Las 3 del día

Ana Gabriela Guevara

Las becas amigas de Guevara

Alejandro Sánchez

En medio de fuertes acusaciones por su favoritismo a determinados atletas, Ana Gabriela Guevara, titular de la Conade, no pudo aclarar durante una comparecencia de más de cuatro horas ante diputados de la Comisión del Deporte, por qué reduce o aumenta becas a deportistas sin tomar en cuenta los resultados de sus competiciones.

¿Cómo es que una atleta que cuenta con las mejores marcas en natación a nivel internacional, lo cual prácticamente la mete en los próximos Juegos Olímpicos, tiene un apoyo menor frente a otra nadadora que es buena, pero cuyos tiempos no le dan para las máximas justas deportivas y recibe casi el doble, 30 mil pesos, de apoyo al mes?

Melissa Rodríguez está ranqueada en el lugar 30 del mundo, lo cual la convierte en una posibilidad real para estar nadando una semifinal olímpica, situación que no sucede desde que el Tibio Muñozlo hiciera en 1968. Melissa, de Chihuahua, se ha enfrentado cinco veces a la campeona olímpica y récord mundial y es la única nadadora mexicana tiempo A con 31.22 segundos en 50 metros pecho, 1:07 en 100 metros pecho y 2:25 en 200 metros pecho.

En cambio, Liliana Ibáñez tiene una becada de 30 mil pesos por haber obtenido medallas de bronce y plata en los Centroamericanos. El detalle es que el tabulador de becas de la Conade, tratándose de los Centroamericanos, sólo otorga beca al deportista que obtenga medalla de oro, pero Ibáñez, de Guanajuato, no obtuvo oro. Además, los logros de Ibáñez son en cursos cortos (25 m) no en cursos largos (50 m), donde destaca Melissa. Los argumentos los ofreció Miguel Alonso Riggs, diputado del PAN y basquetbolista profesional, antes de que otros cuatro legisladores de diferentes partidos se sumaran a su punto.


La clase media en la 4T

Se enriquece clase media en 15 años

Alejandro Cacho

Desde hace un año, cuando López Obrador ganó la elección presidencial, ha habido una clara y pronunciada contracción de la economía. Algunos dirán que es la inercia heredada del gobierno anterior. Sí, pero la tendencia aumentó y no se ve para cuándo termine o se revierta.

Estudios recientes indican que la gente ha dejado de gastar porque no tiene confianza en el futuro; porque no sabe si conservará su empleo y duda que mejorarán sus ingresos.

Hoy, quién tiene un trabajo asalariado, incluso pequeños y medianos empresarios dejaron de ser la clase media del país para convertirse en fifís. Sí, aquel que tiene un crédito hipotecario; quien compró un coche nuevo; quien comenzó a vacacionar en avión; quién aspira a mudarse a una casa mejor; quien puede pagar colegiaturas para sus hijos, es un fifí. Según el concepto del Presidente, “son fantoches, conservadores, sabelotodo, hipócritas, doble cara.

Un junior de nuestro tiempo, un conservador. Alguien que no quiere un cambio, que está a favor de un régimen autoritario y que finge ser liberal”. Y justo de ese tamaño es el repudio del pueblo bueno, quienes han sido más afortunados, pero que, al final de cuentas, también son mexicanos.

Alguien debería decirle al Presidente que esa clase media, esos fifís, son lo mejor que puede tener la economía de cualquier país. Una clase media robusta, grande y poderosa es el motor de una economía sana. Compra, pide créditos, viaja, come en restaurantes, compra ropa, muebles, etcétera. Su consumo alimenta a los negocios que, a su vez, dan empleos.


Calderón, el detestado retador de AMLO

Odebrecht

Álvaro Delgado

Con una turbia deuda de 10 millones de pesos que arrastra Margarita Zavala ante el INE por su infecunda candidatura presidencial y sin ingresos propios tras la cancelación de su pensión de 200 mil pesos al mes, aunque con una escolta que suplicó, Felipe Calderón le disputa al PAN el papel de “la oposición” al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Además de su vieja rivalidad con López Obrador, que no nace en la sucia elección de 2006, sino desde que diez años antes presidieron los partidos a los que pertenecían —PRD y PAN--, Calderón capitaliza el extravío de la dirigencia panista y se monta en toda agenda para colocarse como jefe del frente opositor a la Cuarta Transformación.

Y aunque mediáticamente tiene todos los espacios para decir lo que quiera sin ser cuestionado sobre su destructora gestión sexenal, porque repartió –igual que Enrique Peña Nieto— casi 40 mil millones de pesos a medios y periodistas, además de otras canonjías, Calderón no goza de aprecio popular, como lo acredita México Libre, el partido que construye para sí mismo.

Las cifras oficiales del INE establecen que, hasta el 2 de julio –a un año del triunfo de López Obrador–, México Libre es un fiasco: Lleva sólo 19 de las 200 asambleas distritales que debe celebrar a más tardar el 30 de noviembre de 2019, cada una con mínimo 300 afiliados. Es decir, el proyecto de Calderón lleva un avance de sólo 9.5%.

Conforme a las reglas del INE, todas las organizaciones que buscan convertirse en partido político deben afiliar a 233 mil 245 ciudadanos, pero Calderón sólo ha reclutado a 15 mil 475 mexicanos con credencial de elector, es decir, sólo el 6.61%.


Las tres del día es un ejercicio de compartir columnas que tratan los temas más importantes del día. Pueden leerse en su totalidad en los links correspondientes.

One Comment

  1. TERESA ORTEGAt

    No tiene porque extrañarles que López Obrador no haga caso de recomendaciones de la CNDH, él siempre dijo que al Diablo con las instituciones, es un ególatra y solo acepta lo que el propone y dice, y si no estas de acuerdo con él pues eres un ¨fifi, enemigo del pueblo

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