Los chilangos al mal tiempo le ponen buena cara


El clima en la Ciudad de México pasó, en pocos días, de muy caluroso a nublado y con lluvias. Eso ha provocado que el estado de ánimo de los capitalinos también haya cambiado, sintiendo alivio y hasta alegría al ver un cielo gris en lugar del sol radiante.


Lo anterior se refleja en los comentarios de la gente en la calle, en los trabajos y en las redes sociales, donde expresan su beneplácito por el clima templado.


De acuerdo con el profesor Alberto Montaño, psicólogo de la UNAM, esto se debe a que el cerebro percibe la temperatura exterior e influye en el sentir de las personas.


“Hay una estructura que se llama hipotálamo que es, por ejemplo, nuestro termostato natural. Cuando hay mucho calor, trata de compensar la temperatura corporal para que el cuerpo esté equilibrado. Con el calor la gente está más irritable, poco tolerable y enojona. Cuando está nublado el hipotálamo no tiene que trabajar demasiado, por lo que el estado de ánimo se estabiliza y la gente se siente bien”.


Sin embargo, de acuerdo con el profesor Montaño, hay casos extremos en donde el clima realmente afecta demasiado a las personas, que están intratables. Ahí ya se recomienda un tratamiento especial.


Por su parte, la doctora Elda Luyando López, experta en Climatología Urbana del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, señaló que lo ideal es tener una época de sol y otra nublada, situación de la que goza casi siempre la Ciudad de México, pero cuando se retrasa la temporada de lluvias, la gente lo resiente.


“Nos sentíamos muy incómodos por el calor, muy abochornados. Ahora que se atrasaron un poco las lluvias, nos dimos cuenta de que la necesitamos, la extrañamos. Sin embargo, cuando pasa un mes o dos de precipitaciones, la gente se empieza a quejar, es como un ciclo en el que la gente se queja del calor, la lluvia o el frío, cualquier exceso es malo”, aseguró.


Más afectaciones


La doctora Elda Luyando también señaló los efectos en la ciudad y en el cuerpo de las personas.


A nivel físico


“En el cuerpo se siente el cambio, mejora la piel, el cabello y el cuerpo se hidrata; sentimos menos molestia por el clima”.


En la Ciudad de México


”Cuando llegan las lluvias queda un ambiente más limpio en la ciudad. Las precipitaciones dispersan los contaminantes y con los vientos que acarrean las nubes, desalientan las islas de calor que se formaron los días que la temperatura estuvo en su punto más alto”.