Ese gris del cielo no sólo tapa el sol: provoca cáncer, daña tus pulmones, tu corazón, tu cerebro…

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Durante la presentación antier del Observatorio Ciudadano de Calidad del Aire en la Ciudad de México, expertos en la materia alertaron que las personas que viven en situación de pobreza son más susceptibles a desarrollar los problemas de salud que se generan por la mala calidad del aire. Lo anterior a consecuencia, entre otras cosas, del estatus nutricional de esa población que se traduce en la deficiencia de macronutrimentos, relacionada con el incremento en la mortalidad por enfermedades respiratorias e impacto en los pulmones.

La mala calidad del aire provoca año con año alrededor 3.7 millones de muertes prematuras en todo el planeta, además de distintos problemas de salud, que van desde problemas respiratorios, cardiovasculares e incluso neurológicos. Por si fuera poco, de acuerdo con especialistas en materia, las personas que se encuentran en los niveles socioeconómicos más bajos tienen mayor riesgo de enfermar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló a la mala calidad del aire, en 2014, como el riesgo medioambiental más importante a escala global. En México, datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) arrojaron que durante 2010 fallecieron 17 mil personas a consecuencia de dicho problema.

José Luis Texcalac Sangrador, investigador en salud ambiental en el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), subrayó que de haberse considerado la recomendación de la OMS de no rebasar los 20 ug/m3 como promedio anual de partículas PM10, en el año 2010, en México se habrían evitado cerca de 17 mil muertes en la población de 30 años y más.

Asimismo, destacó que Zona Metropolitana del Valle de México fue la de mayor impacto con aproximadamente 9 mil muertes y Salamanca la menos afectada con cerca de 70 muertes. Las ciudades analizadas en el estudio “Evaluación de impacto en salud por exposición a contaminantes atmosféricos criterio en 26 ciudades de México”, señaló el investigador, correspondieron a Celaya, Chihuahua, Guadalajara, Irapuato, Juárez, León, Monterrey, Salamanca, Tijuana, Toluca, ZMVM y Mexicali.

La población más susceptible a presentar daños en la salud derivados de la contaminación, es la que se encuentra en condiciones de pobreza, gente que vive y/o trabaja cerca de vías de alto tránsito vehicular, quienes realizan actividad física al aire libre, personas fumadoras, mujeres embarazadas, niños con asma, adultos mayores, entre otros, de acuerdo con Texcalac Sangrador.

El experto señaló que la calidad del aire está asociada con el incremento de mortalidad (tasa de muertes producidas en una población durante un tiempo dado, en general o por una causa determinada, de acuerdo con la Real Academia Española) y morbilidad (proporción de personas que enferman en un sitio y tiempo determinado, según la misma fuente) por problemas cardiovasculares, enfermedad isquémica del corazón; problemas respiratorios y cardiopulmonares; algunos tipos de cáncer, efectos reproductivos, del desarrollo y neurológicos; nacimiento prematuro, retraso en el crecimiento intrauterino, bajo peso al nacer, síndrome de muerte temprana y mortalidad infantil; así como diabetes, alzheimer, y susceptibilidad genética.

Los componentes más dañinos que se encuentran en el aire son el dióxido de azufre y de nitrógeno; cobalto, benceno, ozono, plomo, así como las partículas PM10 y PM2.5.

El dióxido de azufre (SO2), principal causante de la lluvia ácida, ocasiona enfermedades como broncoconstricción, bronquitis y traqueítis, además de recrudecer las enfermedades respiratorias existentes.

El dióxido de nitrógeno (NO2), causado principalmente por los vehículos motorizados y las plantas eléctricas, provoca irritación en las vías respiratorias; bronquitis y pulmonía; además reduce significativamente la resistencia respiratoria a las infecciones.

Por su parte, el cobalto (CO), inhabilita el transporte de oxígeno hacia las células; provoca mareos, dolor de cabeza, náuseas, estados de inconsciencia e incluso la muerte.

El benceno causa efectos nocivos en la médula ósea, es asociado con el desarrollo de leucemia meloide y daña el sistema inmunológico; además, en la mujeres puede llegar a provocar irregularidades en la matriz, mientras tanto, en embarazadas, la sustancia puede pasar de la madre al feto.

El ozono (O3) irrita el sistema respiratorio, reduce la función pulmonar y agrava el asma, asimismo inflama y daña las células que recubren los pulmones, agrava las enfermedades pulmonares crónicas e incluso puede llegar a provocar daño pulmonar permanente, por lo que se asocia directamente con los incrementos en la mortalidad.

El plomo (Pb) puede causar retraso en el aprendizaje y alteraciones de la conducta. Mientras, las partículas PM10 agravan los problemas de asma, y favorecen las enfermedades respiratorias y cardiovasculares. En mujeres embarazadas, pueden ocasionar disminución en el tamaño del feto y, una vez nacido, reducción de la función pulmonar. En todos los grupos de población es asociado directamente con los incrementos de la mortalidad.

Las partículas PM2.5 con capaces de ingresan a la región más profunda del sistema respiratorio, por lo que empeoran el asma, reducen la función pulmonar e incluso están asociadas con el desarrollo de la diabetes, así como efectos negativos similares a los que provocan las PM10.

POBRES, LOS MÁS AFECTADAS POR LA POLUCIÓN

Durante la presentación ayer del Observatorio Ciudadano de Calidad del Aire, en la Ciudad de México, el investigador José Luis Texcalac señaló que un nivel socioeconómico bajo, o sea, quienes viven en condiciones de pobreza, provoca que las personas sean más susceptibles a desarrollar los problemas de salud que se generan por la mala calidad del aire.

Lo anterior a consecuencia del estatus nutricional, mismo que se traduce en la deficiencia de macronutrimentos, relacionada con el incremento en la mortalidad por enfermedades respiratorias e impacto en los pulmones, señaló.

Texcalac Sangrador explicó que al existir “un déficit nutricional, simplemente el menor consumo de antioxidantes provoca que haya un mayor riesgo, por ejemplo, por exposición a ozono. Por eso [la condición de pobreza] provoca que el riesgo sea mayor”. Detalló que las personas de menores ingresos tienen a veces las ubicaciones de vivienda menos favorables, justamente porque se encuentran en lugares donde las concentraciones de contaminantes son mayores.

“Cuando se hacen análisis de cuáles son los efectos de un contaminante y se realiza un ajuste de cuáles son las que tienen los niveles socioeconómicos menores, la gente con menor nivel socioeconómico presenta mayor riesgo”, dijo el especialista.

En cuanto a la ubicación geográfica, destacó que el mayor número de muertes evitables se encuentra en la Zona Metropolitana del Valle de México, sin embargo, “mucho se debe a que hay una mayor cobertura de estaciones de monitoreo y una mayor población cubierta. Hay otras ciudades donde tenemos un menor número de muertes evitables, pero la cobertura de las ciudades dada la distribución de su red de monitoreo es limitada, por ende es posible cubrir pocos municipios”, agregó.

Texcalac Sangrador comentó que en la Ciudad de México la concentración de partículas PM10 se asocian con el incremento del riesgo de 2 por ciento en la mortalidad y las causas específicas radican en padecimientos cardiopulmonares, respiratorios, cardiovasculares, así como infarto cerebral y EPOC. En el caso del ozono, reveló, existe una “asociación significativa con el incremento del riesgo de mortalidad”.

Ivette Lira

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