La F1 seguirá con un modelo de financiamiento diferente

Gustavo Armenta

Resultó impresionante la cantidad de cámaras de televisión, fotógrafos y reporteros que había ayer en el patio del Antiguo Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México, durante el anuncio oficial de que la carrera de Fórmula 1 se realizará en esta urbe durante tres años más, por lo menos.

Tal cantidad de representantes de todo tipo de medios de información demostraba fehacientemente la importancia mediática que tiene este evento de carreras de autos y la expectación que se levantó en nuestro país desde que el nuevo gobierno federal y el de la capital dieron a conocer que ya no aportarían fondos para continuar patrocinando este espectáculo deportivo.

De acuerdo con la explicación que dieron entonces las autoridades, se entendía muy bien que, después de 23 años de haberse ido, en 2015 la F1 hubiera regresado a México, ya que se trata del evento más importante a nivel mundial en cuanto a carreras automovilísticas, con gran cobertura en los medios de comunicación más destacados a nivel internacional y que atrae la atención de alrededor de 515 millones de personas de todo el orbe en 24 idiomas, además de que influye en el crecimiento económico de las ciudades y en el posicionamiento de los destinos en ese universo de potenciales visitantes.

También afirmaron que la F1 ha contribuido a incrementar la derrama económica en la Ciudad de México durante los días que se lleva a cabo, al atraer a turistas nacionales y extranjeros que aumentan la ocupación hotelera no solo aquí, sino también en sitios turísticos aledaños a la capital.

Y sí, así ha sido. Hasta el momento, desde 2015 se han realizado cuatro de estas carreras y, si revisamos los números, los resultados son muy tentadores: en conjunto sumaron un millón 300 mil asistentes; generó un derrama económica de 30 mil 800 millones de pesos y casi 40 mil empleos temporales; y se ha transmitido a 200 países, con una cobertura informativa de dos mil 400 horas a nivel mundial.

Todo esto está muy bien, ni como refutarlo. Lo que no se justificaba es que, en una nación con tantos rezagos sociales, fuera el gobierno el principal patrocinador de este evento.

Esto se hizo a través del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) —que la actual administración federal decidió liquidar desde el inicio de su gestión— que firmó un contrato por cinco años, aportando nada menos que 213 millones 279 mil dólares.

Desde que se dio a conocer la decisión de finiquitar el CPTM y, por lo tanto, el cese de los patrocinios gubernamentales a todos los eventos masivos en los que participaba, las críticas fueron muchas, pero los argumentos de tal decisión eran sencillos: ¿por qué el gobierno tiene que invertir en un negocio que, a final de cuentas, era de particulares, por más promoción que el evento produjera para el país?

Y, a final de cuentas, la invitación también resultaba sencilla: si la F1 es tan buen negocio, está la puerta abierta para que lo tome por completo el sector privado.

El desenlace fue que, efectivamente, un grupo de empresarios, con la adhesión de marcas comerciales muy poderosas a nivel global, decidieron entrarle y tomar la estafeta de la carrera de autos por tres ediciones más, pero ahora ya bajo un nuevo modelo de financiamiento, en el cual ya no habrá recursos públicos.

Así, con este novedoso modelo de sustento, son altas las expectativas para las carreras que se llevarán a cabo en 2020, 2021 y 2022, porque no hay que olvidar que la que se efectuará este 2019, aún entra en el contrato por cinco años que se firmó con anterioridad.

Por lo pronto, lo que se espera del evento en este 2019 también es muy optimista, con base en los resultados obtenidos en los cuatro años previos.

Los organizadores calculan que tendrán una asistencia de 335 mil espectadores y una derrama económica superior a los 14 mil millones de pesos, con la generación de diez mil empleos temporales.

En la parte turística, las autoridades esperan la llegada de más de 19 mil turistas que se hospedarán en hotel, de los cuales 14 mil 500 serán nacionales y cuatro mil 700 extranjeros, lo que significará un incremento de ocho por ciento, con respecto a la semana previa.

Sin duda, el desenlace de esta historia es positivo para todos: gobierno federal, local, iniciativa privada y, sobre todo, para los espectadores que son aficionados a éste que es uno de los espectáculos deportivos más llamativos que existen.