Autor del Himno Nacional 
Nació el 8 de septiembre de 1824 en San Juan de las Abadesas, pueblo de la provincia de Gerona, en Cataluña, España. Fue el último de los siete hijos que tuvieron Francisco Nunó y su esposa Magdalena Roca, personas pobres, que vivían de una pequeña fábrica de tejidos de lana.
El padre de Jaime murió en un accidente; la madre, que tenia parientes en Barcelona, pasó con su hijo Jaime a esa ciudad y falleció victima del cólera que azotaba a la región. Jaime quedo huérfano a los nueve años de edad, siendo adoptado por su tío Bernardo que tenia un comercio de sedas en la ciudad condal, y que fomentó sus aptitudes musicales.
Ya desde San Juan, Jaime había recibido los fundamentos de su educación musical, de parte de su hermano Juan, organista de la iglesia del lugar. Al darse cuenta sus protectores de sus aptitudes musicales, lograron que fuera admitido como solista en la Catedral. Siete años permaneció en ese puesto, cuando por su edad le cambió la voz. Los conocimientos que había adquirido le hicieron merecedor de que fuera enviado a Italia, donde estudio composición con él maestro Severio Mercadante. Terminados sus estudios, volvió a Barcelona, donde pensaba ejercer su profesión; para entonces había compuesto unas 200 piezas para baile, especialmente valses, motetes, arias y misas.
En 1851, el gobierno lo nombró director de la Banda del Regimiento de la Reina, y en octubre del mismo año fue enviado a Cuba para que organizara las bandas militares en esa posesión española. Nunó hizo especial amistad con el gobernador y capitán general de la isla, don Manuel Concha. En Cuba conoció también al general López de Santa Anna, que estuvo expatriado, en algunos de sus lapsos fuera del poder; al regresar a México, invitó a Nunó para que pasara a ese país, como director de todas las bandas de música militares, disfrutando de magnífico sueldo. Nunó aceptó y en 1853 se trasladó a México, año en que el gobierno de Santa Anna convocara a los poetas para dar un himno al país.
Como se extendiera la convocatoria para que los compositores musicales enviaran sus partituras, siguiendo determinadas normas musicales, Nunó pensó en concursar; escribió un vibrante himno, cuya música envío escrita al jurado, y este escogió su obra.
La declaratoria del triunfo se le hizo saber hasta el 12 de agosto del año de 1854. Ese mismo año, en abril, el ministro de Fomento convocó a los músicos para nombrar de entre ellos al director del Conservatorio Nacional de Música; pero aunque Nunó salio agraciado, no llegó a realizarse el proyecto.
En eso llegó la derrota de Santa Anna, y Nunó salió también del país, en octubre de 1856, por Veracruz a La Habana. De allí pasó a los Estados Unidos de Norteamérica donde organizó una gira, dando conciertos con su banda. Se estableció en Nueva York, trabajó como concertista y director de compañías de opera. En 1862 fue contratado como director de ópera italiana, para hacer una gira por Estados Unidos, México, Cuba y Centroamérica, por lo que volvió a nuestro país en 1864, sólo de paso. Se radicó en Buffalo, estado de Nueva York, donde fundó una academia de música.
Fue a España en 1851; pero regresó a Buffalo, en donde, en 1901, lo descubrió un periodista mexicano, que lo identificó como el autor de la música del Himno Nacional de México. Pronto todo nuestro país supo la noticia; el gobierno de Porfirio Díaz invitó a Nunó a recibir el homenaje que se le debía.
El 6 de septiembre de ese año, Nunó hizo su tercer viaje a México, llegando el 12 a la ciudad capital que le preparó homenajes y lo vitoreó en las fiestas patrias. El 21 de noviembre del mismo año regresó a Buffalo; pero volvió a México en 1904, al cumplirse el cincuentenario del Himno Nacional Mexicano. Viejo y enfermo, vivió sus últimos años con su hijo Jaime, en Nueva York, donde murió el 18 de julio de 1908, a los 84 años de edad.
*García Rivas, Heriberto, 150 Biografías de Mexicanos Ilustres, México, Editorial Universo,1991
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