“Rehén de sí mismo”

En estos cinco meses de gobierno, el presidente López Obrador se ha ido convirtiendo en rehén de sus ocurrencias, promesas de campaña y conferencias matutinas. No se ha dado cuenta que no es lo mismo ser oposición que ser gobierno; lo que antes como oposición, eran protestas y descalificaciones, ahora como gobierno, se le han convertido en marchas, bloqueos y demandas.

Hay varios focos rojos que él mismo provocó y que amenazan la estabilidad y la paz del país.

Su política de puertas abiertas a las caravanas de inmigrantes centroamericanos se ha convertido en una seria amenaza para la estabilidad, seguridad y paz en los estados de Chiapas y Oaxaca y ha provocado una reacción del gobierno de EU que está dificultando el paso de personas y productos, afectando seriamente la economía y el empleo en los estados del norte.

Su decisión de no aplicar la ley para impedir bloqueos, está provocando que sean más frecuentes cada día y que cualquier grupo aproveche esa pasividad para radicalizar sus demandas como ha sucedido con los bloqueos de la CNTE y con la toma de casetas.

Su compromiso de echar abajo la Reforma Educativa lo ha hecho rehén de los maestros de la CNTEy lo obligó a ordenar a su gabinete que viole la ley, por otro lado, su decisión de acabar con el sindicalismo oficial va a provocar huelgas y demandas laborales permanentes que desestabilizarán a las empresas e instituciones, como sucedió en Tamaulipas y sucede en la UAM.

Su decisión de suspender el aeropuerto de Texcoco y de construir el de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas y el tren Maya, además de que provocará grandes pérdidas, pondrá en riesgo la calificación financiera del país.

Su insistencia en contra de todas las predicciones, de que la economía crecerá este año más de 2%, así como su rechazo a las cifras oficiales del IMSS sobre nuevos empleos, muestran a un presidente alejado de la realidad, que no está dispuesto a rectificar.

Su confrontación con el Congreso, con los organismos autónomos, la sociedad civil, los medios de comunicación y con el que no esté de acuerdo con él, así como la centralización del poder en su persona, descalificando a su gabinete, divide al país y está provocando inestabilidad y parálisis del gobierno.

No entiende que la división de poderes en una democracia obliga a la colaboración y no a la confrontación, no entiende que la democracia se debilita con la violación a la ley y no entiende que la responsabilidad del gobierno no puede recaer en una sola persona que pretende gobernar desde sus conferencias matutinas y a través de consultas populares.

La falta de acción del gobierno para poner orden, la confrontación, la continua violación al estado de derecho y su desprecio a la ley y a las instituciones están creando caos y violencia que no sabemos hasta dónde puede llegar.

Paradójicamente un presidente que ganó con más de 50% de la votación y tiene el apoyo de más del 70% de la gente se está convirtiendo en un presidente débil, rehén de sus promesas, conferencias, mentiras, ocurrencias y de grupos sociales que le han tomado la medida.