Aprenda a bailar en el centro

Por Regina Zamorano*

Si de aprender a bailar se trata, a la oferta tradicional del Centro se están sumando opciones más lúdicas y experimentales.

Hay instituciones con décadas de experiencia, como el Ballet Independiente, la Escuela de Ballet Folklórico de Amalia Hernández y la Escuela de Baile Balderas. Otras han llegado recientemente con propuestas sólidas y originales en géneros más modernos. Es el caso de La Cantera, Red Circus, La Nana o la Central del Pueblo.
En esas escuelas se cristalizan las ambiciones de todo aspirante a bailarín, aficionado o profesional.

“Hago bailar hasta las piedras”
Frente a la plaza Garibaldi, en Eje Central 32, está la Escuela de Baile Balderas, fundada en 1947 por Juvenal Muñoz Valdés, torero y bailarín.

Sus ventanales, espejos y duela laminada dan amplitud y calidez al espacio, ubicado en el tercer piso. El menú dancístico incluye ritmos populares: banda, tango, salsa, merengue, guaracha, cumbia, duranguense, danzón, quebradita y rocanrol.

Maricarmen Balderas, de 63 años y esposa del fundador, está al frente del negocio.

Con una trayectoria de casi 50 años como instructora de baile, Maricarmen dice con alegría: “Saco rocas del mar sin trascabo y hago bailar hasta las piedras”.

Ella le ha enseñado a italianos, alemanes, coreanos, chicanos y a muchos vecinos de la zona a mover el esqueleto con estilo.

“Ante todo hay que corregirlos”, dice, “que no bailen viendo al piso ni jorobados, tienen que pararse con clase, como todo un bailarín”.

Los géneros más solicitados son la cumbia y la salsa. Los enseña por medio de rutinas que incluyen las 24 figuras de la cumbia y las 48 de la salsa.

Con empeño, cualquiera puede aprender a bailar con soltura en 10 clases de una hora, desde niños hasta personas de la tercera edad.

El horario es abierto —de 10 de la mañana a nueve de la noche— y las clases son individuales.


De punta a punta
Las pollerías y los expendios de carnitas y de cochinita pibil no parecen el entorno típico de una compañía de ballet contemporáneo. Sin embargo, lo son. En el tramo poniente de Vizcaínas, en el edificio marcado con el número 13, el cuarto piso es la sede del Ballet Independiente.

Fundado en 1966 por el coreógrafo y bailarín Raúl Flores Canelo, el Ballet Independiente es toda una institución en el ámbito de la danza contemporánea mexicana. Excelencia y experimentación son sus divisas.

“Este lugar tiene un encanto muy especial que no descubres hasta que no entras”, dice Edgar Robles, director de la compañía, al referirse a su sede. “Para mí es la vista del Centro, hacia las vecindades, los comercios. Estar en el Centro es estar con la historia y la compañía es parte de la historia”.

El espacio es acogedor y luminoso. Además de alojar los ensayos de la agrupación, aquí se imparten clases de danza contemporánea y ballet clásico (técnica rusa) al público en general.

A las clases asisten por igual amas de casa o hijas de los comerciantes de la zona, que estudiantes o profesionistas.

“Si tienen dos piernas, dos brazos, una cabeza y les gusta la danza, pueden bailar”, incita Robles. “No importa edad, condición física, ni estrato social, lo que importa son las ganas de experimentar algo nuevo”.

El bailarín José Roberto Solís, de 25 años, explica los beneficios de practicar esta disciplina: “Nos enseña a conocer nuestro cuerpo y a vivir con él, a disfrutarlo, a sentirlo desde la punta del dedo gordo del pie, hasta la punta de los cabellos”.


Danzar en el aire
En una iglesia neogótica derruida, junto a un púlpito de mármol, 15 jóvenes practican malabares, monociclo, zancos y danza aérea.

Se trata de la compañía Red Circus, que en julio de este año se instaló en lo que fue la Christ Church, primera iglesia anglicana del país, construida en 1895. Hoy el edificio, es parte del Museo Británico Americano de México, ubicado en el número 134 de la calle Artículo 123.

El grupo, compuesto por seis jóvenes artistas circenses de 20 a 30 años, decidió abrir este espacio para contribuir a la difusión y profesionalización de las artes del circo.

Sandra Ibáñez, egresada del Centro Cultural Ollin Yoliztli, enseña danza aérea. El género funde la acrobacia y la danza para ejecutar coreografías en el aire. Para ello, el artista se cuelga de aparatos como telas, aros, cintas, trapecios y esferas. En las instalaciones de Red Circus, la altura máxima es de siete metros y se trabaja con telas.

Cualquier persona en forma puede aprender esta técnica y en seis meses se puede alcanzar un nivel intermedio, afirma Ibáñez. También hay clases de malabares, malabares con fuego, de monociclo, hula-hula y zancos.

Aldo Daniel Rodríguez, Harry, líder de la agrupación, invita a la gente a probar algo nuevo: “hay más cosas que el Internet, que el PSP (videojuego), que el iPod. Queremos que la gente se contagie. Cuando pruebas esto, te toma por las manos y ya no te suelta”.


Poesía en 3D

“La danza es un lenguaje con el que aprendes a escribir poesía en tercera dimensión”, define Jaime Camarena, bailarín con más de 30 años de experiencia. Él dirige el Estudio La Cantera y la compañía de danza contemporánea A Poc A Poc.

Especializada en las tendencias de danza actuales, la escuela abrió hace dos años y medio, a unos pasos del monumento a la Revolución.

En un espacio de 144 metros cuadrados se imparten clases tanto para aspirantes a bailarines profesionales como para el público en general.

Hay ballet clásico, técnicas de danza posmoderna, gramática del cuerpo, release (danza contemporánea), danza africana, breakdance, capoeira y ritmos latinos.

Las inscripciones están abiertas todo el año y los profesores son bailarines profesionales.

Para Camarena la danza brinda “beneficios cotidianos inmediatos: tu mirada cambia, tu postura, tu nivel de acercamiento con la gente. Se rompen barreras y ganas hasta en confianza. Venir aquí es una inversión para tu bienestar”.


El legado de doña Amalia
Los ritmos del país están al alcance de sus pies en la Escuela de Ballet Folklórico de Amalia Hernández, en Violeta 31, colonia Guerrero.

Inaugurada en 1968, la escuela de la fundadora del Ballet Folklórico de México forma a 280 estudiantes al año. Por la institución han pasado más de 25 mil alumnos y bailarines.

La Escuela imparte la carrera de bailarín profesional en danza folklórica —tres años—, seguida de dos años de especialización para convertirse en maestro. Se puede ingresar desde los 14 años y hasta los 29; las clases se inician cada año en septiembre y terminan en junio. Al concluir, los alumnos reciben un diploma de bailarín ejecutante.

Además se ofrecen clases para niños desde los seis años, así como talleres vespertinos y sabatinos para adultos. En estos últimos se aprenden ritmos de Chiapas, Veracruz y Jalisco. También hay clases de danzón.

El Ballet Independiente imparte clases de ballet y danza contemporánea.

Fábrica de bailadores
¿Qué mejor lugar para aprender salsa, danzón y son jarocho que el Salón México?

La Nana, Fábrica de las Artes, es un centro cultural especializado en danza, ubicado justo donde estuvo el mítico salón de baile.

En el curso “danza para peques” participan desde los tres años, mientras que el taller “aprender con danza” está dirigido a chicos de 8 a 16 años.

“Poco a poco se empiezan a soltar y les funciona mucho, incluso (mejoran) sus calificaciones y se sienten más seguros”, dice Velia González, encargada de difusión de La Nana, sobre los efectos de la danza en los niños.

Las clases de baile de salón y las de breakdance están abiertas a público de todas las edades.

Tambores y danzón

Parece una vecindad más, pero no lo es. El sonido de los tambores delata una actividad artística efervescente. Es la Central de Pueblo, en Nicaragua 15.

En este edificio del siglo xviii, adolescentes y adultos pueden practicar danza africana o danza aérea. Lo mejor: es gratuito y las inscripciones están abiertas.

Otra opción para sacudirse el polvo es unirse alguno de los 25 grupos que dan clases de danzón —y otros ritmos latinos— en la plaza de La Ciudadela (José María Morelos), frente a la Biblioteca México.

De lunes a viernes a partir de las cuatro de la tarde, los sábados a partir de las 11 de la mañana, por 20 o 30 pesos el bailarín novato o experimentado puede moverse cadenciosamente al ritmo “caliente de aquel danzón”, como cantara Chavela Vargas.

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DIRECTORIO

Escuela de Baile Balderas

Eje Central 32,
M Garibaldi.
L-V 10-20hrs., S. 10-16hrs.
Inscripción: 150 pesos.
Cinco clases de una hora: 260 pesos.
Tel. 5526 0431.
Pregunte por promociones.

Ballet Independiente

Vizcaínas poniente 13, 4º piso,
M Salto del Agua.
L-V 16-18hrs.
Inscripción anual: 400 pesos.
Mensualidad: mil 200 pesos.
Tels. 5512 4332 y 5512 6928.
www.balletindependiente.org.mx.

Central del Pueblo

Nicaragua 15, M Zócalo y Lagunilla.
Horarios variables.
Actividades gratuitas.
Tel. 5772 2938.
www.centraldelpueblo.org

Escuela de Ballet Folklórico

Violeta 31, esq. Riva Palacio, col. Guerrero,
M Garibaldi.
Costos y horarios variables.
Tels. 3640 8759 y 3640 8762.
www. balletamalia.com

Estudio La Canterá

Ponciano Arriaga 31, col. Tabacalera,
M Revolución.
Inscripción anual: 300 pesos.
Mensualidad: de 400 pesos a mil 680 pesos
Tel. 5566 5444.
Descuentos a escuelas de iniciación artística,
CEDART y CNA.
www.lacanteraestudiodedanza.blogspot.com

Red Circus
Artículo 123, número 134,
M Juárez.
Ma-J 14-16hrs.
Mensualidad: 500 pesos.
Sabatino intensivo: 13-16hrs.
Mensualidad: 400 pesos.
Tels. 04455 3893 7282 y 04455 3921 8767.
www.redcircusmexico.blogspot.com

La Nana, Fábrica de las Artes

2º Callejón de San Juan de Dios 25, col. Guerrero,
M Hidalgo. Horarios variables.
Costo: 300 pesos (50% menos para vecinos del Centro).
Tels. 5518 5424 y 5518 7841 ext. 123 y 103.
www.conarte.com.mx

*Fuente: www.km-cero.tv