Las 3 del día

La renuncia de Medina Mora y la maldición de la boda de Collado

El presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó anoche a través de su vocero Jesús Ramírez Cuevas que aceptó la renuncia a la Corte presentada en la tarde por el ministro Eduardo Medina Mora y que de inmediato la turnó al Senado para su análisis y eventual aprobación conforme a lo establecido por la Constitución.
  
Un ministro de la Corte solamente puede renunciar por causas graves que la Carta Magna no precisa. Las aducidas por Medina Mora no se han hecho públicas, pero seguramente son graves si ya las aceptó el jefe del Ejecutivo. El Senado, para resolver, deberá conocerlas. Mientras tanto cabe la pregunta ¿qué causa tan grave lleva al integrante de un Poder de la Unión a abdicar a los once años que todavía tenía por delante en el encargo?
  
Algunas fuentes cercanas al ministro dejan saber muy en corto que se trata de un problema de salud personal o familiar, pero el fondo de todo   parece estar en la denuncia hecha pública por EL UNIVERSAL, en la columna Serpientes y Escaleras, de mi compañero Salvador García Soto, según la cual y con base en información enviada por agencias estadounidenses a la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda y la Fiscalía General de la República, Medina Mora recibió en sus cuentas transferencias de dinero que no corresponden al nivel de ingresos que ha reportado en sus declaraciones patrimoniales.
   
Pero la información recibida por las autoridades mexicanas no topó ahí. Y es que Medina Mora habría maniobrado como ministro para descongelar cuentas de su amigo y socio Alejandro Quintero, exvicepresidente de Televisa a quien se ha señalado como operador en 2006, 2012 y 2018 de campañas negras contra AMLO. Dichas maniobras alcanzaron, incluso, para que su también amigo, el abogado Juan Collado, hoy encarcelado, pudiera mover de sus cuentas hasta diez millones de euros.
  
Así las cosas, se ha abierto un capítulo más de esta historia que bien podría llamarse “La maldición de la boda de Collado” (a la que entre muchos otros estuvieron invitados el propio Medina Mora y los expresidentes Peña Nieto y Salinas de Gortari), y que ahora involucra a un hombre que ha sido director del Cisen, secretario de Seguridad Pública, Procurador General de la República y embajador de México ante el Reino Unido y Estados Unidos.


La triste despedida de la Policía Federal

Llegó la hora del adiós para la Policía Federal (PF). Esta semana, se publicó en el Diario Oficial de la Federación un acuerdo con los lineamientos para la transferencia de los recursos humanos, materiales y financieros de la PF a la Guardia Nacional (GN).

En los términos de ese acuerdo, los elementos de la PF pasan a la GN, pero no en automático. Primero, tienen que manifestar su voluntad expresa de integrarse a la nueva corporación y luego someterse a una batería de evaluaciones “conforme a las normas que expida el Consejo de Carrera de la propia Guardia Nacional”.

¿Y si no pasan las evaluaciones? Pues se les enviaría a alguna de las siguientes instituciones: 1) Servicio de Protección Federal (SPF), 2) Prevención y Readaptación Social, 3) Coordinación Nacional Antisecuestro, 4) Coordinación Nacional de Protección Civil, 5) la Autoridad vinculada al ejercicio de atribuciones de supervisión de medidas cautelares, suspensión condicional del proceso y libertad condicional, 6) Dirección General de Seguridad Privada y 7) alguna otra institución que luego se apunte.

En esto, vale la pena destacar varias cosas: 1) sumadas, todas esas instituciones tienen aproximadamente 19 mil empleados, es decir menos de la mitad de los elementos de la PF, y 2) en ninguna, se contempla la creación de nuevas plazas en el proyecto de presupuesto 2020. Es decir, los policías federales se tendrían que ir con su plaza (la cual ya no podría ser utilizada por la GN) a unas estructuras en las que, por ahora, no caben.

¿Y si un policía federal no quiere integrarse a la GN o no manifiesta esa voluntad en la semana posterior a la emisión del acuerdo? Pues será enviado al SPF, a hacer funciones de guardia de seguridad. Con su plaza, eso sí, porque no se están haciendo las previsiones presupuestales en el SPF para tener vacantes.

Nada de eso pinta muy prometedor para los policías federales. Y muchos están buscando la salida. De acuerdo a notas de prensa publicadas el martes, hasta 15 mil elementos de la PF podrían exigir una indemnización o finiquito. Si se materializa ese escenario, el costo fiscal de esa liquidación masiva podría ser de 8 mil millones. Es posible también que un número nada trivial de policías federales decidan pelear por la vía jurídica, con consecuencias serias. El monto potencial de las indemnizaciones podría ser considerablemente mayor (como consecuencia del pago eventual de salarios caídos).


Graciela le dio al clavo

Imagen de Seventh Adviser

Antes de que termine este mes, el gobierno deberá presentar los programas sectoriales y especiales que pretenda aplicar durante el sexenio.

Hay muchos que destacan por su importancia, como el Programa Nacional de Financiamiento para el Desarrollo (Pronafide) o el Programa de Fomento Industrial y Comercio Exterior (Pronafice).

Del segundo, elaborado por la Secretaría de Economía, a cargo de Graciela Márquez, ayer ya se dieron las líneas generales que deben aterrizarse en las próximas semanas.

La estrategia se sintetizó en un decálogo. Veamos lo que dice, y le doy una primera impresión.

1-Promover mayor competencia económica. Excelente que este sea el primer punto de un programa lanzado por el gobierno que generaba en muchos el temor de que fuera enemigo de la competencia.

2-Fortalecer los encadenamientos productivos para aprovechar mejor la apertura comercial. Este punto atiende a uno de los déficit de nuestra política industrial: la escasa integración nacional de las exportaciones. También hay que reconocerlo.

3-Reducir el costo regulatorio y facilitar su cumplimiento en los tres niveles de gobierno. Si se lograra avanzar en este aspecto, se propiciaría que la inversión creciera y lo hiciera fuertemente. Es fácil decirlo. Lo complicado estará en hacerlo.

4-Generar un entorno de negocios amigable que dé certidumbre a la inversión, nacional y extranjera. Si esta meta se cumple, veremos un boom de las inversiones. Hoy estamos lejos de cumplirlo.

5-Utilizar las compras de gobierno para promover a las Pymes y aumentar el contenido nacional. Esta aspiración tiene años y no se ha logrado. Hay que ver con lupa si se cumple.

6-Fomentar la digitalización del sector manufacturero e impulsar la industria 4.0. Esto implica subirnos a la más importante transformación tecnológica del presente. La clave es responder al cómo.

7-Modernizar los procesos de normalización e impulsar la infraestructura de calidad. Las NOM han sido a veces vehículos para inhibir la competencia. Es buena su modernización.

8-Propiciar la economía de la salud para impulsar la productividad y competitividad. Se trata de ubicar a las personas como seres humanos y no como factores de la producción. Veremos cómo se traduce este objetivo.

9-Aumentar el financiamiento de la banca de desarrollo a proyectos industriales. Hay que señalar que debe ser sobre todo a los que no atiende la banca comercial.

10-Incentivar proyectos industriales en las zonas más rezagadas del país. Creo que es clara la dedicatoria a la zona sur-sureste. Ojalá se concretara.