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Paradigma Económico

Por: Jorge Sánchez Tello

Fuente: El Sol de México

Durante las últimas décadas la corrupción ha sido objeto de estudio no sólo por el deterioro institucional que genera sino por su efecto nocivo para el desarrollo económico. Sin embargo, su naturaleza encubierta dificulta su medición, por lo tanto se utilizan índices calculados a partir de encuestas de percepciones y de evaluaciones de carácter institucional a nivel internacional, lo cual permite realizar análisis entre países más que al interior de ellos.

Debido a que la corrupción en el sector público afecta los intereses y bienestar de la ciudadanía, es importante hacer una gran transformación en los gobiernos especialmente los Estatales y municipales para que México pueda aspirar a crecer más. Los casos de corrupción que se han ventilado contra los gobernadores es señal de que falta un verdadero rediseño de las instituciones públicas gubernamentales.

La corrupción es definida por Transparencia Internacional como el “abuso de posiciones, poder o confianza, para beneficio particular en detrimento del interés colectivo, realizado a través de ofrecer o solicitar, entregar o recibir, bienes en dinero o en especie, a cambio de acciones, decisiones u omisiones”.

La burocratización es una causa indiscutible de la corrupción y que la meritocracia es fundamental para un buen desempeño burocrático. Los países pobres tienen una mayor probabilidad de captura de intereses de ciertos grupos, quienes aprovechando la mayor disponibilidad de información a nivel local (producto del esquema descentralizado) toman para su beneficio una parte desproporcionada del gasto en bienes públicos.

La corrupción tiene un impacto negativo sobre los niveles de inversión interna y externa; favorece los gastos públicos excesivos e improductivos; disminuye los recursos para el mantenimiento de infraestructura física; estimula el crecimiento de la economía informal y los mercados negros y disminuye los ingresos tributarios, lo cual puede aumentar la pobreza, ya que los pobres contarían con servicios sociales de menor calidad.

Diferentes estudios encuentran que los países con mayor PIB real fueron los menos corruptos y, los países más corruptos presentaron niveles más bajos de capital humano.

La institucionalidad de los gobiernos estatales y municipales tiene un impacto importante en los niveles de pobreza de los municipios en México pues riesgos de corrupción e ineficiencia en la prestación de los servicios de educación y salud parecen afectarla considerablemente.

Esto explica en parte por qué las transferencias e inversiones públicas pierden efectividad en la lucha contra la pobreza en algunas zonas y el por qué hay un gran desvío de recursos financieros, físicos y humanos necesarios para la generación de productos sociales en matrícula y calidad educativa, régimen subsidiado y vacunación infantil.

Mientras siga la corrupción en los gobiernos estatales y municipales, las reformas que se han hecho no serán suficientes para que tengamos más crecimiento. Las administraciones municipales y estatales tienen que mejorar los sistemas de reporte de información, especialmente los relacionados con el sector educativo, mejorar su desempeño, sus niveles de endeudamiento, su dependencia de las transferencias y fortalecer su sistema pensionario y fiscal.

La corrupción no es un tema cultural, se da de forma constante en nuestro país porque tenemos instituciones débiles y no hay  intención de que se pueda aplicar la ley a quienes la violen.

*Economista e investigador asociado de la FUNDEF

www.fundef.org.mx

jorge.sanchez@itam.mx

Twitter: @jorgeteilus

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