Vivir al madrazo: El Rocky de Tepito

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A los nueve años, el desayuno por excelencia de Roque Miraflores, hoy conocido como “El Rocky de Tepito”, de 29 años de edad, estaba aderezado con solventes como el pegamento para tubos de PVC y cigarrillos de mariguana y cocaína; un coctel que destruyó su vida.

Desde entonces, el asfalto de la calle se convirtió en un enorme colchón, los plásticos recogidos de la basura, sus sabanas, y abundantes pedazos de cartón, las cobijas para pasar la noche en la calle.

“Muy chamaco decidí salirme de mi casa, porque quería ser como los peces gordos de la mafia, que me respetara el barrio. Así todo flaco cualquier wey te pega, así es la ley del barrio”, señala.

No celebra su cumpleaños; es más, no recuerda el día y la fecha que le dijeron había nacido. Sin embargo, al cumplir la mayoría de edad y ya curtido en el viejo oficio del robo, ingresó a su peor infierno: la cárcel.

“No era la primera vez que delinquía, pero si fue la primera vez que me agarraron, luego de asaltar una tienda. Un policía que iba pasando intentó detenerme, corrí y me escondí en un basurero y desde ahí le disparé, me dieron 40 años de cárcel, pero por conducta los redujeron a 20”, explica mientras ejerce su actual labor, la de bolero en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México.

Su cuerpo es un mapamundi de historias: cada rasguño, herida y cicatriz tienen el cuento significativo de aventuras delincuenciales: “una de mis piernas tiene marcas, estuve al borde de la muerte cuando, por asaltar una gasolinera, me balearon con una escopeta, rozaron la pata (sic)”, dice.

El Rocky estuvo bajo la sombra del Reclusorio Norte y después del Penal de Santa Marta desde mediados de los años noventa a la última década del siglo pasado.

“Cuando entré al penal me puse a estudiar, aprendí inglés, para distraerme en algo; para no sentir la desesperación de estar encerrado (…) No había otra cosa que me gustara más que el hablar como gringo”, afirma.

Ahora lustra zapatos, lo que le permite hacerse de al menos 200 pesos en un mal día y hasta 800 cuando “hay gente”, cuando puede da asesorías de su segundo idioma a estudiantes de preparatoria o universidad.

Además, labora como guía turístico de extranjeros que deseen conocer algunos de los lugares más emblemáticos de la capital del país. También ofrece dos tours distintos: el clásico, que incluye una explicación de lo que representa para él la cultura mexicana: Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana, el Templo Mayor, la Torre Latinoamericana , la Basílica de Guadalupe, el Museo de Antropología e Historia, las Trajineras de Xochimilco y el Museo Frida Khalo”.

Y para quien deseé un paseo más arriesgado, Rocky lo puede llevar al corazón de Tepito, y las entrañas de La Merced; lugares en los que destacan “la Iglesia de las Prostitutas” y “el Templo de la Santa Muerte”.

Hace unos días, este hombre que tiene inscritas en su brazo izquierdo una serie de frases en inglés, alcanzó la fama porque un turista lo grabó mientras se daba a entender con holandeses, tanta ha sido la sorpresa de que este bolero hable a la perfección el idioma que ha sido viralizado en las redes sociales.

https://youtu.be/FCHSfowkPOI

Hoy Estado de México