Ni revocación, ni reelección

  • Compartidos
 en Gobierno

Gustavo A. De Hoyos Walther

Presidente Nacional de Coparmex

 

Está cerca de aprobarse en la Cámara de Diputados la iniciativa de reforma constitucional sobre la revocación del mandato que ha sido abiertamente promovida por el presidente López Obrador con el respaldo del partido Morena.

Con esta iniciativa, de ser aprobada, se empataría el proceso de revocación de mandato con la elección intermedia 2021, donde serán votados todos los diputados federales, 13 gubernaturas, además de miles de ayuntamientos.

De entrada, parecería ser una buena idea que el pueblo decida si el presidente en funciones se va o se queda a la mitad de su mandato. Sin embargo, esta propuesta es una jugada tramposa y es que la aprobación de la revocación de mandato traería consigo riesgos importantes para nuestra joven democracia y la estabilidad institucional.

Primero. En términos prácticos, y hay que decirlo con toda claridad, la aparición del presidente en funciones que ya fue electo en una elección nacional para el cargo de presidente es una reelección, generaría un ruido innecesario e inevitablemente influiría en los resultados de estos procesos electorales.

Segundo. Nuestra legislación ya considera mecanismos como el desafuero y el juicio político para que el presidente sea juzgado, a través de los cuales es posible remover de su encomienda al presidente de la república que actúe de manera indebida, y por lo tanto parece sospechoso crear un nuevo mecanismo, cuando lo que se necesita es cumplir con la ley.

Tercero. Deben de ser discutidos con mucha mayor seriedad las implicaciones en caso de que el presidente en funciones resultare perdedor y procediera la cesación de su mandato, el costo de una nueva elección presidencial y la inestabilidad que generaría un vacío de poder no deben tomarse a la ligera. Hay que recordar que desde 1934 con el presidente Lázaro Cárdenas del Río todos los presidentes, sin excepción, han concluido su periodo, la estabilidad del mandato presidencial es un activo de la democracia mexicana. Los mexicanos no queremos regresar al maximato de Plutarco Elías Calles, que quitaba y ponía presidentes cada dos años.

Cuarto. Los pocos casos que han existido de sistemas presidenciales con revocación de mandato han tenido un resultado contrario a la democracia, llámese Cuba, Venezuela o Bolivia, esos ejercicios siempre han sido el anticipo de una reelección.

Quinto. Nuestra Constitución considera un sistema democrático que garantiza mediante elecciones periódicas la imposibilidad de que quienes ocupan un cargo público busquen afianzar su poder y perpetuarse en ese cargo. De igual manera, considera que en ningún caso el presidente de la república podrá rebasar un periodo máximo de 6 años y así esto debe continuar. Desde Porfirio Díaz en nuestro país ningún presidente se ha reelecto, no queremos tener el siguiente dictador a partir de 2024.

Sexto. Los mexicanos necesitamos un presidente al frente del país que cumpla cabalmente  con sus funciones, que rinda cuentas y que trabaje para todos. La revocación del mandato implicaría tener un presidente en campaña permanente, distrayéndose de la encomienda para la cual fue electo. En México, no tenemos vicepresidente de la República, por lo tanto, necesitamos un presiente de tiempo completo dedicado a gobernar.

Desde Coparmex, celebramos que el presidente de la república quiera fortalecer la democracia mexicana y le apoyaremos en ese propósito, sin embargo, la revocación de mandato no es la respuesta. Para avanzar hacia una democracia madura, debemos impulsar medidas como la segunda vuelta en la elección presidencial, las candidaturas comunes y los gobiernos de coalición.

Por todas estas razones, es que los verdaderos demócratas no vamos ni con la revocación del mandato ni con ningún mecanismo que implique forma alguna de reelección para el presidente.

¡Presidente, no se valen los juegos tramposos que traicionan la democracia. Ni revocación, ni reelección!


Recent Posts

Comentarios