Ventanas rotas, muros con grafitis y áreas fétidas, en los tres edificios

Publicado el 31 mayo, 2012

El estado de las delegaciones: Cuajimalpa

Los tres edificios que ocupan las oficinas del gobierno delegacional de Cuajimalpa evidencian deterioro.

Mobiliario desgastado, oficinas pequeñas y sin iluminación, ventanas rotas, paredes con pintas de grafitis, áreas insalubres y malolientes. Es ahí donde atienden a los ciudadanos de la demarcación.

A sólo unos pasos del Centro de Vinculación Empresarial, localizado en el edificio Benito Juárez, se percibe el mal olor que despiden los sanitarios por la falta de aseo y escasez de agua. La pestilencia se extiende por diversas áreas, entre las que se encuentran las direcciones general de administración y comercio delegacional.

El inmueble, con diseño modernista, cuenta con dos áreas importante de atención: partición y concertación ciudada- na. Fue construido en dos niveles y planta baja, por cual son necesarias las salidas de emergencia, la escalera que debiera estar habilitadas para una urgencia se encuentra completamente en el abandono; las puertas se traban al abrir, lo que implica un peligro para el personal asignado al edificio en caso de incidente que requiera el uso de la salida.

Muros y escaleras con pintas

En tanto, en el José María Morelos y Pavón, donde se encuentra la biblioteca, el centro cultural y el teatro Morelos, jóvenes grafiteros han manifestado sus protestas. Las firmas aparecen en los muros de pasillos y escaleras.

Las pintas, además de evidenciar la falta de seguridad demuestran el enojo de los jóvenes quienes han retado a las autoridades al ingresar y de- jar su firma en un edificio de gobierno.

El auditorio Morelos, que se utiliza para varias actividades, reuniones o actos especiales, no tienen ventanales; se sustituyeron los vidrios con pedazos de tela negra, lo cual disminuye la iluminación, las butacas están viejas y son insuficientes.

Cada uno de los inmuebles reporta deficiencias: plafones desprendidos por el exceso de humedad, redes de desagüe y drenaje expuestas, paredes descarapeladas, vidrios rotos y una vez más, como ha sido en la mayoría de las oficinas de los gobiernos delegacionales, los trabajadores realizan sus actividades con mobiliario vetusto, escritorios inservibles y equipos de cómputo obsoletos.

Mientras en el edificio principal, donde despacha el jefe delegacional, también hay ventanales rotos. Los trabajadores del área de comunicación social, donde se difunde el trabajo de gobierno y se muestra la cara de la autoridad, comparten pequeños espacios. Los escritorios son tablas de madera que fueron empotradas en la pared con sus divisiones.

La Jornada


Comenta esto