Protéjase de la radiación solar

Publicado el 1 junio, 2012

No subestime al sol durante esta primavera. La temperatura en la ciudad es cada vez más alta (a pesar de que autoridades digan que en años recientes el calor fue mayor en esta temporada); especialistas en salud y radiación solar recomiendan a los capitalinos protegerse y evitar exponerse por tiempos prolongados al astro rey.

Las quemaduras simples, la insolación y el golpe de calor son los padecimientos más comunes entre los capitalinos durante la primavera, las cuales ocurren con frecuencia debido a que “la gente subestima al sol” o piensa que no le va a pasar nada. Además, no recurren al médico, por ello es difícil tener estadísticas de estos malestares, aseguran las autoridades.

Estos padecimientos los sufren quienes se exponen prolongadamente a los rayos solares, sobre todo en horas en que la temperatura alcanza sus máximos grados de temperatura, entre las 11 de la mañana y las 15 horas, dijo César Sandoval, director de Vigilancia e Inteligencia Epidemiológica de la Secretaría de Salud del DF.

Las quemaduras solares se agravan si la persona presenta taquicardia, dolor de cabeza, náusea y deshidratación, que es una de las complicaciones más delicadas. La insolación se caracteriza por una elevación en la temperatura corporal de hasta 38 grados, acompañado de vómito y piel seca. El golpe de calor, el más grave, provoca temperaturas de hasta 40 grados y la dificultad para disipar ese calor, crisis convulsivas e incluso, entrar en coma.

¿Qué es la radiación solar ultravioleta?

La radiación solar ultravioleta o radiación UV es una parte de la energía radiante (o energía de radiación) del sol. Se transmite en forma de ondas electromagnéticas en cantidad casi constante (constante solar); su longitud de onda fluctúa entre 100 y 400 nm y constituye la porción más energética del espectro electromagnético que incide sobre la superficie terrestre. La radiación UV desempeña un papel importante en la determinación de las condiciones climáticas, el balance energético y el equilibrio natural del planeta. La medición continua de este parámetro permite estudiar su comportamiento y relación con el estado de la biosfera y la salud humana.

La radiación UV se clasifica con relación  a su comportamiento en la atmósfera terrestre:

Radiación solar ultravioleta tipo A (UV-A). Su longitud de onda fluctúa entre 320 y 400 nm. Alcanza totalmente la superficie terrestre, no es retenida por la atmósfera.

Radiación solar ultravioleta tipo B (UV-B). Su longitud de onda fluctúa entre 280 a 320 nm. El 90% se bloquea por el ozono y el oxígeno de la atmósfera. Es más energética y dañina para la biosfera que la radiación UV-A.

Radiación solar ultravioleta tipo C (UV-C). Su longitud de onda fluctúa entre 100 y 280 nm, constituye la fracción más energética. Este tipo de radiación y otras partículas energéticas (rayos X, rayos gamma y rayos cósmicos) son retenidas totalmente en las región externa de la atmósfera y no alcanzan la superficie terrestre.

¿Cuáles son sus daños en la salud humana y en la biosfera?

La exposición excesiva a la radiación solar puede originar efectos negativos en la piel, ojos y debilitamiento del sistema inmunológico. El grado daño de la radiación UV en la piel, depende de la intensidad y la longitud de onda, así como el tipo de piel. Los efectos en la piel consisten en la aparición de un eritema (quemadura ligera distinguible por enrojecimiento de la piel); sin embargo, pueden presentarse efectos similares a los producidos por quemaduras con fuego de primero o segundo grado. Entre los padecimientos asociados se pueden mencionar los siguientes:

Cáncer de piel y otros trastornos cutáneos 

Cataratas y otros trastornos de la vista  

Envejecimiento prematuro 

Afectación al sistema inmunitario

La melanina es una proteína que protege la piel, al permitir que una pequeña fracción de la radiación ultravioleta penetre en la piel. Esta proteína es abundante en personas de piel negra y escasa en personas de piel blanca, siendo más propensas al desarrollo de enfermedades. Por esta razón deben tomar precauciones para evitar una exposición excesiva al sol. Una clasificación del tipo de piel, de acuerdo con el contenido de melanina y su vulnerabilidad es la siguiente:

I.- Extrasensitiva. Siempre se quema con facilidad, no resiste el bronceado. Piel muy clara (albino). 

II.- Sensible. Siempre se quema con facilidad, bronceado mínimo. Piel y ojos claros. 

III.- Normal. Se quema con moderación, bronceado gradual. Piel morena clara 

IV.- Normal. Se quema mínimamente, bronceado adecuado. Piel morena oscura. 

V.- Insensible. Raramente se quema, bronceado profuso. Piel oscura. 

VI.- Insensible. Nunca se quema, piel con profunda pigmentación. Piel muy oscura.

Los ojos no tienen mecanismos de protección a la radiación solar, el desarrollo de cataratas en humanos es uno de los padecimientos asociados con la exposición. En animales domésticos y ganado se desarrollan cataratas, fotoqueratosis, daños en el epitelio de la córnea y diferentes efectos en la retina. En el ganado bovino la queratoconjuntivitis (infección ocular) se incrementa por la exposición a la radiación solar.

En el curso de la evolución, los seres vivos han desarrollado mecanismos de adaptación a la radiación solar, la destrucción de la capa de ozono en la estratosfera puede alterar el balance de la radiación solar que recibe la tierra, siendo incapaces de ajustarse los organismos vivos a estos cambios. En la ozonosfera, el oxígeno y el ozono absorben la radiación solar ultravioleta con longitudes de onda entre 130 y 290 nm; este tipo de radiación es letal para organismos unicelulares, los cuales conforman la base de las cadenas alimentarias en los ecosistemas.

¿Cómo me protejo de la radiación UV?

Los ojos y la piel son los órganos más susceptibles a los efectos nocivos de la radiación UV. La mejor protección contra el sol es la ropa. Las partes de nuestro cuerpo que no quedan cubiertas pueden protegerse con productos que contengan filtros; son recomendables los protectores con SPF (Factor de protección Solar) de 15 y como

mínimo de 20 para los niños, los SPF indican el tiempo de exposición al sol y se asocian con el tiempo normal de exposición. Un tiempo normal de exposición al sol de 30 minutos y un SPF de 8, permiten un tiempo de exposición 8 veces mayor sin sufrir daños. El tiempo de exposición al sol no es infinito, los SPF solo ayudan a permanecer durante cierto tiempo extra expuestos al sol; éste no aumenta si aplicamos una cantidad mayor de bloqueador.

Los ojos pueden protegerse con el uso de sombreros y lentes que filtren el espectro UV. Un error común es creer que todas las gafas oscuras protegen de este tipo de radiación, cuando carecen de sistemas especializados para bloquear este tipo de radiación los daños aumentan, ya que solo filtran la intensidad luminosa de la radiación, provocan una dilatación mayor de la pupila y una mayor entrada de radiación UV al ojo.

Es recomendable planear nuestras actividades y evitar la exposición al aire libre, sobre todo en las horas de mayor radiación solar. El tiempo de exposición saludable al sol depende de nuestro tipo de piel y la intensidad de la radiación UV.

Antes de realizar cualquier actividad física al aire libre, consulta el Índice de Radiación Solar de la Ciudad de México.

El Índice de Radiación Ultravioleta (IUV) sirve para informar a la población sobre el tiempo que puede permanecer expuesto a los rayos del Sol.

Los valores del Índice UV se clasifican de acuerdo con la siguiente escala y cuentan con calificativos en color y recomendaciones. Tome en cuenta que en la ZMVM el tiempo de exposición que se recomienda es con base en los siguientes tipos de piel.


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