Las 3 del día

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¿Quiénes son los “halcones” que preocupan al Ejército?

Estaban presentes más de 500 generales, la mayoría retirados, sin que faltaran, por supuesto, varios en activo, incluidos los del alto mando encabezados por el general secretario de la Defensa Nacional, Cresencio Sandoval, quien los había convocado.

Era la mañana del martes 22 de octubre pasado. Cinco días habían transcurrido desde el vergonzoso repliegue del jueves anterior en Culiacán, y uno desde que el jefe militar del Ejército reconociera que la captura y posterior liberación de Ovidio Guzmán, hijo del condenado “Chapo”, fue una “operación mal planeada”.

Caras largas, ánimos exaltados apenas contenidos por la férrea disciplina militar y una densa tensión en todas y cada una de las mesas dispuestas para el desayuno que se servía en el salón “República” del estadio de la Unidad Habitacional Militar de Lomas de Sotelo, en la Ciudad de México.

Los generales aguardaban las palabras de quien fijaría su posición a nombre de todos: el general de división retirado Carlos Demetrio Gaytán Ochoaex subsecretario de la Defensa Nacional. El mensaje fue breve pero contundente: “Nos sentimos agraviados como mexicanos ofendidos como soldados”, dijo sobre lo ocurrido en Culiacán y las decisiones ahí tomadas.

Y luego de hacer saber que hablaba cuidando sus palabras soltó: “¿Quién aquí ignora que el alto mando enfrenta, desde lo institucional, a un grupo de ‘halcones’ que podrían llevar a México al caos y a un verdadero Estado fallido?”.

La interrogante planteada por el prestigiado militar retumbó en el salón. Si el referido reto viene “desde lo institucional” ¿de que “halcones” hablaba el divisionario? Si no son del propio Ejército solo pueden estar en el mando civil. ¿Acaso se refería, por lo tanto, al secretario Alfonso Durazo?

Especulaciones aparte, el diagnóstico de los generales es preocupante si nos atenemos a ese discurso del general Gaytán. Estos son algunos de sus párrafos:

“Vivimos en una sociedad polarizada políticamente porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda que acumularon durante años un gran resentimiento”.

“Hoy tenemos un gobierno que representa aproximadamente a 30 millones de mexicanos cuya esperanza es el cambio, un cambio que les permita subsanar lo que ellos consideran un déficit del Estado para dicho sector poblacional… No podemos soslayar que el hoy titular del Ejecutivo ha sido empoderado legal y legítimamente”.

“Sin embargo, es también una verdad inocultable que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad”.

Y precisamente a partir de este último aserto, el ex subsecretario de la Defensa definió que eso inquieta, eventualmente ofende, pero sobre todo preocupa, “toda vez que fuimos formados con valores sólidos, que chocan con las formas con que hoy se conduce al país”.

Soltada la carga de profundidad, el general Gaytán pidió a los presentes respaldo y solidaridad al general secretario Cresencio Sandoval quien pronunció después un breve discurso, muy institucional, de clara lealtad al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Andrés Manuel López Obrador, pero sin ocultar en su tono una profunda preocupación.

El desayuno, cabe decir, fue convocado antes de los sucesos de Culiacán, como un ejercicio de acercamiento del alto mando con los generales en retiro y para evaluar temas como la Guardia Nacional, las operaciones de paz y la vigilancia aérea. Pero lo dominó la coyuntura.


¿Armas congeladas?

El 21 de octubre, los gobiernos de México Estados Unidos anunciaron el lanzamiento de un operativo conjunto denominado Frozen para frenar el tráfico ilegal de armas a nuestro país.

Si bien no se han proporcionado muchos detalles, el operativo parece tener tres componentes esenciales:

1. Un reforzamiento de controles aduaneros del lado mexicano de la frontera, con particular énfasis en cinco puntos de cruce: Tijuana, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros.

2. Un mayor intercambio de inteligencia entre las agencias estadounidenses y sus contrapartes mexicanas.

3. Un fortalecimiento del Subgrupo Binacional sobre Tráfico de Armas, incluyendo reuniones cada 15 días y la “desburocratización” de respuestas institucionales.

Los funcionarios se mostraron satisfechos y hasta entusiastas con el acuerdo. El canciller Marcelo Ebrard señaló que, con este acuerdo, “habrá un antes y un después” en materia de tráfico de armas.

Ojalá tenga razón, pero francamente lo dudo. En primer lugar, todos los componentes de Frozen se han intentado ya varias veces. En materia aduanera, se han anunciado medidas de reforzamiento en 2008, 2011, 2016 y 2018. Las promesas de mejor y mayor intercambio bilateral de inteligencia han sido reiteradas: encontré anuncios similares a los de la semana pasada en 2009, 2010 y 2017. Por otra parte, han existido grupos de contacto en materia de tráfico de armas desde al menos 2008.

Nada de lo anterior ha tenido resultados muy alentadores. Y no los ha tenido porque esas medidas no alteran la lógica esencial del tráfico de armas:

1. En Estados Unidos, las armas de fuego son baratas y fáciles de obtener. En México, son caras y difíciles de conseguir. Eso crea un incentivo natural para contrabandearlas de norte a sur.

2. Cualquier intento por suprimir el tráfico ilícito desde el lado de la oferta aumenta el precio de las armas de fuego en México, pero no lo suficiente como para reducir significativamente la demanda. A su vez, eso crea un incentivo adicional para los traficantes de armas.

3. La demanda de armas en México es probablemente poco sensible a variaciones de precio: el dinero gastado en armas representa, con toda probabilidad, una parte muy pequeña de los ingresos generados por las bandas criminales. Es posible comprar un AK-47 en Arizona por 300 dólares. Puesto en México, tal vez valga el doble o el triple. En consecuencia, se puede armar un ejército privado de buen tamaño con menos de un millón de dólares. Eso se paga con menos de 50 kilos de heroína exportados a Estados Unidos. Incluso si el precio de las armas se triplicara, eso sería casi morralla para los grupos criminales

Dada esa lógica, lo que se debería buscar es cerrar la brecha de precio y disponibilidad entre Estados Unidos y México. En la práctica, eso significaría restringir el acceso a las armas de fuego en el país vecino, particularmente a los rifles de asalto. Eso no va a suceder mientras los republicanos controlen la Casa Blanca y una parte del Congreso

Pero, además, si por algún milagro el flujo de armas se detuviera mañana, los inventarios acumulados en México son lo suficientemente grandes (casi 14 millones de armas de fuego ilegales, según el Small Arms Survey) como para mantener a los mercados criminales en funcionamiento por mucho tiempo, sin importaciones.


Diego, el predial, los contentos y los tomados

El primo de un amigo contaba que cuando los parientes de un lado de su familia bebían, todos decían que “andaban contentos”, pero cuando los familiares pobres eran los briagos, entonces sin más se decía que estos andaban “tomados”. O no es lo mismo que lo mesmo.

Me acordé del primo de un amigo al leer que Diego Fernández de Cevallos no pagaba el predial de un rancho en Querétaro desde 1993 y que la deuda ascendería a casi mil millones de pesos.

La nota surgió ha semanas. Diego, un millonario conocido, debía mucho de predial. ¿Alguien tan visible, que en estos 26 años ha sido protagonista de escándalos y tragedias, que fue senador de la República e incluso presidente de la Cámara Alta, resultaba un vulgar deudor de cientos de millones de pesos en predial?

Parece que sí. Que tan sí, que ya ha acordado con el presidente municipal de Colón, municipio de Querétaro donde se asienta el rancho de marras, que pagaría sólo lo correspondiente a los últimos años, cosa que está permitida en la ley, una ley como cualquier otra, como las que solía hacer el exlegislador Diego Fernández de Cevallos.

Al final del cuento, don Diego ya pagó: Notimex reportó este lunes que el adeudo de 984 millones terminó en un pago de 12.7 millones. Es decir que sólo entregó al ayuntamiento 1.3% del monto originalmente reportado. Todo legal, insisto. Él dice que el ayuntamiento calculó mal y que lo denuncien e investiguen.

Diego el deudor de casi mil millones de pesos en predial es, entonces, un “contento”. ¿Quiénes son los “tomados”?

Pues preguntemos al propio Fernández de Cevallos. Más bien citemos sus palabras. El 20 de mayo pasado, en ocasión del anuncio del presidente Andrés Manuel López Obrado, de condonar el pago de la luz en Tabasco, Don Diego le dijo a Azucena Uresti, pues que no se valía condonar:

En el video de esa charla se puede apreciar que Fernández de Cevallos –entonces ignorábamos sus pendientes en predial– dice que López Obrador es “el más grande violador de la ley” y cuando le preguntaban sobre la condonación de impuestos a grandes empresas, él prefiere recordar que Andrés Manuel decidió el perdón a deudores de electricidad en Tabasco: “Pudieron haberse cometido muchos abusos, pero el último lo está cometiendo él. ¿Cuándo? Cuando le quita una deuda de 11 mil millones de pesos a los que no pagaron la luz en Texcoco (sic), y esa cuenta la pagamos todos porque es un quebranto para la Comisión (Federal de Electricidad) que se suscitó porque él, siendo un luchador social, les dijo que ‘en rebeldía contra el mal gobierno’ no pagaran y ahora ya no es formalmente luchador social, aunque sigue en su misma dinámica, ahora les dice ‘aquí no pasó nada’. Esa es una violación a la ley y eso también debería ser motivo de sanción y una responsabilidad”.

Así que, si aplicáramos la regla familiar del primo de un amigo, esos tabasqueño serían los “tomados”: también debían, también se les perdonó, mediante un decreto presidencial, pero a ojos de Don Diego, el contento, eso está muy mal.

Hay otro Diego, uno que con razón le dijo (mayo 2017) a Jaime Sánchez Susarrey que “hacemos las leyes para no cumplirlas” y que “los ciudadanos, ricos o pobres, fundamentalmente somos acreedores de México, no deudores, y por eso cada quien, el rico pide más y el de abajo, aunque sean dádivas, pero todo mundo exigiendo del gobierno”. 

Propongo que cuando piche el gobierno, cuando ricos y pobres “bebamos” gratis los perdones legales, nos digamos sin distingos que andamos contentos. Pero quizá vernos como iguales en este país sea más difícil que lograr que todo mundo paguemos las contribuciones obligadas sin esperar prórrogas o quitas. Quién sabe.