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ALLA EN LA FUENTE HABIA UN CHORRITO*
Ángeles González Gamio
Pocas cosas tan bellas como una fuente. En esta maravillosa ciudad fueron abundantes en siglos pasados, pues allí se surtía la población del cristalino liquido, indispensable para la vida. Ellas dieron lugar a un oficio que fue de gran importancia: el aguador; pintoresco personaje que además de su función fundamental de entregar agua en las casas, enterraba a los muertos, cargaba los santos en Semana Santa y castraba a los gatos. De “pilón” conseguía sirvientes pues se volvía personaje de confianza y gran amigo de las cocineras y de una que otra patrona a la que le prestaba diversos servicios, como entregar cartas secretas. Todo esto le confirió un papel relevante en la sociedad virreinal y después en la decimonónica. Su atuendo le hacia distinguirse del resto de los servidores públicos: lo principal era el “chochocol” que era una enorme tinaja redonda de barro, que cargaba sobre la espalda, sosteniéndola con una faja de cuero apoyada en la frente y un gran jarro al pecho para llenarla; esto hacia que también se le conociera como “tortugo”. Vestía camisa y calzón de manta, calzonera de gamuza o pana y mandil de cuero. El complemento eran unas pequeñas bolsas, en que guardaba los colorines con los que llevaba la cuenta de los viajes de agua y una afilada navaja para las operaciones gatunas. El querido cronista García Cubas hace una detallada descripción de este encantador personaje, de quien cuenta iniciaba sus faenas a las seis de la mañana, no sin antes echarse de pasadita, en alguna vinatería, una copa de mezcal o “chinguirito”, para “hacer la mañana” o “abrigarse el estomago”. El primero tenía una extensión de casi cuatro kilómetros y 904 hermosos arcos; de esto nos queda un pequeño tramo en la avenida Chapultepec. El otro contaba con 900 arcos y varias fuentes notables por su belleza barroca, de ello no resta absolutamente nada. Para olvidarnos de la nostalgia, hablaremos de lo que si tenemos: la Fuente del Salto del Agua, que data de la época del reinado de Carlos III, cuando era virrey don Antonio María Bucareli y Ursúa. Se acabó de construir en 1779 y recibió ese nombre por la caída del líquido en forma de cascada sobre el tazón, el cual está sostenido por un grupo de niños que cabalgan sobre delfines. Tiene un remate en forma de frontón con un relieve de las armas de la Ciudad de México, representadas por una águila con una cruz en el pecho y las alas abiertas, entre ellas, los estandartes españoles, mientras que en las garras se encuentran los carcajes y las macanas indígenas. A los lados tiene unas columnas salomónicas y junto, otros delfines que parecen colgar y que siguen las ondulaciones de las columnas. La fuente actual es una copia idéntica, que se hizo en 1949, ya que la original estaba muy deteriorada y se traslado a la huerta del Colegio de Tepozotlan. Aquí caía la llamada “agua gorda” porque no se enturbiaba con la lluvia, aunque no era muy buena para beber. Enfrente de la histórica fuente se encuentra la linda capilla de la A unos pasos de ambos monumentos se encuentra el mercado de San Juan, famoso por sus pescados y mariscos, que surten los mejores restaurantes y casas de buen comer de la capital. También hay exotiqueces extranjeras como caviar, paté de ganso, trufas, angulas y desde luego excelentes frutas y verduras. Resulta totalmente placentero darse una vuelta por sus pasillos, especialmente antes de comer, pues se llega a la mesa con un apetito de lobo feroz. Este se puede satisfacer en el Salón Victoria, que se encuentra en la esquina de la calle de ese nombre y López. De las cantinas más antiguas de la ciudad, en sus más de cuarenta años de vida, ha mantenido calidad en los alimentos y ha ido renovando su decoración, aunque conserva sus puertas de vidrio biselado y una cierta distinción. Especialidades: cabrito al horno, filete de res y paella a la valenciana. *Publicado en el periódico La Jornada Tú, ¿qué opinas? |
Tengo la impresión de que a Angeles Gamio le encanta usar
Tengo la impresión de que a Angeles Gamio le encanta usar la palabra decimonónico, jaja. A veces creo que no la utiliza correctamente, por cierto
Excelentenarracion de nuestro México antiguo, lastima que
Excelentenarracion de nuestro México antiguo, lastima que no queda mucho de esas construcciones, tambien me hubiese gustado ver, fotos de esa epoca maravillosa. Y conocer el porque de muchos nombres y tradiciones de nuestra ciudad.
Gracias
Me gustó mucho la descripción tan detallada de las
Me gustó mucho la descripción tan detallada de las fuentes, y el antecedente de los aguadores. Con estas palabras deliciosamente elegidas, logró transportarme al esplendor de aquellos tiempos.
GRACIAS.
Es una descripción muy detallada. Lastima que ya no haya
Es una descripción muy detallada. Lastima que ya no haya mucho que ver con lo que nos cuentan.
Me hubiese gustado ver algunos dibujos o pinturas por lo menos, de lo que fue la hermosa ciudad de DISTRITO FEDERAL.
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