¿Por qué tiembla en el DF?

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Los temblores suelen ocurrir a profundidades de cinco a 30 km bajo la superficie de la tierra. Un temblor es una fractura, un deslizamiento repentino de las rocas profundas en la Tierra. Los sismos son rupturas de la corteza terrestre que se producen por los movimientos muy lentos de las placas de la Tierra. 

 

Se cree que en el Distrito Federal los grandes sismos deben su aparición a la acumulación de energía sísmica bajo la costa del Pacífico. La Placa de Cocos, que es la que está en el fondo del mar, va avanzando y se hunde bajo la costa de Guerrero. Antes del sismo de 1985 se había acumulado energía suficiente para un desplazamiento de dos metros bajo la costa de Michoacán: ese brinco de dos metros se desplazó en el temblor. 

 

Los desastres se ceban en la pobreza y en la falta de cohesión social. A mejor sociedad, mayor seguridad. En el sismo de 1985 hubo una cadena de circunstancias adversas, trágicas e inverosímiles. Nunca se publicó una investigación oficial porque todo ocurrió en forma totalmente inesperada. 

 

El día 19 de septiembre a las 7:19 de la mañana ocurrió un sismo de magnitud 8.1 a 400 kilómetros, debajo de Lázaro Cárdenas. Veamos cuáles fueron las causas del desastre sísmico de 1985, que no causó graves daños en la zona epicentral; pero la energía sísmica se transmitió por una guía de ondas, una estructura geológica formada por rocas volcánicas con un espesor de unos dos kilómetros. Se trata de ondas especiales conocidas como Lg que se propagan en la corteza continental y no bajo los mares. 

Cuando las ondas llegaron a la ciudad de México, se encontraron con otra guía de ondas más delgada (unos 30 metros de espesor) y más localizada: la capa de lodo que dejó el antiguo lago. Después de ser drenado el lago, la capa de lodo está ahora totalmente habitada y cubierta por asfalto. Lo poco que queda está en localidades como Xochimilco, Chalco y el Vaso de Texcoco. Es una tierra negra como plastilina, que contiene agua principalmente. 

La cuenca de México antes desaguaba hacia el sur, al río Atoyac, pero hace menos de 100,000 años surgió la cadena volcánica del Ajusco-Chichinautzin que bloqueó la salida del agua. Así se formó la gran laguna que ocupaba la parte baja de la cuenca. En el fondo de la laguna se depositó una capa de lodo. Es precisamente este lodo el que ocasiona el problema sísmico en la ciudad. 

Esta capa de suelo tiene una frecuencia resonante que depende de su espesor, y que en este caso es de 0.4 Hertz. Las vibraciones de la onda Lg también contienen abundante energía con una frecuencia de 0.4 Hertz. Durante el sismo de 1985 se produjo el acoplamiento de ambas guías de onda. 

 

Cuando dos guías de onda vibran al unísono, la frecuencia común puede fluir libremente hacia la capa de lodo y puede acumularse, quedando atrapada en dicha capa durante el sismo. La capa de lodo funciona como una antena, que capta la energía resonante porque se encuentra sintonizada a esa frecuencia. 

Esto significa que la tierra negra se pone a vibrar cada vez más fuerte porque hay más energía sísmica atrapada en la capa. En Las Lomas no pasa nada porque no hay capa de lodo. El temblor a veces ni se siente en esa zona de la ciudad de México. Es que hasta ahí no llegaba el lago. 

 

Finalmente, sobre la capa de lodo hay edificios construidos. Un edificio es una estructura que tiene su propia frecuencia resonante, según la altura. Los edificios de siete a 18 pisos de alto suelen resonar a una frecuencia cercana a 0.4 Hertz. En la zona del lago el suelo se puso a vibrar a esa frecuencia, y los edificios empezaron a bambolearse fuera de control. Nadie pensó que eso podía suceder porque habían sido diseñados por ingenieros de acuerdo a las normas sísmicas vigentes. Pero sucedió. Un total de 371 edificios se cayeron. Todos estaban encima de la capa de lodo. 

Entender un desastre es el primer paso para controlarlo. Se sabe que no se va a repetir el sismo de 1985. Las catástrofes agreden a las sociedades, y la ciudad de México ya no es la misma que en 1985. La sociedad mexicana tampoco es la misma. Sin embargo, la ciudad está preparada para el sismo de 1985 y no para el sismo que viene. 

 

El desastre ataca siempre en el mismo lugar, en la interfase entre naturaleza y sociedad. Consiste en una cadena de hechos imprevisibles que cambian de desastre en desastre porque la sociedad cambia. La cohesión social sí funciona. Una economía sólida, ni hablar. 

 

El pensamiento actual sobre los desastres está cambiando. Todos los desastres tienen algo en común: poseen una estructura similar. Son fenómenos híbridos, complejos, que atacan el sistema naturaleza-sociedad. Están hechos de una cadena de casualidades. Existe una sola manera eficaz de prevenir los desastres: una sociedad que funcione. 

 

Fuente: Artículo completo en Nexos

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