Padres ausentes, peligro latente que acecha a niños

Publicado el 11 junio, 2012

Contrario a lo que se puede pensar, el hogar es uno de los sitios de mayor riesgo para que un menor sufra un accidente que ponga en peligro su vida.

El incremento en los roles de las mujeres y la necesidad de salir de casa para desarrollarse profesionalmente de ambos padres, ha incrementado el número de niños que crecen solos en sus domicilios y que deben enfrentar los riesgos que esto conlleva.

De acuerdo con el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (Conapra), la segunda causa de muerte en menores, principalmente en edad preescolar y escolar, ocurre dentro de los hogares por accidentes que en 90 por ciento de los casos pueden evitarse.

Las quemaduras graves ocupan el primer lugar en el índice de accidentes que tienen lugar en el hogar, seguidos por ahogamientos y envenenamientos, emergencias que se incrementan hasta 10 por ciento en temporada vacacional.

De acuerdo con la Secretaría de Salud del DF, alrededor de dos mil 172 de los casos que se registran al año de quemaduras severas suceden en el hogar, y las víctimas son en 79 por ciento de los casos menores de cinco años.

Niños de entre tres y 12 años se ubican en el universo de mayor riesgo para sufrir lesiones que pongan en riesgo su vida o accidentes mortales dentro del entorno familiar.

La Secretaría de Protección Civil capitalina detalló que en la mayoría de las atenciones a menores que realizan el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) y el Heroico Cuerpo de Bomberos se detecta la falta de cuidado de los padres.

La ausencia de los padres en el hogar para velar por la seguridad de los menores es un factor decisivo para que bajo circunstancias de desatención, el hogar se convierta en un sitio de riesgo.

No obstante, sicólogos, juristas y funcionarios públicos coincidieron en que no se puede culpar a los padres por este tipo de accidentes, cuando el motivo de la ausencia es el bienestar del núcleo familiar.

Katya Villafuerte, directora de la licenciatura en Sicología Organizacional en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Santa Fe, consideró que la ausencia de los padres tiene impactos positivos y negativos para los integrantes de la familia.

“Muchas veces los niños que crecen solos a veces se hacen más independientes y son más responsables. Pero en niños menores de diez años se complica mucho, porque a esa edad estar solo pone en riesgo muchas cuestiones de seguridad”, dijo la sicóloga.

Villafuerte agregó que la ausencia de los padres cada vez está más determinada por la situación socioeconómica de la familiar, pues es más frecuente que niños en condiciones favorables pasen solos periodos prolongados.

“Ocurre sobre todo de clase media hacia arriba. Porque es más común que ambos padres estén trabajando, o que hayan un solo padre o madre soltera”, explicó la especialista.

Para algunos menores que crecen sin la presencia de sus padres puede también traer consecuencias negativas, no sólo en relación con riesgos de accidentes, sino con conductas negativas.

“Es muy preocupante porque hay otros estudios que indican que las posibles consecuencias de niños que crecen solos en casa presentan bajo rendimiento escolar, actividad sexual prematura, accidentes o presentar vulnerabilidad a pederastia, abuso sexual y drogas o alcohol”, señaló Villafuerte.

Los rasgos negativos de la conducta no sólo afectan a los niños involucrados en alguna de estas situaciones, pues lo padres también padecen trastornos, como consecuencia directa de lo que ocurre con sus hijos.

“Se genera mucha culpa, que se refuerza por la misma sociedad, inclusive genera depresión y luego lo que sucede es que para tratar de subsanar la falta de tiempo o atención la salida que se percibe es sobreprotegerlos o darles demás”, detalló la sicóloga.

Para la académica del Tec de Monterrey los procesos de desarrollo social hacen imposible que menores deban enfrentar por sí mismos los riesgos que representan quedar solos en casa.

Para afrontarlos de la mejor manera posible destacó la labor de comunicación de los padres y el tiempo de calidad que pasan con sus hijos cuando regresan a casa, dos factores con los que se fortalece el proceso de crecimiento de los menores.

El problema pasa también por la esfera de las políticas públicas, de las cuales, Juan Abelardo Hernández, investigador de la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana, considera ha olvidado a los sectores que más enfrentan este tipo de situaciones familiares.

“El hecho de que los padres dejen a los hijos en estas circunstancias demuestra una gran desconfianza en la administración pública, porque pasan tragedias como la que ocurrió en la guardería ABC”, dijo el jurista.

Agregó que a esta falta de confianza se suma que, a pesar de la amplia cobertura social que existe en la ciudad, las autoridades locales y federales han olvidado a la familia tradicional y a los padres trabajadores.

“Se ha apoyado a madres solteras o a personas de la tercera edad. Pero es importantes hacer una denuncia abierta: que se ha descuidado la figura de la familia y a ambos padres, para que cuenten con centros donde se puedan resguardar a sus hijos”, señaló Hernández.
 
Familia recibe atención del GDF

El 30 de mayo pasado la Ciudad de México conoció el caso de una menor que perdió la vida al verse involucrada en un incendio, mientras permanecía con sus hermanos en su domicilio.

La emergencia presuntamente comenzó en la cocina del departamento 405, de la torre B, número 290 de la calzada de la Viga, en la delegación Iztacalco, donde el fuego acorraló a tres hermanos en una habitación.

Usaías y Marcos Reyes, de siete y tres años respectivamente, intentaron salvar a su hermana de un año y medio colocándola en el borde de una ventana, en un cuarto piso.

El resultado de la tragedia fue la muerte de la menor que cayó, al zafarse de los brazos de Usaías, quien junto con Marcos sufrió quemaduras en las vías respiratorias e intoxicación.

En el momento del incendio, ninguno de los dos padres se encontraba en el domicilio. Su madre había salido a comprar insumos, mientras que el padre trabajaba.

El mismo procurador general de Justicia del DF, Jesús Rodríguez Almeida, detalló que los menores no se encontraban en situación de abandono, por lo que se realizan las investigaciones para determinar las causas del incendio.

La PGJDF, a través de la Fiscalía Especializada del Menor, avanza en las investigaciones para determinar las causas que ocasionaron la conflagración.

“Seguimos integrando la averiguación previa y en breve el procurador dará a conocer la información respecto de esto. La gran ventaja es que los niños están fuera de peligro.

“Al hacerles una reclasificación uno presentaba lesiones que tardaban en sanar menos de 15 días y el otro ya no presentaba lesiones”, explicó Luz María Hernández, fiscal en Atención de Niños, Niñas y Adolescentes.

Por su parte, Jesús Valdés, secretario de Desarrollo Social del DF, detalló que tanto los menores como sus padres reciben apoyo por parte de las autoridades.

“Estamos interviniendo con atención médica, asesoría sicológica y valoramos otros apoyos para garantizar que los menores se desenvuelvan en un medio ambiente sano y seguro”, dijo.

Excélsior

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