Calle Tacuba

La calle de Tacuba es una de las más antiguas de la capital, ya que sigue el trazo de la calzada que comunicaba Tenochtitlán con Tlacopan. En otro tiempo también llevó los nombres de San Andrés y Santa Clara.

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FOTO: LULÚ URDAPILLETA

El intenso tránsito de personas y de vehículos la caracterizan, debido al comercio y a la cercanía del Metro, y guarda algunos de los edificios más famosos del Centro Histórico.

En la esquina con el Eje Central se encuentra el Palacio de Correos, sede del servicio postal desde 1907. Fue diseñado por Adamo Boari y Gonzalo Garita, y resalta por su fachada de cantera blanca inspirada en el estilo gótico isabelino, además de la herrería de bronce fundida en Florencia y los detalles de escayola en el interior. En este predio estuvo el Hospital de Terceros de San Francisco, concluido en 1756 y clausurado con las Leyes de Reforma; durante el Segundo Imperio se transformó en un tribunal marcial, y luego funcionó como escuela hasta su demolición.

Justo enfrente sobrevive la residencia donde vivió el escritor y político Ignacio Manuel Altamirano, autor de Clemencia y Cuentos de invierno, ahora adaptada como un Sanborns. La casa vecina, en el número 4, se remonta a la primera década del siglo XX y hoy alberga la Escuela de Administración Pública del Distrito

Federal. En el cruce con Marconi se levanta el edificio del mismo nombre, también conocido como “Garantías”, planeado por José Espinosa y Rondero en 1909; su arquitectura refleja el gusto afrancesado que fue muy popular en la época, y en la planta baja hay una sucursal del restaurante El Cardenal.

La Plaza Manuel Tolsá se ubica en un terreno que formó parte del Hospital de San Andrés, fundado en 1779; en la capilla de este nosocomio fueron embalsamados por segunda vez los restos de Maximiliano, y ahí se apersonó Benito Juárez para atestiguar el hecho. El conjunto cerró sus puertas en 1905 y fue reemplazado por la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas.

Setenta años después, este espacio se convirtió en el Museo Nacional de Arte, cuya extensa colección amerita más de una visita; de paso hay que admirar la decoración del vestíbulo, la escalera, el Patio de los Leones y el fastuoso Salón de Recepciones, con un plafón que representa el progreso a través de diversas disciplinas y medios de comunicación. Y en el cos-
tado oriente, sobre la calle de Xicoténcatl, el Museo del Telégrafo invita al recuerdo y a la nostalgia de una costumbre casi extinta.

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FOTO: LULÚ URDAPILLETA

En el centro de la plaza está la escultura ecuestre del rey Carlos IV, el Caballito, que llegó a este punto en 1979. Aunque las circunstancias no permiten apreciarla, es una de las obras más importantes de Tolsá y ha viajado por las avenidas del primer cuadro desde 1803.

El Palacio de Minería completa el panorama. Este recinto de estilo neoclásico fue realizado por Tolsá entre 1797 y 1813 para alojar el Colegio de Minería, que después daría origen a la Escuela Nacional de Ingenieros. El recorrido no podría concluir sin una mirada al interior, que se mantiene con muy pocos cambios, como la bóveda de la escalera, creada por Emilio Dondé y Eleuterio Méndez. Destaca la Biblioteca Antonio M. Anza, en un salón que fue utilizado como laboratorio de ensaye, y un pequeño museo dedicado a Tolsá.

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Fuente: www.maspormas.com