Las mujeres de ‘Manuel’ excluidas, drogadas y explotadas sexualmente

Víctima de trata
Trata de mujeres con fines de explotación (Foto: Archivo | noticiasmvs.com)
Trata de mujeres con fines de explotación (Foto: Archivo | noticiasmvs.com)

La degradación humana llevó al límite a un grupo de jovencitas que diariamente se reúne en inmediaciones del paradero del Metro Taxqueña, donde la realidad las ha llevado al borde de la muerte por actos de explotación humana que ejerce un padrote conocido como “Manuel”, quien poco a poco generó un apocalipsis para esas niñas que quedaron en el olvido.

Ericka “N”, es una de las víctimas de este sujeto que a cualquier hora las obliga a realizar actos de mendicidad para obtener suficientes pesos que le permitan conseguir medicamento controlado, el cual distribuye entre ellas mismas aprovechando su implacable adicción.

El padrote las observa siempre a distancia, las sigue y poco le importa la vigilancia de policías preventivos, pues ellos también saben del bussines y la satisfacción que producen las mujeres de Manuel.

Claudia Hernández detalla con profunda preocupación los horrores y terribles momentos que diariamente vive su hija Ericka “N”, en medio de la inmundicia y la podredumbre.

“Él trae ahorita una niña que se llama Lía como de 16 años, Ericka estaba junto con ella, el muchacho las obliga y no sé de qué forma consigue las recetas para medicamentos controlados y ya después va y las busca, las amenaza para que lo ayuden, las manda alrededor a pedir dinero y luego van y compran los medicamentos.

“Cuando quiere más dinero las obliga a tomarse las pastillas y las obliga a talonear, tanto con los señores que van a buscar a las chavitas, tanto como los microbuseros, como algunos policías que van por su favores”, detalló.

La ingesta de esos medicamentos hace sentir a las niñas de Manuel  sueños que parecen nunca terminar, imaginan nubes, estrellas, campos, luces multicolor, risas, muchas risas que las llevan uno y otro día a la perdición.

Noticias MVS tuvo la oportunidad de dialogar con Ericka, jovencita de 18 años de edad, quien a su corta edad, ha sido por enésima ocasión víctima de trata de personas por explotación laboral y sexual. Ahora la única diferencia es que ella pide dinero, compra fármacos, se droga y posteriormente es obligada a prostituirse, en un estado que la lleva a perder su propia dignidad.

Sus palabras -poco entendibles- reflejan contradicción, quizá por su estado de intoxicación o por su deteriorada salud, pero aún así hace referencia del sujeto que las prostituye.

“Dicen que se hace pasar por loco, pero lleva dinero y se lleva a las niñas, pero si lleva buen dinero, les da dinero; la otra vez fueron los judiciales a buscarlo y no lo encontraron.

“Nos preguntaron por él y le dijimos que no sabíamos dónde estaba incluso un judicial que me conoce, ya ves que he estado varias veces en la Fiscalía (de Trata) y me preguntó y cómo te tratan aquí en Taxqueña  y yo le dije que bien, que me tratan bien en Taxqueña”, mencionó.

Ericka “N” llega algunas veces a casa con las huellas de la degradación, golpes, brazos amoratados, rasguños y chupetones en el cuello y con los ojos rojos y a veces entrecerrados.

Navidades, Día del Amistad, Día Internacional de la Mujer o Día de la Madre, dejaron de ser fechas significativas y menos que sigan vivas en su mente;  ahora sólo le preocupa estar con el grupo de “Manuel” en Taxqueña, donde según Ericka, cohabitan tres bebés.

“Qué pienso hacer de mi vidas no sé; te digo que estoy en Taxqueña, no vivo exactamente en la calle porque yo me fui de ahí, estoy en Santo Domingo y voy a Taxqueña para ver  (a su amigo) Cristopher y a su hermano (El Manuel), sólo son mis amigos y nada más, con mi novio me quedo en un hotel”, aseguró.

Miguel Ontiveros, investigador  jurídico y consultor de la ONU para temas de delincuencia organizada trasnacional, explicó en entrevista que esta modalidad de explotación humana ha sido invisible y las autoridades enfocan sus baterías a otros objetivos definidos como antros  o casas de citas, cuando en las calles se vive la peor y más cruda realidad.

“Hagamos operativos antes que nada, antes de los bares, antes de los restaurantes, antes de los denominados antros que vayamos ahí a las calles de La Merced donde se hacen las pasarelas de niñas de 8, 9, 10, 12, y 14 años en minifaldas y las están vendiendo por 200 pesos para tener sexo oral.

“Ahí sí que hay evidencia clara, contundente y rotunda con base en el Interés Superior del Niño de que hay una explotación sexual de la niñez; después vayamos a los bares, después vayamos a los restaurantes y poco a poco vayamos avanzando para acabar con este flagelo”, puntualizó el especialista.

Es claro, dijo el doctor Ontiveros, que casos de trata conjugados con adicciones son invisibles para la autoridad, al igual que la pornografía infantil que se caracteriza por su amplia oferta y demanda en zonas diariamente abarrotadas como Arcos de Belén, Eje Central Lázaro Cárdenas y el barrio de Tepito, donde todo está a la vista de todas y todos.

De hecho el tal Manuel, robó imágenes que videograbó un pederasta que actualmente se encuentra preso por  llevar a menores de edad a su departamento donde sostenía encuentros íntimos.

“De hecho ese muchacho había participado en un robo de una casa de un padrote que también iba ahí a Taxqueña que se llama ‘Don Beto’ y de ahí se robó unos compactos de su casa, días antes de que la fiscal de trata Juana Camila Bautista lo detuviera.

“Esos CD’s tienen información de cómo eran abusadas sexualmente las niñas por ‘Don Beto’ y no sabemos si aún los tenga o los vendió”, puntualizó.

Víctimas como Ericka “N” son las que menos tienen forma de defenderse y de denunciar los innumerables agravios; hay prioridades en las políticas públicas pero al parecer este pedacito de realidad quedó no sólo en la latente vulnerabilidad  sino lo peor, en el olvido.

Juan Carlos Alarcón López (@amarilloalarcon) |