Solitario en palacio

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Solitario en palacio

Hace unos días que veía un programa sobre candidatos independientes a la presidencia de la república en el 2018, me figuré cómo serian los primeros días de trabajo de un presidente que llegase como candidato independiente.

Seguramente después de cambiarse a Los Pinos y nombrar a su gabinete, buscaría de inmediato impulsar sus propuestas de campaña y convocaría a los líderes del Congreso para acordar una agenda legislativa. Desgraciadamente, para su desilusión, los líderes de los principales partidos no acudirían a la cita. Como siguiente estrategia buscaría una reunión con los gobernadores, pero nuevamente de los 32 gobernadores solo acudirían 3 o 4, los demás le harían un vacío. Recurriría entonces a las organizaciones sociales y tendría la misma respuesta de los líderes obreros y campesinos.

Después de varios intentos por reuniones con la clase política convocaría a las organizaciones empresariales y de la sociedad civil para discutir sus propuestas, estas organizaciones le darían su total respaldo pero no le darían fuerza política suficiente para impulsar su programa y promesas de campaña.

Mexico dejó de ser desde hace muchos años el país de un solo hombre, “El país del Presidente”, y es cada día más un país de instituciones, de poderes independientes y niveles de gobierno independientes y con diferentes intereses políticos. Es un país plural, con varios partidos políticos, con organizaciones sociales y empresariales fuertes, con una prensa libre y con una sociedad civil cada día mas participativa.

Gobernar el país es mucho más difícil de lo que era hace 15 años cuando se dio la alternancia o hace casi 20 años cuando en 1997 el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados. Para gobernar actualmente se requiere tener un partido fuerte atrás, el apoyo mayoritario del Congreso, el apoyo de la mayoría de los gobernadores y el respaldo de las organizaciones sociales y empresariales. Para ganar se requiere el voto mayoritario de la población pero para gobernar el apoyo mayoritario de la clase política y económica.

No contar con ese apoyo limita la capacidad de gobierno como le sucedió a Vicente Fox y a Felipe Calderon que no pudieron impulsar las reformas políticas y económicas que le urgían al país. Nunca recibieron el apoyo del Congreso y de la mayoría de los gobernadores. Tenían poco diálogo con las organizaciones sociales y tuvieron la prensa priísta en contra. Su mismo partido les escamoteó el apoyo que necesitaban. En resumen nunca tuvieron el poder para transformar al país y avanzar en el proceso democrático.

Si ese fue el caso con los 2 gobiernos panistas hay que figurarse qué pasaría con un Presidente independiente sin apoyo de un partido, del Congreso, de los gobernadores y de las organizaciones sociales. Se podría pensar que esta falta de poder político se puede sustituir por el apoyo de la ciudadanía, sin embargo, el voto y el apoyo ciudadano sirve para ganar una elección no para gobernar. Se gobierna con el partido, con los diputados y senadores, con los gobernadores y Presidentes Municipales y con las organizaciones sociales y empresariales.

Todos los países desarrollados, salvo EUA, tienen regímenes parlamentarios porque así garantizan la gobernabilidad. Cuando el Primer ministro o el partido en el poder pierden la mayoría política en un sistema parlamentario el gobierno cae y se convoca a elecciones. En un sistema parlamentario sería imposible un candidato independiente porque nunca podría hacer gobierno. En EUA al existir solo 2 partidos el candidato a la presidencia ganador casi siempre cuenta con el apoyo mayoritario del Congreso y de los gobernadores.

No estoy en contra de las candidaturas independientes, pero creo que su ámbito natural es a nivel municipal donde la acción de gobierno está muy alejada de los grandes debates nacionales y se centra en dar respuesta a las demandas de servicio a la población. A nivel estatal la acción de gobierno puede complicarse al no contar con el apoyo de ningún partido y del Congreso local. Va a ser interesante observar cuál es la experiencia en Nuevo León para poder medir qué tan exitoso puede ser un gobernador independiente.

Es cierto que la mayoría de los mexicanos están hartos de los partidos y de los políticos y que es muy poco probable que el gobierno actual esté dispuesto a hacer cambios de fondo para combatir la corrupción y la impunidad, evitar la violación a los derechos humanos y acabar con la desigualdad extrema y la pobreza, pero apostarle a un candidato independiente sería votar por un gobierno débil que solo provocaría la ingobernabilidad y el caos.

La única alternativa que tenemos para acabar con los abusos, la falta de estado de derecho y la corrupción es a través de una mayor participación y mayor presión de la ciudadanía sobre el gobierno, el Congreso y los políticos. Tenemos que presionar para que se cree un organismo verdaderamente autónomo que persiga la corrupción y acabe con la impunidad como está sucediendo en Brasil.

No hay que ser ilusos, no se pueden cambiar las cosas con un presidente solitario. Los votos sirven para ganar elecciones no para gobernar. Para gobernar y transformar al país se requiere un gobierno políticamente fuerte que tenga el respaldo de un partido fuerte, el apoyo mayoritario del Congreso, de la mayoría de los gobernadores y de las organizaciones sociales y empresariales.

Demetrio Sodi


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