Gasto educativo para 2020: ¿y lxs niñxs cuándo?

Fernando Ruiz

El próximo 15 de noviembre, nuestras diputadas y diputados deberán aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2020. Con ello, revelarán las verdaderas prioridades de esta administración en materia educativa, ya que se permitirá discriminar entre un discurso de buenas intenciones y la acción efectiva del Estado para implementar los cambios propuestos en la reforma constitucional.

Uno de los mayores aciertos del nuevo marco normativo es el reconocimiento de la educación inicial como un derecho y la obligación del Estado de garantizarla como parte de la educación obligatoria. Asimismo, se debe priorizar “el interés superior de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en el acceso, permanencia y participación en los servicios educativos” y se reafirma el compromiso con la equidad al plantear que se “respaldará a estudiantes en vulnerabilidad social, mediante el establecimiento de políticas incluyentes y transversales”.

Para concretar estas obligaciones, el 11 de noviembre el Ejecutivo Federal deberá presentar una Estrategia Nacional de Atención a la Primera Infancia (ENAPI) y una Estrategia Nacional de Inclusión Educativa (ENIE). Aunque éstas están cronológicamente desvinculadas del actual proceso presupuestario, esto no impide que la administración envíe señales claras sobre su compromiso en tareas tan importantes.PUBLICIDAD

Para dilucidar este asunto, revisamos dos aspectos puntuales del presupuesto: los apoyos económicos destinados al cuidado y educación de las niñas y niños en su infancia temprana, y aquellos orientados a asegurar la presencia y permanencia de las NNJ en educación básica.

Atención a la primera infancia

Para apoyar el desarrollo de las niñas y niños de 0 a 3 años, el gobierno federal actualmente destina recursos a los Centros de Atención Infantil (CAI), administrados por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y los Centros de Desarrollo Infantil (CENDI), a cargo de particulares y miembros de organizaciones políticas, así como a las estancias infantiles reguladas y financiadas por la Secretaría de Bienestar (SEBIEN). Además, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) cuenta con recursos para la supervisión de las estancias infantiles a nivel nacional.

En 2019, el programa de estancias infantiles tuvo una disminución de su cobertura debido a la reducción de 50% en su financiamiento. En 2018 se atendieron a 404,827 NN en estancias infantiles, mientras que para 2019 la participación bajó a 197,719 NN, mediante transferencias económicas directas; es decir, no sólo ya no se asegura su atención en centros autorizados y adecuados, sino que más de 200 mil NN dejaron de ser atendidos entre 2018 y 2019.1 Para 2020, los recursos que el DIF tenía para brindar acompañamiento y supervisión a las estancias infantiles desaparecerán; paradójicamente, con este programa el DIF denunció la inexistencia de 80 mil NN, con lo que la SEBIEN justificó el recorte de recursos.

La falta de oportunidades en el acceso a estos programas por parte de las familias sin seguridad social, amplía y profundiza las brechas de desigualdad. Una niña o niño que inicia la educación preescolar sin haber tenido una atención integral, adecuada y oportuna a su desarrollo neurológico, físico y socioemocional durante sus primeros tres años enfrentará grandes desafíos en su trayectoria educativa, personal y social, difíciles de remediar durante la etapa escolar.

Para 2020, el gobierno federal propone seguir esta tendencia de desinversión y reducir en 6% los recursos destinados a la primera infancia (Gráfica 1).

Esto significaría una reducción de 39.6% en términos reales en los últimos dos años, lo cual es poco congruente con los compromisos asumidos por el actual gobierno de garantizar el derecho de NN a recibir una atención integral adecuada, suficiente, pertinente y oportuna desde la primera infancia.

Becas para la educación básica

En el caso de las becas para estudiantes en educación básica, se presenta una situación similar. Con la sustitución del Programa Prospera por el Programa de Becas para el Bienestar “Benito Juárez” se cambiaron reglas de asignación, montos de apoyos y cobertura. La SEP reportó que, en 2018, Prospera apoyó a 5 millones de NNJ en primaria y secundaria; pero para 2019, se otorgaron sólo 3,686,727 de becas “Benito Juárez” en educación básica; es decir, se produjo una reducción de la cobertura de 25% en un año.2 Asimismo, la sustitución del Programa Nacional de Becas por el Programa de Becas Elisa Acuña implicó la desaparición del presupuesto para becas que el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) destinaba a más de 33 mil NNJ de localidades indígenas de muy alta y alta marginación, de campamentos agrícolas migrantes y/o con alguna discapacidad.

Ante ello, hacemos un llamado enérgico a las y los legisladores para recuperar la cobertura perdida de los programas para el desarrollo integral de la primera infancia y de los programas de becas a NNJ en educación básica, asegurar los recursos para implementar la ENAPI y la ENIE y sentar las bases para la coordinación de acciones en beneficio de la niñez en México.

Sería una señal de congruencia que la Cámara de Diputados asegure la atención de los NNJ al establecer compromisos claros de financiamiento que den viabilidad a las reformas que ellos mismos aprobaron.

Fernando Ruiz es investigador en @Mexicanos1o.

1 SEDESOL (2018). Sexto Informe de Labores, p.45 ; SEBIEN (2019). Primer Informe de Labores, p.29.

2 SEP (2018). Reforma educativa. Libro blanco 2013-2018, p. 693; SEP (2019). Primer Informe de Labores, p. 40.