El camino a una Metrópoli global:
Vocación Económica de la Zona Metropolitana del Valle de México
Antonio Purón
Reto Global
Hay una serie de factores en la ZMVM que nos hablan claramente de la necesidad de adoptar un plan de desarrollo orientado a asegurar que la metrópoli se convierta en uno de los polos globales.
La actividad económica de la ZMVM ha evolucionado hacia una mayor concentración en servicios y en manufacturas ligeras, de alto valor agregado, concentradas en ocho delegaciones del Distrito Federal y en ocho municipios del Estado de México, pero con una dinámica decreciente en el DF.
La metrópoli concentra hoy en día la mayor capacidad urbana en México, los mayores niveles de productividad y de remuneraciones, así como las capacidades de servicios más avanzados del país.
- Dichas condiciones permiten a la metrópoli:
- Dar soporte a las conexiones de México con el resto del mundo.
- Gestionar los procesos post-industriales de más relevancia en todo el país.
- Coordinar la dinámica política nacional.
- Establecer el ambiente de vida más cosmopolita y sofisticado del país.
Sin embargo, esa avanzada capacidad se encuentra localizada en unas cuantas delegaciones, dotadas de características que permiten atraer e interconectar a las actividades de la Metrópoli en estas áreas con sus contrapartes del resto del país y de los principales centros internacionales. Y, aún dentro de esas delegaciones, las actividades altamente avanzadas se concentran en unas cuantas colonias muy específicas.
Rezago en competitividad
Aunque estamos hablando de la metrópoli más importante del país, su competitividad está rezagada en relación con otros centros urbanos mundiales.
Por otra parte, el fenómeno de globalización -acelerado por los avances tecnológicos en múltiples industrias, particularmente en las comunicaciones, está generando el surgimiento de una red de “ciudades globales”, cuya función económica es primordialmente supranacional.
En este contexto, es claro que la economía mundial globalizada incluye dos fenómenos contrapuestos:
- Dispersión hacia centros productivos que permitan lograr economías -de escala regional, continental o mundial- en unos cuantos sitios en los que se logran la mejor combinación de factores de producción.
- Centralización de las funciones de dirección y control de las empresas y actividades que operan a nivel internacional o global, en unos cuantos sitios, más concentrados que las funciones productivas, cuya localización se determina por la existencia de servicios avanzados de interconexión, legales, mercadotecnia, consultoría, asesoría especializada, ingeniería, medios, etcétera, así como una infraestructura de comunicaciones eficiente y de bajo costo, tanto para telecomunicaciones como para transporte de personas a otros nodos del sistema global de ciudades.
- Localización de la ZMVM en el ámbito global
La existencia de estos servicios avanzados es un proceso dinámico que se retroalimenta de la localización de los centros de decisión multinacionales, de manera que una vez alcanzada una cierta escala de “aglomeración”, genera una dinámica virtuosa, atrayendo paulatinamente más centros de decisión.
En dicho proceso se han conformando, o están en proceso de formación, tres niveles principales de localización a nivel global:

- Ciudades Alfa: Con alcance y consecuencias globales en los procesos e industrias mas avanzados en su globalización, y en donde se encuentra localizado número importante de las empresas más grandes, de sus centros de decisión, financiamiento y de los apoyos de servicios más sofisticados (cada uno de éstos, conectado a su vez con nodos afiliados distribuidos en todo el mundo). Estas ciudades son Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Londres, Frankfurt, París, Milán, Tokio, Singapur y Hong Kong.
- Ciudades Beta: En este nivel se encuentran aglomeraciones en las que se concentran los centros de decisión continental o regional de las empresas de alcance global, y en donde se tienden a localizar las filiales de los prestadores de servicios complejos y sofisticados. Adicionalmente, suelen ser sedes de organismos internacionales derivados de la ONU y otros. En estas ciudades se combina no sólo la conexión de sus respectivos países con el mundo internacional, sino la habilidad de jugar un papel de coordinación regional. Su número varía, pero tienden a ser solamente unas cuantas por continente o macro región. Requieren de infraestructura de transporte eficiente y de bajo costo (tanto en telecomunicaciones como en transporte físico de personas), así como de ambientes cosmopolitas y de la capacidad de atraer a “ejecutivos globales” como sitio de residencia. Dentro de estas se cuentan: San Francisco y Toronto, en Estados Unidos y Canadá, respectivamente; México y Sao Paolo, en Latinoamérica; Madrid, Moscú, Bruselas y Zurich, en Europa; y Shanghai, Sydney y Seúl, en Asia/Oceanía.
- Ciudades Gama: Son aquellas de importancia nacional y de regiones intra-nacionales, pero que no juegan un papel internacional de liderazgo. En Angloamérica incluyen a Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Miami, Montreal y Washington; en Latinoamérica, Caracas, Santiago y Buenos Aires; en Europa, Copenhague, Dusseldorf, Hamburgo, Berlín, Varsovia, Praga, Budapest, Estambul, Ginebra, Barcelona, Roma y Ámsterdam; en África, Johannesburgo; en Asia/Oceanía, Beijing, Osaka, Taipei, Manila, Yakarta, Bangkok, Kuala Lumpur y Melbourne.
La globalización tiene una dinámica derivada de los avances tecnológicos, y de la voluntad de los diferentes sistemas sociales de aprovechar y acomodar estas fuerzas. Como resultado, se da una intensa “competencia” entre conjuntos urbanos por atraer y retener los factores de producción que permitan lograr la aglomeración y economías de escala necesarias. Tal competencia tiene al menos dos características fundamentales:
- En una primera instancia, se da a través de la conjunción de iniciativas explícitas de los gobiernos e iniciativa privada (local e internacional) por dotar a las urbes de las características atractivas (infraestructura, servicios y atractivo urbano) para capturar a los jugadores globales y, por tanto, al crecimiento económico que conllevan.
- En segundo término, la competencia se da dentro de una ventana de tiempo muy restringida, pues una vez que se establece un tamaño o escala crítica, es difícil que otro polo de desarrollo compita en el mediano plazo por el crecimiento adicional. Esto implica que el desarrollo de metrópolis, que originalmente tuvieron características análogas, sea sustancialmente diferente una vez que alguna de ellas “captura la iniciativa”.
Pasos para ganar competitividad
En este contexto, la Zona Metropolitana del Valle de México se encuentra frente a una disyuntiva en la que debe tomar una dirección de desarrollo para tener perspectivas más alentadoras en el mediano plazo, con consecuencias muy importantes tanto para la propia urbe como para el país en su totalidad.
A lo anterior se puede agregar que el rol de ciudad beta líder está siendo disputado por al menos cuatro urbes en Latinoamérica:
- Sao Paolo y México, que son líderes en Latinoamérica por su cercanía física y cultural.
- Miami y Houston, que actualmente son ciudades gama, pero tienen la capacidad de desarrollarse a beta con un enfoque latinoamericano, debido a su cercanía y conexiones, contando con algunas ventajas como afinidad de lengua, mejores husos horarios que México, y mayor infraestructura global.
Por otro lado, la ZMVM se encuentra rezagada en características de gran importancia que definen su atractivo como centro de decisión internacional:
- Telecomunicaciones costosas y rezagadas tecnológicamente
- Comunicación aérea costosa y de baja calidad
- Altos niveles de inseguridad
- Ambiente hostil a la inversión extranjera
- Ineficiencia en la red de empresas de servicios
- Degradación del ambiente cosmopolita y de la calidad de vida
Las anteriores son características que no ayudan a mejorar nuestra desventaja geográfica de localización con respecto a Latinoamérica y el Caribe relativa a Miami, Sao Paolo, y -en menor grado- Houston.
Para mejorar su posición competitiva, la Metrópoli debe, en primera instancia, generar un consenso sobre cuál es la vocación que debe perseguir; además de desarrollar un programa de “mercadotecnia” hacia las grandes empresas que están dominando el escenario internacional, con programas para atraer su inversión (Ley de Mercado de Valores).
También, en aras de esa mejora competitiva, la Zona Metropolitana del Valle de México debe establecer incentivos a la inversión privada que genere la infraestructura necesaria en telecomunicaciones.
Asimismo, es necesario negociar con la federación el programa para el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con criterios de productividad, incluyendo vialidades.
- Una disyuntiva para la Metrópoli
Así pues, es evidente que la Metrópoli enfrenta una disyuntiva en el corto plazo:
- Puede simplemente mejorar las condiciones de la ciudad con enfoque en las condiciones que la establecen como el sitio más competitivo del país, pero sin aspirar a un papel internacional mayor debido a la escasez de recursos fiscales y de voluntad política; es decir, aspirar a ser una ciudad gama.
- bien, puede optar por tener un rol internacional significativo, adoptando las medidas y consiguiendo el financiamiento y consenso político necesarios para consolidarse como ciudad mundial beta orientada a interconectar Latinoamérica con el mundo global.
En caso de elegir la opción B, es necesario reconocer que la oportunidad es limitada y que el rezago de México es cada vez mayor.
Ante ello, es necesario establecer un programa metropolitano de largo plazo que sea independiente de quien tenga la administración de la ciudad. Dicho programa deberá: a) concentrarse en acciones en el Distrito Federal, y b) enfocarse en algunos temas principales que conciernen al Estado de México, como el Aeropuerto Internacional y el desarrollo y competitividad del municipio de Huxquilucan.
Además, se debe establecer un organismo metropolitano que dé liderazgo a esta visión y negocie con el Gobierno Federal, ya que la competitividad internacional de la Metrópoli, como ciudad global beta, determinará en gran medida la competitividad de todo el país.
En caso de optar por la opción A, debe reconocerse que la competitividad del país se reducirá significativamente, y la Metrópoli evolucionará a ser una ciudad global gama, orientada a conectar fundamentalmente a México con el ámbito internacional.
En este contexto, serán las otras grandes urbes del país, como Monterrey y Guadalajara, las que establecerán interconexiones con otras ciudades beta globales, como Dallas, Houston, Miami, Atalanta, etcétera.
De la forma en que se encaren todas estas circunstancias (aprovechando las oportunidades y abatiendo los rezagos) dependerá que la ZMVM mejore su competitividad en el ámbito global, lo que le permitirá no solamente mantener su rol protagónico a nivel nacional, sino optar por una vocación internacional significativa para consolidarse como ciudad beta líder en Latinoamérica.
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