El secreto detrás del NAIM

Cancelar nuevo aeropuerto

Alejandro Cacho

La cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco es el más grave error del principiante gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Ésa es una de las razones -la más importante sin duda-, cada vez que se explican las malas evaluaciones que hasta ahora ha recibido la política económica mexicana.

Del lado del gobierno, la corrupción fue la causa, dicen. Sin embargo, hasta ahora no se ha exhibido una sola prueba.

El presidente López Obrador deslizó la versión de que en torno del proyecto había un enorme negocio inmobiliario cuyos beneficiarios habrían sido ex funcionarios del gobierno de Peña Nieto.

¿Por qué el Presidente no ha dado un solo dato sobre esa denuncia? Ésa podría ser una buena pregunta para la conferencia mañanera.

Touché tuvo información de primera mano sobre el proceso desde el principio del proyecto.

El equipo cercano de Enrique Peña Nieto quiso evitar que el proyecto insignia del sexenio se le desmoronara entre las manos como ocurrió en el sexenio de Vicente Fox. Una vez definida la dimensión de la obra, lo primero fue comprar todas las tierras para que el gobierno federal no tuviera un solo problema, una vez anunciado el proyecto.

En primera instancia, el responsable de semejante labor fue un hombre de todas las confianzas de Enrique Peña Nieto.

Luigi, viejo y cercanísimo amigo del expresidente, de pocos escrúpulos. Su primer objetivo fue conseguir a alguien que ‘operara’ el asunto. Comisionó a un profundo conocedor de la zona de Texcoco, sus tierras, sus ejidatarios, sus conflictos y sus filias y fobias partidistas. Lo llamaremos AA.

El proceso de compra de tierras se llevó varios meses. AA tejió fino para evitar sobresaltos una vez anunciada la obra del flamante Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco.

Cuando se lograron los acuerdos con los propietarios de las tierras, se ordenó a la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) comprarlas.

Claro, dicen las fuentes, el precio final ya incluía una comisión.

Una vez concluida esa primera etapa, vino un segundo paso que se convirtió en el enorme negocio por el que López Obrador decidió cancelar el aeropuerto.

De eso le hablaré mañana.