Carlos de Sigüenza y Góngora

Polígrafo e historiador
[1645-1700]

Nació en 1645, en la ciudad de México. Muy joven tomó la sotana de jesuita, e hizo los primeros votos en el colegio que la Compañía de Jesús tenia en Tepozotlán, en el año de 1662. En ese año público su primer libro, Primavera indiana, escrito en rebuscadas frases que seguían el culteranismo de Luis de Góngora y Argote. Pero después se separo de la Compañía de Jesús, a la que habría de volver en los últimos años de su vida, fecunda en investigaciones y procesos de la razón, pues más que escritor fue científico, filosofo e investigador del mundo en que vivió.

En 1672 fue catedrático de matemáticas, por oposición, de la Real y Pontificia Universidad de México. Docto en física, astronomía y matemáticas; perito en lenguas, historia y antigüedades de lo indios; enemigo en filosofía de los peripatéticos y amigo de los cartesianos, purgo a esos escritos de la pesada jerga escolástica. Durante 18 años fue además capellán del hospital del Amor de Dios, y también limosnero del arzobispo de México, don Francisco de Aguilar y Seijas, puestos en que ejercitó su piedad y caridad evangélicas, el estudio y la investigación.

Como escritor en prosa, sus virtudes narrativas son mayores que las de poeta, y se advierten claramente en su obra Los infortunios que Alonso Ramírez padeció en poder de los ingleses, que corresponde al año de 1690. La obra tiene un movimiento vivaz de novela; la ficción de escribir en primera persona aventuras ajenas dio al autor libertad para dramatizar escenas elegidas objetivamente. Fue amigo de sor Juana Inés de la Cruz, y ella lo alabó como poeta, pero en eso la Décima Musa fue muy superior a él, que por su parte fue muy bueno en sus obras narrativas.

En 1693 acompaño al general almirante de la armada de Barlovento, don Andrés de Pes, en la comisión científica encargada de explorar el Seno Mexicano; su fama traspasó entonces las fronteras y creció en su patria, donde se rodeo a Sigüenza y Góngora de general consideración y respeto. En ese año imprimió su obra Mercurio volante, con la noticia de fa recuperación de las provincias de Nuevo México, que fue la penúltima que publicara. Antes, había dado a la estampa: Glorías de Querétaro y Teatro de virtudes políticas que constituyen a un príncipe, en 1680; Manifiesto filosófico contra los cometas (1681); Triunfo parténico (1683); Paraíso occidental (1684); Infortunios de Alonso Ramírez (1690); Trofeo de la justicia española (1691) y Relación histórica de los sucesos de la Armada de Barlovento, de ese mismo ultimo año.

El 22 de agosto de 1700 murió en la ciudad de México, a poco de que había vuelto a ingresar a la Compañía de Jesús, por lo que los jesuitas del Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, le hicieron suntuosos funerales. En sus mejores obras históricas dejó: Historia del imperio de los chichimecas, Genealogía de los reyes mexicanos, Calendario de los meses y fiestas de los mexicanos y Teatro de las grandezas de México. Además, reunió infinidad de documentos, que en 28 volúmenes legó al Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, habiendo estudiado en ellos muchos historiadores e investigadores del pasado, que le siguieron.

*150 Biografías de Mexicanos Ilustres-Heriberto García Rivas-Editorial Universo 1991