NOMENCLATURA INDÍGENA EN LA CIUDAD DE MÉXICO

Publicado el 23 enero, 2009
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NOMENCLATURA INDÍGENA EN LA CIUDAD DE MÉXICO
Miguel León Portilla

Mucho más copiosos de lo que pueda imaginarse son los nombres de calles, avenidas y plazas de origen náhuatl que hasta hoy perduran en nuestra moderna México­-Tenochtitlan.

Desde luego que lo que aquí presento, muy lejos está de ser exhaustivo. Es apenas un conjunto de ejemplos.

NOMBRES SOBREVIEVIENTES DE LA ÉPOCA PREHISPÁNICA

Gracias a códices y crónicas del siglo XVI podemos conocer algo de lo que fue la nomenclatura de la antigua México­-Tenochtitlan y de otros lugares cercanos a ella, hoy conurbados o absorbidos por la metrópoli moderna. De modo particular sabemos cuales eran los nombres de las cuatro grandes parcialidades o sectores, de muchos barrios, de las principales calzadas o ejes radiales y de numerosos poblados vecinos.

Si bien los nombres de los cuatro grandes sectores de la Ciudad no subsisten en la nomenclatura moderna, puede al menos afirmarse que las designaciones sustitutas que, después de la conquista introdujeron los españoles, se mantienen hasta hoy.

Así, la idea de las cuatro grandes parcialidades o sectores de los campa ha subsisti­do de algún modo: al noreste, San Sebastian-Atzacoalco (“Donde está la compuerta del agua”), al noroeste, Santa María la Redonda-Cuepopan (“Donde abren sus corolas las flores”), al sureste, San Pablo Teopan (“En el lugar sagrado”), al suroeste, San Juan Moyotlan (“En el lugar de los moscos”).

Por otra parte, la que en su origen fue población gemela en un islote al norte de la Ciudad, es decir Tlatelolco, convertida más tarde en una especie de gran barrio, conserva su nombre original.

Extremada importancia tuvieron y siguen teniéndola los que llamaré principales “ejes radiales”, de trazo básicamente prehispánico. Me refiero a las que los cronistas descri­bieron desde un principio como calzadas que comunicaban a la Ciudad, desde su mismo centro, con otras poblaciones fuera del lago. La que corre hacia el sur y que generalmente se conoció co­mo “calzada de Iztapalapa”, mantuvo, referida a un trama de la misma, su antigua designación durante parte de la época colonial. Si bien ha perdido dicho nombre, sustituido por los de Pino Suárez, calzadas de San Antonio Abad y de Tlalpan, perdura al menos su designación en la que, hoy se conoce como calzada Ermita-Iztapalapa, con un trazo cercano al que debió tener la antigua ramificación hacia el sureste, en tanto que, con dirección suroeste, existía otro ramal con rumbo a Huitzilopochco, hoy Churubusco. Eje radial hacia el oeste fue y es la calzada de Tlacopan.

A ella corresponden las calles que ostentan el nombre de Tacuba (alteración de Tlacopan) que, tras llamarse avenida Hidalgo, Puente de Alvarado y Ribera de San Cosme, se convierten en calzada México-Tacuba. Con dirección asimismo hacia el poniente existió en la ciudad prehispánica el acueducto de Chapultepec.

La moderna avenida Chapultepec mantiene el nombre y sigue en parte el mismo trazo. Eje radial al norte era la calzada del Tepeyac. Con el mismo nombre se conoció dicha vía durante una parte de la época colonial y, aunque mas tarde se sustituyó por el de calzada de los Misterios, todos saben que es camino al Tepeyac y, de hecho, no muy lejos, existe la que se conoce como colonia Tepeyac-Insurgentes. Del cuarto y mucho menos extenso eje radial, el que comunicaba con el embarcadero que miraba hacia el rumbo de Texcoco por el oriente, se ha perdido el recuerdo de su nombre en la moderna nomenclatura de la Ciudad.

Las calles prehispánicas de Tenochtitlan, en muy buena parte canales, se distinguían gracias a los nombres que habían ido recibiendo en función casi siempre de sus más obvias características. Doy unos cuantos ejemplos, que a veces pueden referirse a barrios, pero que también correspondieron a las caltzalantli, “Lo que esta en medio de las casas”, es decir las calles; Cihuateocaltitlan, “Al lado del templo de las diosas”, Tocititlan, “Al lado de la diosa Toci”, Tecpancaltitlan, “Al lado del palacio”, Temazcaltitlan, “Al lado de los baños de vapor”, Tomatlan, “Donde hay tomates”, nombre  que ha subsis­tido, aplicado hasta hoy a un barrio y una calle en el centro de la Ciudad (San Antonio Tomatlán), Zapotlán, “Donde hay zapotes”, Atenantitech, ” Junto al bordo del agua”, Acalotitla, “Al lado de las barcas”, Acolco, “Donde se tuerce el agua o la acequia”, Mixcalco, “En casa de las nubes”, que ha sobrevivido en la calle que es continuación al oriente de la de Justo Sierra.*

Huelga decir que la inmensa mayoría de las designaciones prehispánicas ha desaparecido en la actualidad. Como explicación cabe recordar que la ciudad prehispánica fue literalmente arrasada después de la conquista. Sobre todo perduran hasta hoy varios nombres referidos a antiguos barrios de la Ciudad o a algunos sitios específicos dentro de ella.

Como muestra citaré algunos, comenzando por los barrios: Tepito, San Antonio Tomatlán, Santa Cruz Acatlán, Mixiuhca (la Magdalena), Nonoalco, Tlatelolco y, cerca de la Ciudad, aunque fuera de su antigua traza, Mexicaltzingo, Pantitlán, la Tlaxpana, Aculco, Pantaco, Ticomán, Tlatilco, Iztacalco.

Otro género de nombres, muy dignos de interés son los pocos que continúan vigentes en sitios específicos del centro de la metrópoli. Un ejemplo nos lo da la Plaza de Tlaxcoaque, en el término sur de la avenida 20 de Noviembre y otros los tenemos en las calles de Xocongo, paralela a San Antonio Abad, y en la de Zoquipa (en los mapas antiguos nombrada Zoquiapan, “En el agua lodosa”), ambas en el antiguo barrio de Acatlán, conocido hoy como de Santa Cruz Acatlán. Caso bastante curioso, alejado del centro de la Ciudad, es el de la aplicación del vocablo Xola al que se nombró “boulevard”, con la peculiaridad de que en forma correcta todos han pronunciado dicho nombre al modo náhuatl, “shola” (“Donde abunda lo verde”), referido probablemente a los campos de cultivo que allí existían.

Casi huelga añadir que en la gran mayoría de los pueblos conurbados que integran la gran metrópoli se mantienen las antiguas toponimias de estirpe indígena. Valgan unas cuantas muestras: Popotla, Tacubaya (corrupción de Atlacahuayan), Mixcoac, Tlacoquemeca, Chimalistac, Coyoacán, Culhuacan, Iztapalapa, Tlalpan, Aculco, Copilco, Cuicuilco, Coapa, Acoxpa, Xotepingo, Tezon­co, Tulyehualco, Zacahuizco, etcétera.

Y justamente en casi todos esos anti­guos pueblos son frecuentes las supervivencias de vocablos indígenas en las nomenclaturas de sus calles. Este solo punto merecería ya ser objeto de una detenida investigación pues revela ampliamente el tipo de nombres que solían dar los antiguos mexicanos a sus calles.

He aquí unos pocos ejemplos de los más repetidos en varios de esos pueblos, hoy tenidos a veces como “colonias” de la gran Ciudad: Atenco (“En la orilla del agua “), Acalotenco (“En la orilla de las barcas”), Acalotitla (“Junto a las barcas”), Xochicaltitla (“Donde abundan las casas con flores”), Tlaltelpan (“En los monticulos”), Acuautzinco (“Donde están los arbolitos junto al agua”), Zapotla (“Lugar de zapotes”), etcétera.

Las muestras citadas nos están indicando que algo al menos de la antigua nomenclatura prehispánica, incluyendo elementos en la toponimia de pueblos antes independientes, ha subsistido hasta el presente.

*Estos ejemplos se han tomado de testimonios como los del cronista Fernando Alvarado Tezozómoc, autor de la Crónica Mexicáyotl, escrita en nahuatl hacia fines del XVI, del trabajo apoyado en varias fuentes, de Alfonso Caso, “Los barrios de Tenochtitlan y Tlatelolco”, Memorias de la Academos Mexicana de la Historia, México, enero-marzo 1956, t.XV, p. 7-63 y de otros testimonios, sobre todo del “Ramo de Tierras”, del Archivo General de la Nación.

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  1. don Lalo

    cada grupo humano lo distingue una espirtualidad propia, que lo traseiende de generacion en generacion hoy solo veo una amorfa poblacion sin presedentes con lengua deformada sin autencidad, incapaces de observar el cielo menos su origen en la estupides de reconoser la grandiosa mistica por la naturaleza que una ves fue parte nuestra.

  2. Daniel Pedraza

    ¡ Definitivamente un excelente trabajo del Dr. Miguel León Portilla y genial lo del homenaje, que mejor que sea en vida y honor a quien honor merece, las palabras que podria expresar en nada reflejan lo que siento hacia esta persona, estudiosa de nuestra cultura y en total acuerdo con los otros comentarios, se deberían realizar más conferencias, mesas, presentaciones del Dr. Portilla, en fin que más puedo decir, afortunados somos de poder leer sus libros y escritos, hasta pronto y saluds a todos los amantes de la cultura prehispanica mexicana y de la cultura azteca principalmente !

  3. Miguel Sánchez Álvarez

    El trabajo del Dr.Miguel León Portilla es un claro ejemplo de cómo los mexicanos debemos de reflexionar profundamente de nuestras raíces históricas, sobre nuestras lenguas, cosmovisiones y culturas; en considerar que México es multicultural, cuyas raíces u orígenes se desprenden de las culturas prehispánica y en los pueblos indígenas contemporáneos. La sociedad mexicana tiene la gran tarea de conocer, valorar y enriquecer este gran conocimiento en cuanto a topónimos en lenguas indígenas, pero no solo como simples nombres de los lugares, sino considerar todo lo que implica de ese nombre. En lo personal estoy trabajando este tema en el contexto de mi municipio y cultura desde la lengua, cosmovisión y simbolismo.
    Felicitaciones por este esfuerzo en darnos a conocer el trabajo del Dr. Leon Portilla.

  4. Raquel

    Cabe señalar que en Europa es hasta el siglo XVIII cuando las ciudades empiezan a crecer y sus habitantes comienzan a poner nombres a sus calles, pero Tenochtitlán en el siglo XIV era una ciudad con un grado de urbanidad tal alto que ya incluía los nombres en sus calles y sus calzadas perfectamente identificadas, lo que le confería el titulo de metropoli.

  5. Ivan

    de común acuerdo con Pablo Gutierrez

    cabe mancionar que Texcoco le rindio un homenaje a Leon Portilla, por sus aportaciones para conocer mas a un personaje que tal vez sea el mejor político que a caminado estas tierras:

    Nezahualcoyotl

    como hacen falta estadistas en este país

  6. PABLO GUTIERREZ OJEDA

    Me parece de la mayor relevancia el conocimiento de la tononimia de nuestras calles, avenidas, lugares, colonias, pueblos, etc., Miguel Léon Portilla tiene merecido el homenaje que le han brindado nuestras autoridades, deberiamos de honrarlo y "explotarlo" al máximo, en foros abiertos a la ciudadania en todo el pais, para que nos "desasnara", ya que la mayoría de la juventud desconoce este maravilloso legado, de nuestros antepasados.

    Un abrazo y me uno al homenaje a tan valiosa personalidad.

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