La crisis, trampolín de la delincuencia

Publicado el 26 mayo, 2009
Miguel Ángel Velázquez
 
26 de Mayo de 2009
 
La crisis, trampolín de la delincuencia
 
La Jornada

En el Gobierno del Distrito Federal quedó en claro este fin de semana que la emergencia económica sigue en su punto más alto, por más que existan indicios de mejoría en algunos reglones, por ejemplo en el turismo, y por ello no se permite ningún tipo de distracción. La atención de todos los funcionarios se concentra ahora en las formas de frenar la caída de la economía sin lastimar, aún más, a quienes se hallan en el renglón de la subsistencia.

Desde las oficinas del Zócalo, nos comentan, han salido varios mensajes para que desde ya se discuta en los ámbitos correspondientes la situación económica, que se profundiza día con día, pero no se ha tenido respuesta.

Por eso la prioridad, ha dicho Marcelo Ebrard a sus funcionarios, es resolver la crisis, y no se vale prestar atención a ningún otro tema, aunque la época de campañas trate de levantar la cortina de humo que impida mirar con claridad la peligrosidad de esa crisis.

Las voces de alerta son continuas y vienen de todos lados, inclusive desde organismos internacionales, y desde hace buen rato vienen advirtiendo que la crisis económica puede desencadenar una social, y aunque no señalan la magnitud ni la forma, todos sabemos que en México la expresión más clara de ese fenómeno es la delincuencia, en todas sus facetas.

Y no se trata nada más del secuestro, del robo callejero o del narcomenudeo. La delincuencia empieza a tomar otras formas inéditas. Una de ellas es el “pago de peaje”. Los comerciantes que compran en las centrales de abasto del país, y con esto damos por entendido que también en la de la ciudad de México, son víctimas de delincuentes que los esperan y los amenazan con robarles su mercancía si no les dan cierta cantidad de dinero.

Y no sólo eso. Hay ciertas zonas del Distrito Federal donde los dueños de pequeñas tiendas son víctimas de sistemas de protección que los obligan a pagar cuotas a pandillas que dominan la zona, y donde poco se hace por la seguridad. No queremos decir con esto que sólo la situación económica sea la culpable de la delincuencia, pero nadie puede negar que es uno de los componentes de mayor importancia para que el crimen suceda.

Por eso es que el gobierno de la ciudad, antes de declarar la guerra a la delincuencia con armas letales, trata de buscar las formas de contener la crisis que, como dijimos, alimenta en buena forma a los ejércitos de la delincuencia que cada vez, curiosamente, consigue más y más soldados.

Y también por eso es que hay quienes aseguran que uno de los puntos de mayor importancia es lograr que se transparente el pago de impuestos de los grandes empresarios. Saber quién paga y a quién no le cobran resulta un punto de claridad que tendrá que hacerse para medir que la justicia tributaria alcance a todos.

Ya hay quienes piensan que habrá incluso que reformar algunas leyes para que esos puntos oscuros de la economía sean lo suficientemente transparentes para aumentar el nivel de ingresos por impuestos que debe tener el gobierno.

Total, para Marcelo Ebrard es indispensable empezar a hablar con todo el país sobre la situación económica de México, y sus posibles soluciones. Cada día que pase la crisis calará más y las soluciones serán más difíciles y más dolorosas. Por lo pronto, ya todos están avisados, así que nadie puede llamarse a ignorancia. ¡Aguas!

 

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