Las 3 del día

mireles viola derechos políticos

El subsecretario que se manda solo

Pablo Hiriart

 Si el subsecretario de Gobernación Ricardo Peralta es un desobediente de la Constitución, lo debieron haber frenado antes y, por sus sonoras reincidencias, tendría que ser cesado.

¿Por qué sigue en el puesto, a pesar de que viola la Carta Magna, como dijo ayer el Presidente?

¿Se manda solo?

¿O es la mano que usa el gobierno para violentar la ley, como en efecto lo ha hecho?

Muy bien que el Presidente haya desautorizado las reuniones del subsecretario de Gobernación y grupos armados de autodefensa, y que “se la ha pedido que se ajuste a lo que establecen la Constitución y las leyes”.

Tardía la aclaración, pues habría sido muy claro que le hubieran llamado la atención hace un par de semanas, cuando se reunió en Tamaulipas con la Columna Armada Pedro J. Méndez, encabezados por su líder, que tiene orden de aprehensión.

Ese grupo en armas al que visitó el funcionario, además, está vinculado al Cártel del Golfo.

¿Por qué no lo conminaron a respetar la Constitución cuando fue a Tamaulipas a reunirse con los miembros de ese grupo armado, con ligas con el narcotráfico?

No lo hicieron porque el gobierno tiene simpatía por los grupos ilegales.


Morena: las puñaladas y el riesgo para 2021

Raúl Rodríguez Cortés

La lucha por el poder en Morena se empezó a dirimir a puñaladas. Ya se vio en la confrontación Monreal-Batres en el Senado, donde no se vislumbra aún que la fractura se encamine a la sanación. Pronto se verá, además, en las decisiones por tomar para la gobernanza de la Cámara de Diputados. Y, después, en la elección de la dirigencia nacional morenista, fondo de esa lucha fratricida que podría descarrilar a la locomotora 4T que, tras irrumpir avasallante en los comicios federales del año pasado, parece conservar hasta ahora el peso de la marca.

El proceso de renovación de los órganos internos de Morena ha superado hasta ahora los fuertes jaloneos a que dieron lugar los términos de la convocatoria y el padrón de militantes. La convocatoria finalmente se aprobó y el padrón será auditado. Pero en él, con los registros cerrados desde el 20 de noviembre de 2017, no están todos los que son ni son todos los que están, por lo que las posibilidades de impugnación siguen siendo amplias y con ellas, el riesgo de que el proceso entero pueda ser deslegitimado.

En una primera etapa, a partir del próximo 12 de octubre, se realizarán los congresos distritales, estatales y nacional que seleccionarán a los 200 integrantes del Consejo Político que, en el Congreso Nacional Ordinario, a celebrarse el 23 y 24 de noviembre próximos, elegirá a los 21 integrantes del Comité Ejecutivo Nacional.

Entre los personajes de peso que pugnan por imponer a una mayoría de consejeros están, entre otros: Gabriel García, actual coordinador de los superdelegados estatales del gobierno federal y quien fuera secretario de Organización de Morena durante la elección, pieza clave en el triunfo de AMLO y sin duda el de mayor peso político después del presidente; Higinio Martínez, con gran ascendencia en la voluminosa militancia del Estado de México; los hijos de López Obrador (José Ramón, con peso en el Edomex; Andy en la ciudad de México y Gonzalo en Veracruz, Tlaxcala y Chiapas); Yeidckol Polevnsky, actual presidenta de Morena con fuertes respaldos en todo el país; Berta Luján, actual presidenta del Consejo Nacional y cercanísima al presidente durante los últimos 20 años; Rocío Nahle, actual secretaria de Energía, con importantes apoyos en Veracruz; y Marcelo Ebrard, ahora con poca ascendencia por la gran cantidad de tareas que se le han encomendado al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores.


La perredización de Morena

Manuel López San Martín

El partido se ha partido. Morena camina rápidamente a convertirse en la nueva versión del PRD, su antecedente partidista más inmediato. Entre tribus y grupos que confluyen sin más coincidencia que el poder y quien lo ejerce -el presidente López Obrador-; los enfrentamientos escalan en diferentes frentes. Las cámaras, el gabinete presidencial y el partido, son escenario de choques y golpes por arriba y debajo de la mesa. AMLO es el pegamento. Lo único que los cohesiona es el poder ganado en las urnas. Al interior hay divergencias ideológicas, de intereses, de forma y método.

Está claro que la verticalidad es cosa de otros partidos –marcadamente el PRI-, y la disciplina en Morena se procesa distinto, pero una cosa es que se permita y alimente la deliberación, y otra que el choque haga parecer que la única oposición está en el propio partido.

Con el pleito entre Ricardo Monreal y Martí Batres, y la disputa adelantada por la dirigencia del partido, que también contamina la disputa por la presidencia del Senado, apenas se avizora el caos que se aproxima en la riña por las candidaturas de 13 gubernaturas y al Congreso, en 2021.Morena sigue siendo un movimiento y parte del reto que tienen enfrente pasa por institucionalizarse, sí, pero también por delinear la ruta de profesionalización de cuadros y el marco ideológico que se darán para ellos. Hasta ahora, no hay más que discursos de AMLO, libros del Presidente, promesas de campaña y proyectos de gobierno. De doctrina, nada.

El desafío no es menor, porque definirla hará patente que no todos caben en el mismo partido. Hasta ahora, más que de izquierda o derecha, Morena es lopezobradorista. No hay manera de colocarlos en otro sitio del espectro ideológico. Si se quedan atorados en esa aduana, no habrá futuro institucional.


Las tres del día es un ejercicio de compartir columnas que tratan los temas más importantes del día. Pueden leerse en su totalidad en los links correspondientes.