El Palacio Legislativo, hoy Monumento a la Revolución

Entre las obras materiales principiadas en la Ciudad de México con motivo de la celebración del Centenario de la Independencia, ocupa lugar preferente la del Palacio del Poder Legislativo, cuya primera piedra fue colocada el día 23 de septiembre de 1910.

El proyecto y la dirección de las obras estuvieron a cargo del Ingeniero francés M. Emilio Benard, quien tenía a sus ordenes a un numeroso personal, encabezado por el subdirector, también francés, el Ingeniero Máximo Roisin.

La belleza y la magnitud del edificio ideado por el señor Benard se advierte en las maquetas, por las que se puede juzgar la grandiosidad del Palacio, con su extensa galería al frente, la gallarda fachada principal, el peristilo -en cuyo entablamento se destacan hermosos grupos escultóricos, con esbeltas figuras que simbolizaban el Trabajo, la Paz, la Ley, la Elocuencia, la Fuerza y la Verdad-, el frontón triangular, también adornado con estatuas y, en el interior, la soberbia cúpula rematada por el águila nacional, una gran escalera que llevaba a la amplia sala de pasos perdidos; los espacios para las Cámaras de Diputados y de Senadores, la biblioteca, las oficinas dependientes de las dos asambleas, los salones de lectura y de recepciones, los locales accesorios, los cuatro grandes patios y la galería cubierta de cristales para dar acceso a los carruajes.

La decoración del edificio sería variada y todos los detalles de la construcción le pondrían un sello de majestad en consonancia con el fin a que estaba dedicada. Así pudieron estimarlo los numerosos invitados que, el día fijado para la colocación de la primera piedra, concurrieron al edificio en construcción, del que vieron ya terminada la escalera monumental que arranca de la calle y la magnifica y sólida estructura de hierro del vestíbulo.

El lugar había sido dispuesto y adornado para el acto con escudos y banderas nacionales, y en él se arreglo la sillería destinada a la concurrencia y la plataforma de honor que, con el señor Presidente de la República, ocuparon el señor Vicepresidente, Don Ramón Corral; los excelentísimos señores Embajadores de Estados Unidos, Italia, Alemania, España y Francia; varios Ministros y enviados especiales y algunos altos funcionarios mexicanos.

En el acto solemne, la Banda de Policía ejecutó una obertura y enseguida ocupó la tribuna el Diputado José R. Aspe, quien pronuncio el discurso oficial que se le había encomendado. Después, el Sr. Agustín Alfredo Núñez recitó una poesía y el programa terminó con la lectura del acta de la ceremonia.

La mayoría de los concurrentes firmó aquel documento, del que un ejemplar, unido a los periódicos de la fecha y a las monedas del año del Centenario, se depositó en el hueco de la primera piedra. Esta fue colocada personalmente por el General Díaz en el basamento situado a la derecha de la escalinata.

Este proyecto nunca fue concluido

Tras un avance notable en el armado de la estructura de acero del edificio, la construcción del Palacio Legislativo tuvo que ser suspendida a raíz de las luchas revolucionarias y la consecuente falta de recursos.

Esta imponente estructura permaneció inutilizada durante varios lustros lo que provocó que las naves laterales empezaran a ser desman¬teladas y hasta se llegara a pensar en la demolición total del inmueble.

Para evitarlo, el arquitecto mexicano Carlos Obregón Santacilia propuso al entonces secretario de Hacienda, Alberto J. Pani, el aprovechamiento de parte de la estructura de la cúpula del frustrado Palacio Legislativo para erigir un monumento a la entonces recién concluida Revolución Mexicana. Dicha propuesta fue aceptada y su construcción abarcó de 1933 a 1938.

A lo que quedó de la imponente mole se le agregaron varios grupos escultóricos que se asientan sobre las pechinas de la cúpula de cobre del monumento, mismos que fueron creados por el artista Oliverio Martínez y que representan respectivamente: la Independencia, las Leyes de Reforma, las Leyes Agrarias y las Leyes Obreras.

Otros elementos de clara influencia Art Déco, muy de moda en ese momento, son las lámparas ubicadas a los lados del monumento.

Años después de su conclusión, este monumento fue convertido también en mausoleo donde descansan los restos de algunos de los principales protagonistas de la Revolución Mexicana: Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Francisco Villa, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas. Asimismo desde 1986 el sótano de este monumento alberga al Museo de la Revolución.

*Revista Ritos y Rets del Centro Histórico; número 55, septiembre 2009