Giuliani y aquel debut chilango

Alto a la inseguridad en México

Barbara Anderson

Hace 17 años, en agosto de 2002, el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani firmaba el primer contrato internacional de su nueva agencia de servicios privados. La empresa se llamaba Giuliani Partners (hoy Giuliani Security & Safety, GSS) y el primer cliente era el DF.

Su empresa —de la que no se ha retirado a pesar del conflicto de interés que significa asesorar a países y empresas mientras es el abogado personal de Donald Trump— está valuada en 100 mdd.

GSS ofrece asesorías en reformas judiciales a distintos niveles de gobierno alrededor del mundo, análisis de riesgos y seguridad (públicos y privados), investigaciones de alto nivel para estados y multinacionales y manejo de crisis de alto impacto. Después de su respuesta al atentado del 9/11, su firma ofrece “soluciones para responder a incidentes criminales, actos de terrorismo, incendios o desastres naturales, donde gobiernos o corporaciones requieran planes integrales, protocolos claros y empleados altamente capacitados para responder a la amplia variedad de asuntos de salud, seguridad y economía”.

Su mejor producto es aún el de “Las ventanas rotas”, un modelo de tolerancia cero al delito que aplicó con éxito en la Gran Manzana y que lo catapultó como uno de los mejores alcaldes del mundo. Hasta 2001 (dejó su puesto en diciembre de ese año) su sueldo anual era de 195 mil dólares. El año pasado su fortuna rondaba los 45 mdd. ¿Cómo logró aumentar su patrimonio? Con el lanzamiento en enero de 2002 de GSS.

En esos momentos, Andrés Manuel López Obrador era alcalde del DF y Marcelo Ebrard su secretario de Seguridad Pública. Ambos necesitaban dar un golpe de efecto ante la escalada de inseguridad que vivía la capital.

Firmaron con Giuliani un contrato por 4.3 mdd, que según Ebrard fueron aportados por la IP, la mayor parte por Moisés Saba (aunque según The New York Times fue Carlos Slim, como parte de su plan de recuperar a pleno el Centro Histórico).

Meses de consultoría terminaron con un informe final de 146 recomendaciones. Esa propuesta se enfocaba en que “la clave para abatir la corrupción de los cuerpos policiacos y el crimen mismo, es la rendición de cuentas, lo que implica que los jefes policiacos se harán responsables por lo que sus departamentos hagan o dejen de hacer”.

Hoy, los clientes de GSS incluyen al estado brasileño de Amazonas (de candidatos con probada corrupción), el reino árabe de Bahrain (plagado de crímenes contra los DH), El Salvador y Honduras (en conflicto con sus caravanas migrantes con EU), el Congo y Colombia.

Y su ejemplo de éxito sigue siendo aquel primer trabajo en el DF.

¿Habrá que actualizarlo a Giuliani?

Según el Inegi, durante 2003 se denunciaron mil 912 homicidios dolosos en el DF y solo en el primer semestre de este año, la cifra fue de mil 62.

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