Hallazgos Arqueológicos

En torno de la Plaza Mayor de México

Una charla de Jorge Nacif Mina*

Estando parados en el centro de la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México y fijando la mirada a un costado del Sagrario Metropolitano, podemos admirar al Templo Mayor como si una parte del México Tenochtitlan hubiera emergido del subsuelo, mostrando el Gran Teocalli dedicado a Huitzilopochtli y Tláloc. Es cuando nos llega a la mente una serie de preguntas sobre los descubrimientos de los vestigios de la cultura de nuestros antepasados.

Así nos preguntamos ¿desde cuándo se dieron los hallazgos arqueológicos en torno a la Plaza Mayor de México? Para contestarnos, observando el conjunto arquitectónico de una de las plazas más grandes del mundo, y por supuesto, más impactantes por su historia y cultura, es necesario hacer un viaje en el tiempo y transportarnos al último tercio del siglo XVIII, donde seguramente encontraremos las respuestas necesarias para conocer parte del desarrollo de la Plaza de la Constitución. Acompáñenme en este recorrido citadino.

Fue en el año de 1790, siendo Virrey de la Nueva España el Segundo Conde de Revillagigedo, cuando se descubrieron tres monolitos que fueron considerados muestras importantes de la cultura mexica. Don José Damián Ortíz, el que fuera Maestro Mayor de Arquitectura y Académica de la Real Academia de San Carlos, fue testigo de los hallazgos y así lo manifestó ante las autoridades municipales.

El día 15 de octubre don José se entrevistó con el escribano público don Juan Antonio Gómez, para manifestarle que” …el trece de agosto se descubrió en uno de los conductos cubiertos que se están construyendo en la Plaza Mayor de esta Corte, inmediata a los cajoncillos que llaman del señor San José y a distancia de cinco varas de la Acequia Real y a treinta y siete del Real Palacio, una figura de piedra de Chapultepec. .. ” se refería a la Piedra del Sol. También, ese personaje del México virreinal detectó la piedra que representa a la Coatlicue, hallazgo generado al realizar unas excavaciones en la Plaza del Real Palacio. Ahí encontró una figura de piedra, misma que se mandó a la Real y Pontificia Universidad de México para que fuera estudiada. Fue en ese instituto donde manifestaron que se trataba de la Coatlicue.

Finalmente, el tercer monolito se descubrió el 17 de diciembre de 1790 a las 6 de la mañana, también en la Plaza Mayor de México muy cerca del Portal de las Flores, en el predio donde se levanta hoy en día el edificio conocido como “nuevo” del Gobierno del Distrito Federal. Manifestó don José Damián Ortiz que se trataba de la Piedra de Tizoc, ya que era parecida a otra hallada en Iztapalapa.

En los textos redactados por el Secretario de Cámara del Virreinato, se manifestó que todas las piezas arqueológicas fueron mandadas pesar, medir, dibujar y grabar para el conocimiento del público en general, orden emitida por el Virrey de la Nueva España.

Así, ante los hallazgos arqueológicos de la Plaza mayor de México, valoramos su permanencia como los orígenes de nuestra estirpe como mexicanos, gracias a las múltiples investigaciones que difunden nuestra historia como parte de la cultura universal. La historia de la Plaza Mayor se escribe día con día…

Biografía:
-Expediente 1, Ramo Historia de Monumentos. Vol. 2276. años 1790-1915.
-Fondo del Ayuntamiento de México. Archivo Histórico del Distrito Federal.
-Expediente 22, Ramo Historia en General. Vol. 2254, años 16¬92-1815.
-Rivas Castro Francisco.-“Nota Arqueológica” en Boletín del Centro Histórico.- número 2 página 5. Febrero 1984. DDF

*Ritos y Restos del Centro Histórico, Octubre, noviembre 2003, número 22