Las 3 del día

Cuidado con Jaime Bonilla

Ana Paula Ordorica

En mi columna de ayer hacía mención del caso de Baja California, en donde la legislatura local le aprobó al gobernador de Morena, Jaime Bonilla, que su periodo se extienda para durar cinco años y no dos, que fue el tiempo para el cuál lo eligieron los bajacalifornianos el pasado 2 de junio.

El Congreso había determinado desde 2014 que quien ganara las elecciones del 2 de junio de 2019 duraría dos años en el cargo, con la intención de hacer concurrentes los comicios locales y federales en 2021. Pero Bonilla, quien desde antes de la elección tenía casi veinte puntos de ventaja sobre el segundo lugar, el candidato del PAN, Oscar Vega Marín, no estaba conforme con esta regla electoral. Intentó hasta el último momento que el Tribunal Electoral local modificara la regla para dejar la gubernatura de un sexenio. El PAN impugnó este intento de Bonilla.

Hasta cuatro días antes de la elección estaba en duda si el Tribunal Electoral Federal resolvería en favor del PAN, que pedía no modificar esta regla plasmada en la Constitución, o de Bonilla. El fallo fue mantener la gubernatura en dos años.

Aun después de haber recibido su constancia como gobernador electo, Bonilla no se dio por vencido. El 14 de junio presentó un recurso para echar atrás el dictamen que resolvió que el periodo de su mandato duraba dos años. Finalmente, el lunes pasado se salió con la suya con el extraño apoyo del PAN en el congreso local para ampliar su mandato de dos a cinco años.

La Cámara de Diputados local está integrada por tres diputados de Morena; cinco del PRI; una del PRD; una del PT; uno de Movimiento Ciudadano; dos de dos partidos locales y 12 del PAN. Por ello, sin el apoyo del PAN, la ampliación del mandato de Bonilla era imposible. Pero resulta que 9 de los 12 diputados del PAN, además del resto de la legislatura, votaron en favor de ampliarle el mandato a Bonilla, lo que apuntaba en mi columna de ayer.


La descomposición de Notimex

Carlos Marín

El uso faccioso de Notimex delata una obviedad que escandaliza: la descarada conversión de una institución informativa del Estado en un vulgar medio de golpeteo político y propaganda gubernamental. Son ya varios los despachos en que muestra los calzones cochinos al hacer, no de la información, sino del activismo oficioso, su giro principal.

A mediados de mayo, por ejemplo, al ocuparse de la presentación de los volúmenes 1 y 2 de La ciudad oculta, de Héctor de Mauleón, difundió esta marranada: Bostezos de decepción entre el público. Aun así, tuvo que escuchar al presentador decir que ‘es una prosa nítida, seria y absolutamente bien hecha porque este autor investiga todo lo que escribe’. Cuando parecía que la miel se había agotado, vino una comparación más que dejó atónitos, pasmados y boquiabiertos a los asistentes (que se dijera que el autor pertenece a la estirpe de Artemio de Valle Arizpe, Luis González Obregón y José María Marroqui).

La descomposición de la agencia hiede cuando su dicotómica directora (en su cuenta “personal”), Sanjuana Martínez, la emprende contra quienes critican su desaseado desempeño, comenzando por su ofendido “acosador profesional” Héctor de Mauleón (siguiendo con Joaquín López-Dóriga, León Krauze, Gabriel Guerra y los que se acumulen).

Hace tres semanas Notimex disparó contra el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y un grupo nutrido de creadores. En el texto se denunció al escritor Fabio Morábito por haber recibido becas del Fonca en seis ocasiones. Para cometer la canallada, a la agencia no le importó que unos días antes la secretaria federal de Cultura, Alejandra Frausto, había posado junto al autor que había sido reconocido con el Premio Xavier Villaurrutia.


¿Quién es el líder del grupo radical en el gobierno?

Luis Cardenas

Luego de la sorpresiva renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda y con la vorágine de reacciones y expresiones, sobra decir que ninguna, por más noble que lo intentase, terminó siendo ciento por ciento halagüeña.

Se han abierto varios debates en la palestra nacional: ¿sabía algo Urzúa, de tal tamaño, que prefirió ya no enfrentar?, ¿viene una crisis nivel 94?, ¿88?, ¿será Arturo Herrera una voz autorizada que cuente con el respeto del Ejecutivo o, simplemente, un florero al que se le convence con verbo?, ¿el nuevo Secretario de Hacienda tiene los arrestos suficientes para que se le cuadre, como debería de ser, el gabinete entero?, ¿influye en Pemex lo suficiente como para modificarles el Power Point que los ridiculizó hace un algunos meses?, ¿influye en la CFE lo suficiente como para llevar las riendas de la negociación de gasoductos que pone en jaque la sustentabilidad energética de la región y, por ende, su estabilidad económica?, ¿aguantará el paquete?, ¿durará más que Urzúa?

Entre tantas preguntas, se ha dibujado con mayor énfasis y claridad la existencia de dos grupos en el gobierno de la Cuarta, si nos vamos por lo maniqueo podrían considerarse como los “buenos” y los “malos”, los “ángeles” y los “demonios”, los “rudos” y los “técnicos”, pero eso sería moralino y poco imparcial porque, al final, son simplemente dos visiones diferentes de ver al país y a la economía: son los “moderados” y los “radicales”


Las tres del día es un ejercicio de compartir columnas que tratan los temas más importantes del día. Pueden leerse en su totalidad en los links correspondientes.