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Plaza Loreto
Calles de Justo Sierra, Mixcalco, San Ildefonso y San Antonio Tomatlán, Centro Histórico. En los primeros años del siglo XVIII, la comunidad de monjas Carmelitas Descalzas fundó un convento en esta zona de la ciudad, que empezó a llamarse Plaza de San Gregorio, por la vecindad del Colegio de San Gregorio. Al templo del convento le llamaron de Santa Teresa la Nueva, nombre que al poco tiempo adoptó la hoy Plaza de Loreto. Con la construcción del convento y el templo de Santa Teresa la Nueva la explanada adquirió aspecto digno. Los basureros desaparecieron y algunos vecinos, animados por la limpieza de la plaza, establecieron sus residencias en este sitio. De esta manera, entre los años de 1739 a 1742, el Arq. José Eduardo de Herrera construyó varias casas en el flanco poniente de la plazuela, de las cuales aún subsisten las dos de las esquinas, que ostentan sendos nichos labrados y grandes cruces de Caravaca. En 1767, a raíz de la expulsión de la Compañía de Jesús decretada por Carlos III, los bienes de los jesuitas pasaron a poder de la Junta de Temporalidades. El Colegio de San Pedro y San Pablo cerró y algunos de sus objetos fueron vendidos. El Colegio de San Gregorio, también administrado por la Compañía, corrió igual suerte. Sin embargo, un alegato que argumentaba que los bienes de este colegio no pertenecían a los jesuitas, convenció a las autoridades virreinales de que la institución educativa debía de seguir prestando sus servicios, lo que en efecto ocurrió en el año de 1776. No obstante, la imagen de Nuestra Señora de Loreto, depositada en el Convento de la Encarnación desde la expulsión de los jesuitas, no volvió a su antiguo aposento. A principios del siglo XIX, el conde Bassoco decidió erigir a su costa un templo dedicado a la Virgen de Loreto. Enterado de las habilidades artísticas de Ignacio Castera y de Agustín Paz, puso el diseño y la dirección de la obra en manos de estos notables artífices, quienes colocaron la primera piedra del nuevo templo en 1809. Después de algunos años de trabajos, el recinto religioso quedó terminado, consagrándose el 21 de agosto de 1816. En esta fecha, una imagen de la virgen de Loreto fue rescatada de un templo y llevada al nuevo que adoptó su nombre que aún conserva. En 1832, probablemente por la inestabilidad del terreno en que se asienta y lo pesado de sus materiales constructivos, el Templo de Loreto se hundió en su flanco oriente. Creyendo inminente su derrumbe, las autoridades ordenaron cerrarlo y la imagen de la virgen de Loreto se traslado al Templo de San Pedro y San Pablo. Sin embargo, al advertirse que el templo no presentaba ningún peligro, en 1850, fue reabierto al culto y la imagen colocada nueva mente en su interior. En la década de los años ochenta del siglo pasado, a la plaza se le dotó de una fuente pública, con cinco chorros de agua, para el abastecimiento de los vecinos. Más tarde se instalaron dos columnas con faroles y aparatos de diez luces para alumbrarla. El Ayuntamiento de la ciudad aprobó el 17 de mayo de 1888, el establecimiento de un mercado en el espacio de la plaza dedicado a la venta de fierro y de vidrio. Como los resultados de tal comercio no fueron tan halagüeños como se esperaba, el mercado y sus bártulos fueron trasladados al Mercado de San Cosme.
En 1925, la fuente que se encontraba en la intersección de Bucareli y Barcelona, obra del arquitecto Manuel Tolsá, substituyó a la anterior en el centro de la plaza. En esa misma época se abrió, al costado poniente de la explanada, una calle que no tuvo otro destino que el de servir de almacén para la maquinaria de dragado de la Ciudad de México. Esta calle fue suprimida en 1968 al remodelarse la plaza, que en su costado sur había perdido su unidad arquitectónica con la construcción de edificios de escaso valor, entre ellos el de la primera sinagoga edificada en México (1934). En esa ocasión se restauraron la fuente, las casas circundantes y la fachada lateral del Templo de Santa Teresa la Nueva, demoliéndose, en este caso, un agregado reciente que se le había adosado, así como una anodina barda atrial que le restaba monumentalidad. En el extremo sur de la plaza se encuentra la estatua del literato y educador Erasmo Castellanos Quinto (1880-1955).
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HOLA, GRACIAS POR DARNOS ESTA Y MUCHAS INFORMACIONES MAS, PORQUE
HOLA, GRACIAS POR DARNOS ESTA Y MUCHAS INFORMACIONES MAS, PORQUE ASI CONOCEREMOS NUESTRO MEXICO ANTIGUIO.
GRACIAS A USTEDES HE APRENDIDO LA HISTORIA DE LAS CALLES, DE LAS COLONIAS, DE LAS COSTUMBRES QUE VIVIO NUESTRO MEXICO HERMOSO.
NUEVAMENTE GRACIAS
FELICIDADES POR LA NOTA, PRECISAMENTE EL DIA DE AYER 6 FEB.09, P
FELICIDADES POR LA NOTA, PRECISAMENTE EL DIA DE AYER 6 FEB.09, PASÉ POR AHÍ Y ESTA PRECIOSA LA PLAZA, GRACIAS POR CONTARNOS SU HISTORIA.
FELICIDADES, EN REALIDAD PASAS POR UN EDIFICIO, UNA CALLLE O CUA
FELICIDADES, EN REALIDAD PASAS POR UN EDIFICIO, UNA CALLLE O CUALQUIER OTRA AREA DE ESTA CIUDAD TAN RICA EN HISTORIA, Y LA FALTA DE INFORMACION O EL EXCESO DE IGNORANCIA NO TE PERMITE APRECIARLOS EN TODA SU MAGNITUD.
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