Nueva tecnología permitirá a las personas con diabetes olvidarse de los pinchazos

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Por décadas, la rutina diaria de los diabéticos ha incluido agujas, pinchazos en los dedos y medidores de glucosa imprecisos. Ahora, los fabricantes han comenzado a incorporar diseños ingeniosos y fáciles de usar de Silicon Valley, que enlazan a teléfonos y otros dispositivos tecnológicos.

“Esta es una encrucijada para la tecnología de la diabetes”, dijo Raj Denhoy, analista de Jefferies en Nueva York.

Septiembre marcó un avance en Estados Unidos ya que los reguladores de salud aprobaron el primer sistema de control de glucosa que no necesita una muestra de sangre, FreeStyle Libre de Abbott Laboratories. El dispositivo cambia los pinchazos en los dedos por un monitoreo silencioso con un sensor que se usa en la parte posterior del brazo.

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Otras firmas se han rezagado. Johnson & Johnson está cerrando su unidad de bomba de insulina luego de no poder mantenerse al día con Medtronic. DexCom, líder actual en sistemas de monitoreo de glucosa, perdió un tercio de su valor de mercado el 28 de septiembre tras la aprobación del FreeStyle Libre.

En la conferencia telefónica con accionistas de DexCom, los ejecutivos dijeron que la compañía espera introducir su propio dispositivo sin agujas antes de fines de 2018. Los comentarios sobre los monitores de próxima generación ayudaron a mitigar las preocupaciones de los inversionistas sobre los prospectos de DexCom, haciendo que las acciones subieran un 9.5 por ciento.

“Las empresas que tengan éxito serán las que puedan descubrir esta convergencia de la asistencia médica y la tecnología”, dijo Arda Ural, socio de Ernst & Young LLP en Nueva York. “Y son animales muy diferentes para reunir”.

Mercado sin explotar

Para los ganadores, el mercado potencial es enorme. Las ventas de dispositivos para la diabetes totalizaron 14 mil millones de dólares tan solo en Estados Unidos el año pasado, según Ernst & Young.

Por ahora, la mayor parte de las ventas corresponden a quienes sufren la forma más grave de la enfermedad, el tipo 1. Debido a que su páncreas no puede producir insulina, esos pacientes deben controlar constantemente su nivel de azúcar en la sangre e inyectarse con frecuencia insulina.

Hay un mercado más grande, en su mayoría sin explotar: quienes tienen el tipo 2, cuya capacidad corporal para emplear insulina se desvanece lentamente y que normalmente no usan herramientas para controlar su enfermedad.

Sin embargo, algunos pacientes han esperado por décadas mejores dispositivos para regular una condición que, sin control, puede conducir a complicaciones como daño renal y enfermedad cardiaca.

FreeStyle Libre ya ha sido vendido a 400 mil consumidores a nivel internacional, incluyendo a Brenna Wilson, una estudiante de 18 años en Irlanda diagnosticada con el tipo 1 a los 3 años.

Antes de comprar el dispositivo en marzo, había sido “un infierno” manejar la enfermedad, dijo. “El FreeStyle Libre lo hace mucho más fácil”, contó. “Es muy discreto. La gente ni siquiera lo nota”.

Dexcom, pese al golpe reciente, también ha avanzado mucho. Sus sensores G4 y G5 se adhieren al cuerpo y solo se calibran dos veces al día con un pinchazo en el dedo. En septiembre, la compañía se asoció con Fitbit para conectar sus dispositivos con el último reloj inteligente Fitbit Ionic. Las compañías esperan sacar el producto el próximo año.

Joel Goldsmith, director sénior de innovación de productos en Abbott, dijo que puede tomar años obtener productos tras largos ensayos requeridos por las autoridades antes de que un dispositivo llegue al mercado.

“Hay un nuevo modelo de teléfono cada seis meses”, dijo. “El mundo de los dispositivos médicos no funciona al mismo ritmo”.

El FreeStyle Libre se comercializará en Estados Unidos a un precio similar al de Europa, que asciende a aproximadamente cinco dólares por día, incluido un lector y sensores que deben reemplazarse cada 10 días.

La startup de California Big-foot Biomedical trabaja en una app que se vinculará con el FreeStyle Libre y con una bomba de insulina automática. El cofundador Jeffrey Brewer, cuyo hijo fue diagnosticado con tipo 1 en 2002 a los 7 años, conoce de primera mano la necesidad de herramientas fáciles de usar. Un día, espera, Bigfoot empacará dispositivos en una caja elegante que se desenvuelve como un producto de Apple.

“Esta es una categoría donde el diseño centrado en el consumidor va a explotar”, dijo. “Va a ser transformador para las personas que viven con esta enfermedad. Y mi hijo será el primer cliente”.

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Fuente: El Financiero
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