Las 3 del día

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Robles y los 800 millones para el gobierno de Borge

Raúl Rodríguez Cortés

La semana entrante, no se sabe aún si antes o después del próximo jueves 8 de agosto, día en que comparecerá ante un juez federal por las acusaciones de la llamada “estafa maestra”, Rosario Robles Berlanga deberá responder también ante la justicia de Quintana Roo.

La Fiscalía de ese estado la acusa de participar en el desvío de recursos hacia empresas fantasma, a través del Sistema Quintanarroense de Comunicación Social (SQCS) —en un mecanismo similar al de la “estafa maestra” o acaso parte de él— con los que se habrían financiado campañas políticas priistas y/o enriquecido a funcionarios del gobierno del hoy procesado exgobernador Roberto Borge Angulo.

Y es que entre el 27 de noviembre de 2015 y el 18 de agosto de 2016, el SQCS facturó a la Sedatu, entonces bajo el mando de Robles Berlanga, 806 millones 616 mil 882 pesos por trabajos que ni se ejecutaron en dicha dependencia del estado ni participó su personal o equipo.


¿Solo Rosario Robles?

Rosario Robles
Imagen de Proceso

Elisa Alanís

Hay algunas áreas del gobierno federal y autónomas que podrían convertirse en punta de lanza de la transformación del país.

Lo que está sucediendo en la Fiscalía General de la República, con Alejandro Gertz Manero, y en la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, con Santiago Nieto, haría la diferencia.

Cualquier tensión que exista entre ambos, debe ser superada. Están realizando una labor importante en conjunto.

Como importante también es el trabajo en la Secretaría de la Función Pública, con Irma Eréndira Sandoval, y lo que pronto sabremos de la Fiscalía Anticorrupción a cargo de María de la Luz Mijangos.

En este espacio cuestioné la tardanza de la FGR para detener a Mario Marín. El propio organismo respondió sobre la presunta red que lo alerta.

Hoy pregunto, ¿por qué apuntan solo a funcionarios e instituciones ligadas a Rosario Robles?

¿Investigarán a más exsecretarios y subalternos nombrados en la llamada Estafa Maestra?


¿Cómo arranca la Guardia Nacional?

Alejandro Hope

Cada tres meses, el Inegi levanta la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana (ENSU). Es un instrumento que, en la definición del Instituto, “enfoca la medición de percepciones y experiencias sobre la seguridad pública en zonas urbanas”. El ejercicio cubre a 70 ciudades que agrupan aproximadamente a la mitad de la población del país.

La ENSU incluye preguntas sobre percepción de seguridad, expectativas sobre la evolución del delito y victimización en el hogar, entre otros temas. Incorpora además un módulo con preguntas sobre la percepción de los ciudadanos sobre diversas instituciones de seguridad.

En la más reciente edición de la ENSU, publicada hace un par de semanas, se añadió a la Guardia Nacional (GN) a la lista de instituciones evaluadas por la ciudadanía de zonas urbanas. Permite por tanto tener una fotografía del arranque de la nueva corporación en la percepción pública. Van algunos apuntes:

1. Menos de una tercera parte (29.1%) de la población en los principales centros urbanos del país identifica siquiera a la Guardia Nacional (GN). Esto no sorprende, ya que la encuesta se levantó en junio antes del inicio formal de operaciones de la nueva corporación. Pero sí sugiere que el largo debate sobre la creación de la Guardia fue un asunto de minorías.

2. Entre los que sí conocen a la GN, 76.1% manifiestan tener algo o mucha confianza en la corporación. Y eso se ve muy bien hasta que se le compara con el nivel de confianza en la Marina y el Ejército (88.4% y 84.9%, respectivamente). Dicho de otro modo, el cambio de uniforme y adscripción de los militares se tradujo en una pérdida de 9 a 13 puntos porcentuales en la confianza de la población.


Las tres del día es un ejercicio de compartir columnas que tratan los temas más importantes del día. Pueden leerse en su totalidad en los links correspondientes.