diversos eventos, ha buscado posicionar este medio de transporte. Cada vez son más las personas que las utilizan.

Sin embargo aún queda mucho por hacer. La gente aún critica su uso y afirma que no somos una ciudad hecha para las bicicletas. Dicen que la convivencia entre bicis y autos es imposible. Ootros países tuvieron problemas similares hace unos años y los superaron.

Holanda

Por muchos es considerado el paraíso ciclista. Se calcula que hay una bici por cada habitante, es decir todos tienen bicicleta y además la usa.

Las calles del país no sólo están preparadas para disfrutar de un paseo en bici, sino que han sido diseñadas alrededor de esta experiencia. Los carriles bici son anchos, están bien pavimentados, disponen de sus propias señales y semáforos. Los automóviles simplemente no pueden pasar en algunas zonas, la bicicleta tiene la preferencia absoluta.

Una necesidad que ha sido cubierta es el hecho de que existen estacionamientos para albergar literalmente, miles de bicicletas.

Según cifras oficiales, en Amsterdam, la capital, existen alrededor de 800 mil bicicletas contra 263 mil automóviles.

  • Los desplazamientos en bicicleta suponen el 32%
  • El tráfico en coche se queda en un 22%
  • El transporte público representa el 16% del tráfico
  • Si hablamos del centro de la ciudad, el tráfico en bicicleta aumenta hasta el 48%

Algo que definitivamente ayuda a mejorar la movilidad es que existen 500 kilómetros de carriles de bici.

El cambio en la mentalidad de la gente

Aunque los ciudadanos siempre habían sido fanáticos de la bicicleta, su uso se descontinuó en los años 50, tras la Segunda Guerra Mundial. En ese entonces la venta de coches se disparó. El gobierno invirtió en autopistas y vías para estos vehículos. En las ciudades comenzaron a darse muchos accidentes y comenzaron a sugir voces de protesta.

Una de ellas fue Stop de Kindermoord. En los 70, este movimiento comenzó a cerrar calles para que los niños pudieran jugar sin riesgos. Al principio hubo quejas de los automovilistas y enfrentamientos. Poco a poco el movimiento cobró fuerza y se posicionó entre la gente.

Se terminó convirtiendo en una asociación que empezó a recibir subvenciones del gobierno para mejorar los planes urbanísticos.

La crisis del petróleo de 1973, ayudó a que el gobierno decidiera impulsar medios alternativos y que se dejara de depender del coche.

Los cambios se dieron poco a poco y de manera barata. Se utilizaron las vías ya existentes, se motivó la existencia de carriles para las bicicletas. Se cambiaron señalizaciones, etcétera.

¿México país ciclista?

Sí, nuestro país puede serlo. No se necesita gastar demasiado dinero en hacer vías de acceso ciclista y que puedan ser aprovechadas por la gente. En ciudades como la capital, donde existe una gran contaminación y problemas de tráfico, podría ayudar a despejar estos problemas. El desarrollo ciclista solo necesita voluntad y cultura vial para poder realizarlo.


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