10 ideas falsas sobre la corrupción en México

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10 ideas falsas sobre la corrupción en México

Por Jenaro Villamil

Ahora que están atoradas las leyes secundarias del Sistema Nacional Anticorrupción en el Senado y ante el entusiasmo despertado por la iniciativa de la Ley 3 de 3, aquí compartimos algunas de las ideas falsas que se difunden sobre la corrupción en México.

1.-La corrupción es cultural. El señor Virgilio Andrade, el mismo que nos recuerda a los Hobbits de Tolkien, reverberó el diagnóstico de su jefe Enrique Peña Nieto y nos señaló que el problema de la corrupción en México es “cultural”. En otras palabras, la Secretaría de la Función Pública tendría que ser Conaculta.

Es falso. La corrupción es un problema de estructura, no de cultura. Es el sistema político el que alienta, perpetúa y vuelve más compleja la corrupción.

2.-La corrupción es de los políticos. El monopolio de la corrupción no lo tienen los políticos. Ahí están los empresarios y hasta no pocos líderes sociales, sindicales y hasta religiosos que practican el arte de la corrupción.

Para mayor documentación ahí están los #PanamaPapers o los Vatilieaks o la información sobre los paraísos fiscales y el lavado de dinero en Suiza, Singapur o Estados Unidos.

3.-La corrupción se vence con la alternancia. Otra gran mentira. En los gobiernos municipales, estatales y en el federal, donde ha habido alternancias entre gobiernos del PRI, PRD, PAN y Verde -principalmente- la corrupción no desapareció con el simple cambio de siglas partidistas.

No basta cambiar de partido si no cambiamos el sistema político. La corrupción es un ADN de la clase política que no es exclusiva de un partido.

4.-La corrupción se resuelve con mejores leyes. Si así fuera, México sería el país menos corrupto del mundo. Desde la campaña de “Renovación Moral de la Sociedad”, de Miguel de la Madrid (cuando se creó la Secretaría de la Función Pública) hasta el sexenio de Enrique Peña Nieto se han hecho cientos de leyes para combatir la corrupción.

Quien hace la regla, hace la trampa, dice otra frase de la cultura política mexicana. Esto es lo que ha sucedido con tantas leyes que sólo han vuelto más compleja la corrupción.

5.-La corrupción es una herencia. Otra falsa idea. La corrupción no se hereda, se enseña. La educación en contra de la corrupción es lo que nos ha hecho falta en todos los estratos de la sociedad mexicana. Difícil cuando el mismo sistema educativo está plagado de corrupción.

Sin embargo, no sólo en el aula se enseña. La pedagogía contra la corrupción debe estar en los medios, en los centros de trabajo, en las familias, en los círculos sociales, en las iglesias y, sobre todo, en las universidades públicas y privadas.

6.-Si no tranzas, no avanzas. Es la frase consentida para justificar la corrupción. La idea de que pequeñas tranzas, compartidas y admitidas, permitirán el avance personal y de grupo es la enseñanza más antigua en la cultura trepadora de México.

La corrupción no es un avance es un retroceso. Y no hay pequeñas ni grandes tranzas. La generación del Mirreynato divulga el VIP de las tranzas porque su clasismo justifica su corrupción.

7.-La transparencia combate la corrupción. Si así fuera, nuestro país ya sería Suiza. Desde hace 14 años existe en México una Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública que recientemente se renovó en el Congreso. La transparencia no transforma el sistema, simplemente vuelve más complicados (pero no imposibles) los candados.

El error de la iniciativa Ley 3 de 3 es creer que la fórmula mágica es la transparencia que no es sinónimo de rendición de cuentas.

8.-La corrupción nunca se acabará. Esta frase es tan cierta como decir que el homicidio siempre existirá o los abusos sexuales persistirán. La corrupción existirá todo el tiempo, en todos los países, en todas las civilizaciones. La diferencia es que hay corruptos que son sancionados y otros no, incluso, se vuelven héroes nacionales y hasta sus nombres se colocan en avenidas, monumentos y edificios.

En México, la impunidad encubre a los grandes corruptos y justifica la práctica de la corrupción.

9.-La corrupción somos todos. Frase consentida de las campañas moralizantes para combatir desde la “mordida” al policía hasta los “moches”.

La corrupción no somos todos. La corrupción es el sistema. Esta es la diferencia. Si no cambiamos el sistema, la generalización de la corrupción es la mejor coartada para mantener la impunidad.

10.-Lo importante no es robar sino compartir. Tan antigua esta idea como el mismo PRI. Esta idea falsa se ha difundido en todos los partidos, a todos los niveles.

La corrupción no “comparte”, simplemente acentúa la desigualdad y consagra la cleptocracia como una forma de gobierno.

Lo importante es sancionar a quienes roben y entender que los fondos públicos no le pertenecen a los políticos o burócratas sino a la sociedad entera.

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