Pasar de la inclusión digital a la financiera

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Víctor Piz es periodista y economista con más de 20 años de experiencia. Hoy compartimos su columna publicada en El Financiero.


El crédito de la banca comercial al sector privado crece entre cuatro y cinco veces más que la economía mexicana, si bien se desaceleró en los meses recientes.

La moderación de la actividad crediticia, principalmente en la cartera de consumo, responde al entorno de incertidumbre en la economía y los mayores costos de financiamiento por el alza de tasas de interés.

Cifras del Banco de México muestran un menor dinamismo de las carteras en tarjetas bancarias y créditos personales, mientras que los préstamos para la compra de autos y vivienda mantienen buen ritmo.

El crecimiento del sistema bancario se ha acompañado de una ampliación de la infraestructura, medida por las sucursales, las redes de cajeros automáticos y corresponsales, las terminales punto de venta y las plataformas tecnológicas.

Se mantiene la solidez de las instituciones bancarias, cuyos niveles de solvencia son elevados, con índices de capitalización que se comparan favorablemente con los de bancos globales.

Pese a lo anterior, el sistema bancario mexicano aún es poco profundo, comparado con los estándares internacionales y con otras economías emergentes de desarrollo similar al nuestro.

El crédito como proporción del PIB representa en México 36 por ciento del PIB, contra una penetración crediticia de 49 por ciento del PIB en América Latina.

La poca profundidad del sistema se ha traducido en una baja inclusión financiera, según el porcentaje de población adulta con cuenta bancaria: 68 por ciento en 2018, el mismo que en 2015.

Como parte del programa de fortalecimiento al sector financiero anunciado a principios de enero, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador presentó una serie de medidas para impulsar y aumentar la penetración bancaria.

Las medidas que destacan son la inclusión financiera de jóvenes de entre 15 y 17 años, permitiéndoles la apertura de cuentas en instituciones bancarias sin la intervención de sus padres o tutores.

Una de las metas del programa es la incorporación de 30 millones de personas al sistema bancario en los próximos seis años, incluidas 15 millones en zonas rurales, municipios marginados y zonas semiurbanas, a través de la adopción de plataformas digitales.

Se pretende también mejorar las condiciones en las que los trabajadores acceden a los créditos de nómina, para que puedan contratarlos con cualquier banco, no sólo con el que maneja su cuenta.

Fomentar la competencia puede disminuir los costos para los usuarios.

El objetivo de la banca es alcanzar un incremento en la penetración del crédito como porcentaje del PIB a niveles de alrededor de 50 por ciento al final del sexenio.

Para lograr esas metas, el Banxico y la banca desarrollaron una plataforma digital conocida como Cobro Digital o CoDi, basada en la tecnología de los códigos QR, para realizar pagos electrónicos desde un teléfono inteligente.

La plataforma se lanzará en la Convención Bancaria, que mañana y el viernes tendrá lugar en Acapulco y será la primera a la que AMLO acuda como presidente de la República.

Sin dejar atrás los canales tradicionales, la mayor innovación y las nuevas tecnologías facilitarán la profundización e inclusión financieras.

Pero aún son amplios los desafíos para avanzar hacia un sistema bancario más incluyente.


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