Robo de autos: una epidemia

Publicado el 1 marzo, 2010


Marcelo Bergman


Si usted tiene un automóvil, y además es relativamente nuevo y caro puede llegar a tener un gran problema. Usted estaría manejando un objeto muy preciado para los ladrones. El robo de carros está de moda y usted puede ser la próxima víctima. Es como si hubiera un poderoso virus en el aire y tiene las defensas bajas. ¡A la primera persona que ataca el virus es a usted!


Hay que revisar algunas notas de REFORMA de los últimos dos días para verificar esta epidemia. Veamos: “Balean a 2 en Coyoacán al negarse a robo” (Feb27), “‘Enfrían’ coches robados en la Del Valle” (Feb27) “Roban auto de lujo y caen en la Nápoles” (Feb28), “Alcanza hampa a Ferraris en México” (Feb28), siendo el DF el líder en robos. Hay más, pero para muestra sólo un botón.


Muchos de los ladrones son cada vez más sofisticados. Saben qué modelos de carros robar para obtener mejores rentas. Estudian a la “víctima” para quitarles su vehículo sin “costos colaterales”. Sólo cuando el dueño se resiste utilizan violencia extrema. Saben muy bien que muchos carros tienen localizadores satelitales, entonces los dejan “vigilados” algunos días en zonas de clase media. De esta forma “los enfrían” y solamente después se los llevan.


Lo que no aparece en las noticias es cómo funciona “el negocio” de los robos de vehículos. Quien se roba una Ferrari por ejemplo, no lo hace para echarse un paseíto hasta Acapulco. Sería un blanco muy fácil para la Policía. Las roban para venderlas. ¿Pero quién compra un carro robado que puede ser fácilmente identificable? He aquí otra parte del delito. Para estos carros robados se consiguen documentos falsificados que sirven para sacarlos del País y venderlos en el exterior. Otros carros de menor valor se venden con documentos falsos en provincia. Es decir, el robo de carros no sólo cuenta con jóvenes que salen a robar, sino con empresarios que manejan el negocio, y con funcionarios que les venden papeles.


En una columna anterior comentaba que en México se roban más de 100 mil carros al año. De estos se recuperan aproximadamente un 25 por ciento, o sea que hay 75 mil carros que forman parte de un gran negocio. Aproximadamente la mitad de esos carros valen más de 150 mil pesos y una vez robados se venden. La otra mitad son carros más baratos o pequeños que se desarman para vender sus partes como repuestos. También aquí hay una gran organización. Los especialistas dicen que hay talleres que desarman completamente un carro en 3 horas. O sea que, por ejemplo, un Tsuru robado ya no existe a las 4 horas….


El Distrito Federal es particularmente vulnerable a este delito. Es lógico; por nuestras calles no sólo transitan una enorme cantidad de carros sino que además hay muchos autos de valor. Es como entrar al Palacio de Hierro o al Liverpool: mucha mercancía y por lo general buena y cara. De acuerdo a los datos de la Procuraduría se denuncian aproximadamente unos 40 mil robos de carros cada año; 15 mil de esos robos son con violencia, es decir con amenaza o uso de fuerza y/o arma letal. No en todos estos casos se llevan el carro (sólo en aproximadamente la mitad), pero el simple hecho que 15 mil dueños de carros están cada año expuestos a ser violentados por el negocio del robo nos habla de un problema muy serio.


Los datos dicen que desde el 2000 al 2008 la única entidad federativa donde no creció el robo de vehículos es el DF. Da la impresión que nuestro MP produce datos sospechosos. Pero vamos a suponer que los datos son correctos. De todas maneras hay más de 30 mil robos al año y 15 mil robos con violencia. ¿Y por qué no se logra disminuirlos considerablemente? Porque la estrategia no es la adecuada.


La única forma de controlar este problema es atrapando a los “empresarios” del negocio y metiéndolos a la cárcel por varios años. De poco sirve detener al último eslabón de la cadena (el ladrón) si enseguida reclutan a otro. Tampoco es demasiado efectivo cerrar los talleres donde se desarman los carros ya que se van a otra colonia o a otro estado y los siguen desarmando. Hay que ir por los jefes de las bandas, por los que producen los papeles falsos, por los que blanquean el dinero. Si usted quiere saber por qué en Suecia, en Alemania o en EEUU no hay tantos robos de carros como aquí no es porque allí falten ladrones, sino porque en esos países sí tratan de llegar hasta la cabeza del negocio.

Fuente: Reforma

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