Puentes peatonales: ¿sirven al peatón o al automovilista?

Publicado el 21 febrero, 2011

La transformación de las ciudades depende principalmente de pequeñas buenas ideas y de atención al detalle. Un puente peatonal, incluso con elevadores como el de Augusto Rodin en su cruce con Eje 6 Sur, Tintoreto, difícilmente lo es. Tal vez por eso el uso del puente está bastante lejos de cumplir su misión de servir a la comunicación, integración y seguridad de la población más vulnerable.

Algunas muestras: los elevadores no funcionaron en el momento de solicitarlos. Las puertas de los mismos ya lucen horrendas pintas, actos vandálicos que se supone no sucederían. Caminar por su interior puede resultar desagradable en virtud de que, gracias a la cubierta, se queda el olor que el negocio de tacos cercano expide de sus chimeneas. La accesibilidad por Tintoreto Sur, esto es frente a la parte baja del negocio de tacos, requiere astucia y un enorme sentido del equilibrio para quien va en silla de ruedas, amen que el elevador no funciona. Justamente en esta parte, que consiste en una extensión de la banqueta – y en este sentido, la cancelación de la circulación vehicular – entre la puerta del elevador y la guarnición no existe una distancia adecuada ni protección que impida que quien va en silla de ruedas no sufra un percance.

El puente en cuestión consiste en una estructura de acero y concreto, de 31 metros de longitud, tres metros de ancho y diez metros de altura, con cubiertas plásticas. Lo más importante de este puente es que cuenta con elevadores eléctricos en cada extremo, por lo que está pensado para ser utilizado por personas con capacidades diferentes, personas que se desplazan en silla de ruedas, muletas o algún bastón, así como para invidentes, ya que cuenta con una guía en el piso. La inversión fue de seis millones de pesos, el puente también cuenta con capacidad suficiente para desahogar el tráfico de peatones en momentos críticos, como los eventos en la Plaza de Toros México y el Estadio Azul.

Una de las consecuencias negativas de construir infraestructura vial para incrementar la velocidad de los autos es impedir la comunicación entre vecinos. Esto se dio cuando se construyó el distribuidor vial San Antonio. Por tanto, entre las colonias Ciudad de los Deportes y Noche Buena específicamente en la calle Augusto Rodin en su cruce con Eje 6 Sur, Tintoreto, un puente peatonal se pensó sería la solución adecuada para resolver el problema de accesibilidad que tiene la zona, así como interconectar los parques Hundido y José Clemente Orozco.

Teniendo como antecedentes que en México el 8% de la población tiene más de 60 años de edad y que la delegación Benito Juárez es una de las comunidades con mayor concentración de adultos mayores (16% de toda la población de la demarcación), durante el gobierno de Germán de la Garza se licitó, construyó e inauguró el puente peatonal que terminó con el rezago -de por lo menos 6 años-, y con la reiterada demanda vecinal, de edificar obras públicas en beneficio de los más desfavorecidos en el uso y disfrute del espacio urbano.

Cuando se inauguró el puente, en marzo de 2009, la entonces jefatura delegacional contundentemente aseveró que la mayoría de los puentes peatonales en el DF no tienen rampas y son de escaleras, acción que discrimina a las personas con discapacidad. Por tanto, en otros puentes peatonales que se van a construir en la Benito Juárez, incluso se contempló meter escaleras eléctricas. Así que el puente peatonal con elevadores representaba, apenas, un proyecto peatonal pensado en la población de edad avanzada.

A partir de la construcción del segundo piso del Periférico, y desde que opera prácticamente se hacía intransitable su cruce, y cada fin de semana, de alto riesgo para los peatones asistentes a las corridas de la Plaza México y al Estadio Azul. La jefatura decidió emprender esta obra pública el 31 de julio del año 2008, para beneficiar directamente a una población cercana a los 30 mil residentes, además de todas aquellas personas que asisten regularmente al Estadio Azul y Plaza de Toros México.

El entonces delegado declaró estar “muy contento y satisfecho, pues es una obra pública para los habitantes, donde no se privilegia a los automovilistas, y si en cambio no interrumpe la vialidad deseada”. Pero un puente peatonal quizás es más una obra pública para el automóvil en virtud que manda al aire a los peatones para que no entorpezcan su flujo.

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  1. Rosa Velia Pérez Rasgado

    Si bien es cierto que los algunos automovilistas abusan en la velocidad es prioritario que como peatones se nos EDUQUE, el problema principal es que la aplicación de la ley en este País no existe, la gran mayoría de los peatones no observa que la reglamentación de transito es PARA TODOS automóviles, bicicletas motocicletas y PEATONES, basta que usted observe a los peatones cruzar las avenidas, calles y ejes viales y podrá notar que JAMAS ven los señalamientos y menos los semáforos, es muy necesario que exista un reglamento claro y preciso de transito en dónde se integre la parte peatonal, es de observar que la posición en la que están dispuestos los señalamientos de tránsito tienen cierta lógica, sin embargo como no existen sanciones, las personas hacen caso omiso a los mismos, es más, muy pocas personas lo han observado. Es importante resolver este problema con un nuevo reglamento bien estructurado y que además tenga gran difusión, retomar las visitas de las autoridades viales a las escuelas y a las oficinas, para su difusión. En los países desarrollados no es que sean más inteligentes o mejores seres humanos que en los países subdesarrollados, simplemente que la aplicación de las leyes y de los reglamentos es rígida y aplicada con justicia y equidad. Solo Hagámoslo!!!!!

  2. Ines Alveano

    Los puentes peatonales (desde mi perspectiva) son un símbolo de que los peatones “estorban”, y por eso es necesario quitarlos del paso. Es triste que aún pensemos que en la ciudad puede haber “vías rápidas”, cuando que si hacemos cálculos (distancia y tiempo), la velocidad de desplazamiento entre nuestros lugares de destino no rebasa los 20 km/hr. Acá en Morelia no falta el automovilista que va a más de 80 kilómetros, y rebasa a un ciclista que más tarde lo alcanza en el semáforo…

    Una medida democrática e incluyente para disminuir los accidentes (tanto entre vehículos, como lesiones a peatones), y que promueven una convivencia armoniosa, son las llamadas “zona 30″. Cada vez más y más ciudades (sobre todo en países desarrollados), delimitan zonas en donde los autos no deben ir a más de 30 km/hr. Otra manera de llamar estas medidas, es “calmar el tráfico”. Es decir: tú, automovilista, sólo mueves alrededor del 30% de la población. No eres mayoría, y la calle es de todos, así es que maneja tranquilo, y cede el paso a la población vulnerable (claro está, el peatón debe cruzar en las esquinas)…

    Hay un artículo en el libro “Endless city”, que se titula: “Las calles matan las ciudades”. Tengo el resumen y traducción que yo hice. A quien le interese, escribame a mi correo: inesalag en hotmail

    1. Alejandra

      Estoy de acuerdo con el artículo y con el comentario de Inés, Hay que dejar de darle prioridad a los automóviles. La ciudad no debe ser planeada para ellos y no hay porque juzgar tan duramente la conducta del peatón. El peatón solo no ocasionaría accidentes, lo hace cuando un COCHE está involucrado.

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