El automóvil en 1902-1905

Por José Juan Tablada

Ruidoso automóvil,causas risa,
pues en estúpido correr
llevas de un lado a otro, a toda prisa,
a los que no tienen quehacer…

Y del Jockey Club a los socios
Y a Las “Nanás” de treinta estíos,
estiras mil elásticos ocios,
y ahondas subterráneos hastíos.

A la Venus de mucosas reacias
áridas como un esmeril,
iy al banquero que erupta a sus gracias
gleroso madrigal senil!

Dragón hecho por un cubista;
caricatura mecánica de una bestia apocalíptica;
saurio de alígeros afanes;
alcoba itinerante y sicalíptica
de prostitutas y rufianes…

Puente recto y fiel
entre la taberna y el burdel,
estuche donde la enteca
preciosa y vesperal mundana,
mece su periódica jaqueca
soluble en valeriana.

Y con ojos hipnóticos,
al fin soltera,
al fin mujer,
decora con tatuaje
eróticos las espaldas de su “chauffeur”

Automóvil, ataúd dinámico
para entierros al par mayor,
a la Lumia es epitalámico himno,
tu áspero estridor…

Y sobre el asfalto resbalas,
reptil que quiere tener alas,
dejando estelas de humo obscuro
y flatulencias de carburo.

*Obras 1, Poesía México-UNAM-1971