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¿Necesitas una carta de amor? Conoce al escribano más antiguo de Santo Domingo

Pese a que las nuevas tecnologías facilitan la comunicación con los seres queridos, don José González lleva medio siglo plasmando en papel los sentimientos de otros.

febrero 15, 2017

El amor no cambia, lo que cambian son los enamorados y a pesar de las redes sociales, aquí todavía hay quien viene a redactar una carta de amor” asegura José González, el escribano más antiguo del Portal de Santo Domingo que está próximo a cumplir los ochenta años, y guarda más de medio siglo de anécdotas ejerciendo su labor en este sitio.

Las nuevas tecnologías no le hacen mella, asegura, pues el verdadero amor es íntimo y no se exhibe. De hecho, plasmar los sentimientos de un enamorado en papel es de los retos que más disfruta ya que tiene que desenredar la maraña de emociones del cliente y si le atina hasta propina gana, pues tan solo cobra 50 pesos por redactar la carta.

He escrito cartas de hombre a mujer, pero también de mujer a mujer o de hombre a hombre. Aunque la última carta de amor que redacté fue la de una madre que quería felicitar a su hijo por su rehabilitación de las drogas. Al leerla le gustó tanto que lloró y se la llevó intacta, ya no la llevó a transcribir a computadora”, evoca don José junto a su inseparable máquina de escribir Smith Corona.

Pero el amor no lo es todo, también redacta presupuestos, guiones teatrales o cartas de recomendación, los precios se calculan dependiendo la complejidad de la redacción, sin embargo, por estas últimas cobra 20 pesos en solidaridad a los que buscan empleo, aunque el suyo comience a perecer pues en comparación de sus inicios, en 1965, ahora los clientes caen a cuentagotas.

Hace 50 años había mucha actividad, enfrente estaba la tesorería, venían de toda la ciudad a hacer pagos, nosotros llenábamos los pagarés y préstamos. También trabajábamos con los maestros y directores de la SEP. En ése entonces éramos 35 escribanos, teníamos asistentes y no parábamos de trabajar, ahora apenas llegamos a 20 y hay días en que no tengo un cliente” relata Don José con un tono melancólico.

Los escribanos o evangelistas se instalaron en el Portal de Santo Domingo en el siglo XVIII, entonces su contribución era imprescindible para la mayoría de población que era iletrada, de modo que cuando necesitaban elaborar una carta o documento recurrían a estos expertos de la redacción y la pluma, que poco a poco fueron mudando a las máquinas de escribir.

Actualmente un millón 300 mil personas son analfabetas en la Ciudad de México, lo que representa el 1.8 por ciento de la población, por tal motivo y otros factores como el uso de computadoras, el oficio de los escribanos está en peligro de extinción, no obstante, el acérrimo amor por su trabajo, ha obligado a personas como José González permanecer estoicamente perpetuando la tradición.

Siempre pensé que este oficio era temporal, fuimos muy cotizados y tuve muchos ofrecimientos pero nunca pude dejar el portal. Sigo trabajando porque me siento útil y me da una satisfacción moral, más que económica, apenas para comer”.

Fuente: www.excelsior.com.mx

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