Hotel del Prado

Por Beatriz Ramírez González*

Los cronistas buscamos y contamos historias de sitios o temas específicos, pero a veces, por una u otra razón, nos encontramos frente a otra información que, aunque “no corresponde” a nuestro ámbito, nos llama a decir algo sobre ello.

Es el caso de mis recuerdos sobre el Hotel Del Prado que estuvo ubicado en la Avenida Juárez hasta 1985. Mi padre trabajó ahí durante once años. Cuando éramos muy pequeños, quizá de entre cuatro y seis años de edad, nos llevaba al Hotel en el mes de diciembre porque regalaban juguetes a los hijos de los empleados. Tengo muy claro el recuerdo de una ocasión en que cruzamos la Avenida Juárez para llegar a la Alameda y ahí mis hermanos hicieron correr las combis de fricción que les habían regalado. Estábamos fascinados de ver cómo funcionaban (hace ya más de treinta y cinco años).

En casa de mi abuela, en ciudad Manuel Doblado, Guanajuato, hay un baúl en el que encontré, entre otros tesoros, una postal del Hotel que mi mamá le envió seguramente en un sobre, pues no tiene sello postal. Tampoco tiene fecha pero según mis indagaciones es como de 1966, cuando el Hotel tenía ya 18 años de vida.

En 1946 Diego Rivera, a sus casi 60 años, había realizado pinturas murales en veintiún sitios diferentes tanto en México como en Estados Unidos. Nuevamente fue contratado para realizar una obra mural, en esta ocasión, para el Hotel del Prado (aún en construcción). Realizó en 1947 el mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” en el restaurante Versalles del Hotel; para su ejecución contó con la colaboración de los pintores Rina Lazo, Pedro Peñaloza y del maestro Andrés Sánchez Flores. La pintura mural fue realizada al fresco, mide 74 metros cuadrados y pesa 35 toneladas. Después fue trasladada al lobby para cumplir el sueño del maestro Rivera de que todo el público pudiera observarla. Finalizada su construcción en el año de 1947, el hotel contó desde entonces con el Night Club Nicte Ha.

En 1948, próximo a su inauguración, la frase de Ignacio Ramírez “El Nigromante” Dios no existe, incluida en la composición mural, provocó que un grupo de personas dañaran algunos segmentos de la pintura; por esta razón, el mural fue cubierto durante ocho años, hasta que Diego Rivera, en 1956, un año antes de morir, sustituyó esta frase por “Conferencia en la Academia de Letrán, el año de 1836”.

El Del Prado fue uno de los hoteles más emblemáticos y elegantes de su época, símbolo del centro de la Ciudad de México, competía en prestigio con el hotel Regis. Rodeado por la avenida Independencia y las calles Revillagigedo y José Azueta, su entrada principal daba hacia la avenida Juárez casi frente a la Alameda Central.

La imagen de éste edificio – obra del arquitecto Carlos Obregón Santacilia – comprendía dos edificios gemelos unidos por la planta baja, cada edificio se componía de nueve niveles, su diseño semejaba a latas de sardina rectangulares con bordes redondos apiladas una en otra, en el piso número cuatro mostraba una terraza que daba un aspecto escalonado al diseño del Hotel.

En su época de gloria éste hotel fue uno de los más elegantes, junto con sus huéspedes fue testigo de varios acontecimientos de relevancia en la historia del siglo XX de la ciudad, presenció la trifulca ocurrida en la Alameda Central durante la elección del Presidente Adolfo Ruiz Cortines, marchas y pintas de los estudiantes así como el patrullar de los tanques y soldados durante el movimiento de 1968. En las terrazas sus huéspedes disfrutaban los desfiles deportivos y militares, el más destacado, quizás, fue el desfile con motivo de la inauguración del Campeonato Mundial de Fútbol México 1970.

Hacia 1985 el hotel se preparaba para recibir a huéspedes extranjeros y nacionales con motivo del Campeonato Mundial de Fútbol México 1986. Lamentablemente el 19 de septiembre de 1985 un terremoto de 8.1 grados en la escala Richter sacudió a la capital mexicana, lo que provocó serios daños en la estructura del hotel, y llevó a su completa demolición, al igual que la del hotel Regis y el hotel Alameda ubicados en la cercanía de la Alameda.

Después del siniestro el mural fue trasladado al actual Museo Mural Diego Rivera en la esquina de Balderas y Colón; se emplearon las más avanzadas técnicas para que no sufriera ningún daño.

En el sitio donde se ubicaba el Hotel del Prado ahora se erige con mayor altura y mejores normas de seguridad sísmica el también lujoso Hotel Hilton Centro Histórico, inaugurado el 26 de febrero de 2003.

El lugar del hotel Regis fue ocupado por la Plaza Solidaridad y como testimonio de estos edificios, en el Café Trevi, frente a la Alameda, se pintó sobre uno de sus muros la Avenida Juárez con los hoteles Del Prado, Regis y el propio Café Trevi; al fondo de la pintura se observa el Monumento a la Revolución. La imagen está reproducida de una fotografía que también se encuentra en este tradicional lugar de reunión de intelectuales.

*Cronista de Iztapalapa
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Fuente: www.cronistasdf.org.mx